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La Iglesia en Argentina abrió su Congreso con una invitación a correr la carrera de la fe 

La primera jornada estuvo marcada por una reflexión espiritual, el informe quinquenal y un bautismo significativo.


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La administración actual de la Unión Argentina en la apertura del IV Congreso. (Foto: Giselle Otalora).

Con un espíritu de gratitud y expectativa, este lunes se dio apertura al IV Congreso de la Unión Argentina en el Centro Recreativo Los Quebrachos. Delegados, líderes y visitas especiales se reunieron para iniciar un nuevo período de trabajo y oración conjunta.

La ceremonia comenzó con la participación musical del conjunto Kairós de la Universidad Adventista del Plata (UAP), que preparó un ambiente propicio para la reflexión. A continuación, el Pr. Adrián Bentancor brindó palabras de bienvenida, destacando la importancia de este encuentro quinquenal para la misión de la Iglesia. 

Según lo establecido en los estatutos, el presidente de la Unión, Pr. Darío Caviglione, declaró oficialmente inaugurado el Congreso. Luego, se informó la incorporación de delegados adicionales, aprobada mediante votación, y se explicó el sistema de tarjetas que se utilizará para la toma de decisiones. 

Los momentos de oración fueron parte importante en la apertura del IV Congreso de la Unión Argentina. (Foto: Gisela Toscano).

Este Congreso representa un momento significativo para la Iglesia, no solo por las decisiones que se tomarán, sino también porque permite reconocer y agradecer el servicio de quienes han sostenido responsabilidades durante los últimos cinco años, y acompañar en oración a quienes asumirán nuevos desafíos en la misión. 

Una invitación a perseverar en la carrera de la fe 

Basado en Hebreos 12:1, el presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Argentina, Pr. Darío Caviglione, compartió un mensaje centrado en la importancia de vivir la vida cristiana con santidad, constancia y una esperanza activa en Cristo. 

Los delegados recibieron un testimonio, símbolo de una carrera en equipo y del compromiso compartido en la misión. (Foto: Alexis Villar).

Durante su reflexión, el líder expresó que “para correr, hay que vivir en santidad”, recordando que la experiencia cristiana es un camino que se transita con fidelidad diaria.  

Subrayó que esta carrera espiritual tiene un propósito claro: avanzar hacia la Jerusalén celestial, la esperanza que ha motivado a los creyentes a lo largo de la historia. “Cristo nos sostiene y la esperanza nos motiva”, afirmó, invitando a reflexionar sobre la misión que cada miembro recibe al aceptar el llamado de Dios. 

En este sentido, destacó que “correr es misión”, porque implica llevar la posta de la esperanza, compartirla con otros y permanecer fieles en el camino que Dios ha trazado. 

El mensaje concluyó con una invitación a la oración, renovando el compromiso de la iglesia de seguir corriendo la carrera de la fe hasta el día en que la esperanza prometida se haga realidad. 

Los delegados con las tarjetas para las votaciones en el IV Congreso de la Unión Argentina. (Foto: Giselle Otalora).

Informe de Presidencia: una iglesia que avanza con fe y esperanza 

En su informe quinquenal, la presidencia de la Unión Argentina expresó profunda gratitud a Dios y destacó el primer énfasis, comunión, como uno de los pilares del período. Tras los cambios que dejó la pandemia —especialmente en la dinámica de encuentro y asistencia— la iglesia centró sus esfuerzos en revitalizar la experiencia espiritual y en transmitir la visión de una comunidad viva, fortalecida por la oración, el estudio de la Biblia y la dedicación de sus miembros. Este impulso también se reflejó en la organización de nuevas congregaciones y en el significativo crecimiento de instructores bíblicos. 

Los departamentales de la Unión Argentina en la presentación del informe de presidencia. (Foto: Alexis Villar).

En el énfasis de relación, se subrayó el llamado a ser una iglesia receptiva e inclusiva, atenta a las necesidades de cada persona. La Escuela Sabática se renovó a través del plan de orar, estudiar y compartir, y se acompañó de manera especial a adolescentes y grupos vulnerables. Entre las iniciativas destacadas, el Té de amigas fortaleció los vínculos y abrió oportunidades misioneras entre las mujeres de la iglesia. 

La ceremonia comenzó con la participación musical del conjunto Kairós de la Universidad Adventista del Plata (UAP). (Foto: Giselle Otalora).

Respecto al liderazgo, se valoró la formación de miles de hermanos que sirven en distintas áreas, junto con el crecimiento de la educación adventista y la inversión en espacios destinados a niños y jóvenes. 

Finalmente, el énfasis de misión reflejó el compromiso permanente de la iglesia: proyectos como Elías, Pioneros de Samaria, OYIM y Reencuentro impulsaron el discipulado y el regreso de miembros. Se distribuyeron millones de libros misioneros y la comunicación se fortaleció para acompañar la misión en un mundo hiperconectado, generando contenidos y recursos que apoyan el crecimiento espiritual y el avance del evangelismo. Además, se celebraron los 60 años de Una Luz en el Camino, un ministerio que ha sido un puente de esperanza para miles de personas.

El pastor Darío Caviglione, presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Argentina. (Foto: Giselle Otalora).

Un momento especial fue la dedicación del Pr. Fabián Pérez y su familia, quienes servirán como misioneros en el extranjero a través del programa Mission Refocus, reafirmando el compromiso de la Iglesia con la misión global. El informe finalizó invitando a seguir avanzando unidos, confiando en que Dios continuará guiando cada paso de su iglesia. 

Un momento especial fue la dedicación del Pr. Fabián Pérez y su familia. (Foto: Giselle Otalora).

Una vida entregada a Dios

El evento concluyó con un momento profundamente significativo: el bautismo de Enrique, oficiado por el Pr. Bruno Raso. (Foto: Giselle Otalora).

El evento concluyó con un momento profundamente significativo: el bautismo de Enrique, oficiado por el Pr. Bruno Raso. Enrique conoció el mensaje adventista mientras trabajaba en distintas instituciones pertenecientes a la Iglesia a las que brindaba sus servicios, donde el testimonio cotidiano de los creyentes despertó en él el deseo de profundizar en la Palabra de Dios y caminar de la mano de Jesús. Acompañado por miembros de la Clínica Belgrano —lugar donde finalmente tomó su decisión— el bautismo se vivió como un acto de fe emocionante y de gratitud, recordando el propósito central que guía a la Iglesia: conducir vidas a Cristo.