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La donación de órganos representa una nueva vida para quienes esperan un trasplante

La lista de espera de quienes luchan por la vida puede parecer interminable, pero con la donación de órganos renace la esperanza.


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Cuando una donación puede transformar vidas. (Imagen creada con IA)

Cada día, en diferentes partes del mundo, alguien espera un trasplante. La donación de órganos puede significar un cambio completo en la historia de vida de una persona. Todos los años se realizan miles de procedimientos quirúrgicos relacionados con trasplantes en diversos países. Estas historias muestran el verdadero impacto que puede causar esta acción solidaria y la fuerza que cobra la esperanza cuando una persona dice sí.

Según datos del Observatorio Mundial de Donación y Trasplante (GODT, según sus siglas en inglés), en 2024 se trasplantaron aproximadamente 174.000 órganos, un promedio de cerca de 20 por hora. De ellos, poco más de 47.000 procedieron de donantes fallecidos.

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Un nuevo comienzo

Jeanny Lory Linares ha enfrentado innumerables desafíos y una lista de espera. Sin embargo, la fe siempre formó parte de su vida, especialmente en los días más difíciles. Su infancia estuvo marcada por problemas de salud y, años después, su condición evolucionó hasta una insuficiencia renal, por lo que tuvo que iniciar sesiones de hemodiálisis.

Graduada en Enfermería, buscó en su fe el valor que necesitaba para esperar un trasplante doble de páncreas y riñón. Una llamada le informó que había un posible órgano, pero, lamentablemente, después de los exámenes y la preparación, comprobaron que no era posible realizar el procedimiento.

"La primera llamada no siempre es la definitiva", destaca. Según ella, una persona puede recibir varias llamadas antes de que un órgano esté realmente disponible y sea adecuado para el trasplante.

Un cambio de enfoque

A pesar de no poder recibir el trasplante en aquella ocasión, Jeanny no se desanimó. La experiencia la llevó a mirar de otra manera su vida y aquello en lo que depositaba su esperanza y su fe. "Mi vida tiene un propósito, con trasplante o sin él. Mi esperanza debe estar en el Señor", recuerda.

Una noche recibió otra llamada: debía presentarse en el hospital durante las primeras horas de la mañana. Segura de que había algo especial, llegó mucho antes de la hora indicada y el trasplante se realizó.

Jeanny cuenta que una imagen permaneció en su mente: los recipientes que transportaban los órganos. "Vi llegar la conservadora portátil y en aquel momento comprendí la grandeza de una donación. Es la vida de alguien la que está allí dentro y es lo que me dará calidad de vida", relata.

Jeanny y su esposo, Guilherme, antes de la cirugía. (Foto: Archivo personal)

Una vida nueva

Después de recuperarse, volvió a realizar actividades que antes parecían sencillas, pero que ahora tenían un nuevo significado. Sentir que su cuerpo funcionaba le dio una nueva percepción de la vida y de sus pequeños detalles. "Puedo ir a la feria y tomar un vaso de agua de coco, que me encanta, sin tener que preocuparme", explica.

Cuenta que antes solo podía beber un litro y medio de líquidos al día y que ahora no tiene esa limitación. "Hoy existe alivio, pero también la preocupación por el órgano, porque el trasplante es otra línea de tratamiento; no es la cura", recalca.

"Sentir un cuerpo saludable es una sensación inexplicable", destaca.

Jeanny no pudo volver a trabajar en Enfermería debido a su condición de salud, pero contempla la situación desde otra perspectiva. "Hoy intento vivir un día a la vez, cumpliendo mi propósito, mi misión y viviendo para Dios. No solo para cuidarme o agradecerle a él, sino también para honrar la decisión de la familia del donante", afirma.

"Creo que la fe consiste precisamente en reconocer nuestra fragilidad; de lo contrario, no habría razón para tener fe. Mis padres me dieron una base muy sólida de la confianza en Dios. Siempre me mostraron que un milagro no es solo la curación; un milagro es todo el cuidado y la providencia de Dios", cuenta.

Esperar también es confiar

En 2023, Cibele Gonçalves Ferreira comenzó a notar cambios en su cuerpo. Al principio, debido a la rutina, no les prestó demasiada atención, hasta que el malestar abdominal empezó a intensificarse y decidió buscar atención médica.

Después de diversos exámenes y traslados entre centros de salud, recibió el diagnóstico de hepatitis autoinmune, que pronto evolucionó hacia una cirrosis avanzada y comprometió gravemente su hígado. Debido a la necesidad de un trasplante, Cibele ingresó en la lista de espera de un donante compatible.

Un tiempo interminable

Mientras su nombre permanecía en la lista de pacientes que necesitaban un hígado sano, se sometía a exámenes, hospitalizaciones y procedimientos. Sin embargo, en enero de 2025, poco antes de su cumpleaños, surgió la primera posibilidad de trasplante. Los exámenes indicaron compatibilidad, pero un obstáculo impidió la cirugía: el órgano donado era demasiado grande para su cuerpo.

Un mes después surgió otra oportunidad, pero ocurrió el mismo problema. Por esta razón, su nombre fue incluido en la lista de espera pediátrica.

Después del trasplante y de su recuperación, Cibele puede dedicarse al Club de Conquistadores. (Foto: Archivo personal)

La oración

Cibele se sintió mal en casa y tuvo que ser hospitalizada. Después de casi una semana en el hospital, cuando estaba a punto de recibir el alta, volvió a orar a Dios y le pidió alivio. "Le dije: ‘Dios, ya estoy aquí; este hígado bien podría llegar, porque ya estoy cansada de tantas idas y venidas. No puedo relacionarme bien con los conquistadores ni con los jóvenes de la manera que quisiera’", recuerda.

Cuenta que, cuando se siente muy desanimada o ansiosa, le pide a Dios que resuelva la situación. "Pero confío en el tiempo que el Señor disponga", afirma Cibele.

El sábado por la mañana, el día en que recibiría el alta, la médica entró en la habitación con una noticia que cambiaría su vida y la de su familia: había llegado un hígado compatible y del tamaño adecuado, y estaba esperándola. Esperanza, fe y expectativa se mezclaban en los sentimientos de Cibele, junto con la gratitud a Dios por haberla escuchado.

La cirugía se realizó, aunque con algunas complicaciones, y su recuperación requirió cuidados intensivos. Cibele tuvo que permanecer en la UCI y sufrió varios paros cardíacos; incluso fue necesario reanimarla.

Después del trasplante desarrolló el síndrome de Guillain-Barré, una afección que comprometió sus movimientos y exigió rehabilitación. Sin embargo, nada le impidió agradecer y tener fe en que pronto podría llevar una vida normal.

"Los médicos pensaron que mis órganos dejarían de funcionar. Pero, para sorpresa de ellos y también mía, eso no sucedió. Mis piernas todavía están un poco débiles, pero puedo caminar y correr. Hasta ahora, los médicos no han logrado entender qué ocurrió", recuerda.

Para Cibele, su experiencia reforzó aún más la certeza de que Dios estuvo presente durante todo el proceso, incluso en aquellos momentos en los que no comprendía por qué tenía que pasar por eso.

Un hito histórico en Brasil

El 5 de septiembre de 2026 se realizó en Río de Janeiro el primer trasplante aislado de intestino del estado. La paciente se sometió a una cirugía de casi seis horas en el Hospital Adventista Silvestre y ha mostrado una buena recuperación; incluso ha podido volver a realizar actividades sencillas, como alimentarse.

La paciente padece la enfermedad de Crohn, una inflamación crónica y grave del tracto gastrointestinal, y se encontraba con insuficiencia intestinal. Pasó la última década entre numerosas visitas a hospitales y otras cirugías para extirpar partes del intestino.

Este logro refuerza la importancia de la donación de órganos y muestra cómo un trasplante puede brindar una nueva oportunidad de vida para el paciente. También llama la atención sobre los avances alcanzados por la medicina con el paso de los años y destaca la actuación del hospital en este tipo de trasplante. La institución médica cuenta con años de experiencia en trasplantes hepáticos y renales.

Una nueva oportunidad

Felipe Pedreira Tavares de Mello es médico y cirujano de trasplante abdominal. Participó en la cirugía inédita realizada en el Hospital Adventista Silvestre, en Río de Janeiro, y explica que, en la mayoría de los casos, el trasplante representa la "última alternativa ante una enfermedad grave".

"Es cuando ya se han intentado sin éxito todas las posibilidades de tratamiento y solo queda la esperanza de recibir un nuevo órgano", destaca.

Explica que el principal objetivo del trasplante no es simplemente disminuir la agresividad de la enfermedad ni aliviar el sufrimiento, sino también recuperar, siempre que sea posible, una condición de salud cercana a la que existía antes y devolverle al paciente la oportunidad de retomar su vida.

Además de traer esperanza, un trasplante exitoso puede proporcionar una nueva historia a quien lo recibe. "Devuelve salud, autonomía, calidad de vida y, sobre todo, la posibilidad de volver a vivir con normalidad", señala el doctor Felipe de Mello.

El doctor Felipe participó en la inédita cirugía de trasplante de intestino y destaca la importancia de la donación de órganos. (Foto: Divulgación)

Una donación que salva

Antes de que exista la posibilidad de un trasplante, el paciente que necesita un nuevo órgano atraviesa hospitalizaciones, medicamentos, incertidumbres, tratamientos e incluso cirugías reparadoras. "Todo este recorrido es extremadamente agotador y afecta profundamente no solo al paciente, sino también a toda su familia", señala el médico.

Por otro lado, cuando una familia pierde a un ser querido y decide donar sus órganos, tiene la oportunidad de transformar ese momento de dolor en esperanza al ayudar a otras personas.

"Es una cadena de solidaridad que involucra a muchas personas y que solo es posible gracias a este gesto de amor", recalca Mello.

Un solo donante puede beneficiar hasta a ocho personas mediante el trasplante de órganos. Sin embargo, el número aumenta significativamente cuando también se consideran los tejidos como las córneas.

¿Cómo ser donante?

Cada país aplica un régimen diferente en materia de donación de órganos. Por ejemplo, en Argentina, además del previo consentimiento, es necesario registrar oficialmente esta voluntad. En Chile, si no se registra la negativa, todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes.

En Brasil, la familia debe autorizar la donación. Por este motivo, las campañas como “Septiembre Verde” animan a las personas a conversar en vida con sus familiares y expresar su deseo de donar órganos y tejidos.


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