Evangelista con parálisis cerebral supera límites y predica sobre la Biblia
Ronilson Alves, consejero del Ministerio Adventista de las Posibilidades, transforma su discapacidad en una oportunidad para predicar de Jesús.

Donde se presenta una discapacidad, también puede surgir una gran oportunidad. Esa es la realidad del evangelista Ronilson Alves Pinto, de 43 años, que vive en Belém, Pará, Brasil, y aprovecha cada ocasión para hablar de Jesús y demostrar que la capacidad va más allá de las limitaciones físicas.
“Mi infancia y juventud estuvieron marcadas por muchas dificultades para moverme y comunicarme, porque la parálisis cerebral dejó esa secuela. Sin embargo, con mucha fuerza de voluntad, logré superar límites y barreras”, dice Ronilson.
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El Ministerio Adventista de las Posibilidades (MAP) y el combate al estigma
Para Ronilson, los mayores desafíos provienen de los límites impuestos por otras personas. Por eso se desempeña como consejero del Ministerio Adventista de las Posibilidades (MAP), enfocado en el área de personas con discapacidad y movilidad reducida. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un informe con datos de 2024, él forma parte del 12% de la población de América Latina y el Caribe que vive con algún tipo de discapacidad.
En su infancia, el estigma era evidente. “El mayor desafío era querer hacer alguna actividad que todos hacían, pero cuando intentaba realizarla, decían que yo era incapaz. Siempre era el último en ser elegido para algún juego entre amigos, y mi familia tenía un cuidado excesivo. Tenía que demostrar mi capacidad todo el tiempo”, recuerda.
Esa es solo una parte de los estigmas que enfrentan las personas con algún tipo de limitación física o intelectual. La falta de conocimiento por parte de la sociedad y, muchas veces, de la familia, termina reduciendo las oportunidades de desarrollo.
La Biblia como instrumento de alfabetización y llamado
Cuenta que la Biblia fue su instrumento de alfabetización. Aprendió a leer por medio de los capítulos y versículos mientras le pedía a Dios el don de la oratoria. “El método de estudio de la palabra de Dios, del Espíritu de Profecía (libros de la autora estadounidense Elena de White, considerada profetisa por los adventistas del séptimo día), y otros materiales me ayudaron a crecer espiritualmente”, subraya.

A pesar de que el tema de la inclusión está más presente y avanza a pequeños pasos, aún está muy lejos de lo ideal, reflexiona. De acuerdo con el evangelista, la sociedad y la iglesia no han comprendido plenamente lo que significa esa palabra y persisten en tratar a estos individuos “como incapaces y pobrecitos”.
El Ministerio Adventista de las Posibilidades intenta llenar esa brecha al ofrecer conocimiento y proponer iniciativas efectivas para incluir a las personas con discapacidad en las actividades de la iglesia. Ronilson opina que “los líderes y los miembros aún no comprendieron la magnitud de esta nueva realidad, que todos necesitan ser salvos y ser instrumentos de salvación para alcanzar a otros individuos”.
El poder del evangelio en la predicación
El caso de Ronilson es una situación a la que muchos podrían considerar imposible ya que su ministerio es justamente el de la predicación. “En 2005, cuando fui bautizado, entendí el llamado de Dios para mi vida: ser un predicador de su Palabra. Las dudas aparecieron en mi mente: ‘¿Cómo me comprenderán las personas que me rodean?’ Decían que era imposible”, comparte.
Pero Dios respondió sus oraciones y, por medio de su trabajo, decenas de personas ya han sido bautizadas, y los comentarios de quienes decían que él sería un obstáculo para la obra de Dios resultaron ser erroneos. “No fue fácil llegar hasta aquí, pero depender de Dios hizo que todas las barreras y el prejuicio se rompieran. Hoy el poder de Dios es evidente en mi vida”, destaca.
Y solo el impacto de su presencia en el púlpito llama la atención de las personas. Ronilson, que es graduado en Teología, prepara su mensaje para hacerlo lo más accesible posible, usando su historia para motivar a otros.
“Mi deseo es el deseo del corazón de Dios: predicar a todas las comunidades de Pará y del mundo, fundar nuevas congregaciones y alcanzar al mayor número de personas que pueda. Decidí ser un colaborador del evangelio de Cristo, porque no me veo realizando otra actividad que no sea predicar el evangelio del Reino. Estoy agradecido a Dios por este privilegio”, declara.
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