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Esperanza y la solidaridad entre las cenizas: Voluntarios adventistas y ADRA PERÚ unidos por Pamplona Alta

El brazo humanitario de la Iglesia Adventista activó su Protocolo de Primera Respuesta, brindando alimentos calientes y apoyo a los afectados por incendio.


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Voluntaria atiende a víctima el incendio. (Foto: ADRA)

Un gran siniestro fue catalogado como Código 3 por el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) en la zona de Pamplona Alta, distrito de San Juan de Miraflores (Lima). Debido a su magnitud, el incendio redujo a cenizas las viviendas de 200 familias, dejando una escena de dolor y pérdida.

En respuesta a la emergencia, ADRA PERÚ, el brazo humanitario de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, activó su protocolo de Primera Respuesta, uniéndose a las acciones del Gobierno Peruano y realizando coordinaciones interinstitucionales con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), la Municipalidad de San Juan de Miraflores y los comedores populares de la zona.

Doctor Javier Espejo, Gerente de Programas de ADRA, y funcionarios del gobierno en la emergencia. (Foto: ADRA)

Espíritu de servicio

“Desde la mañana de hoy estamos entregando alimentos calientes a las familias damnificadas. Cada ración entregada es un gesto de esperanza y compromiso con nuestros hermanos en emergencia”, expresaron representantes de ADRA PERÚ. Cada plato servido lleva consigo un mensaje de amor y la certeza de que no están solos, los voluntarios adventistas llegaron con espíritu de servicio para asistir a las familias afectadas, recordando el ejemplo de Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer” (Mateo 25:35).

Ayuda para Plamplona Alta

La campaña “Juntos por Pamplona Alta” busca extender la ayuda solidaria a más familias que lo han perdido todo. La población puede sumarse con sus donaciones a través de la cuenta BCP Soles: 191-7120666-0-17 - CCI: 00219100712066601758, o tambien vía Yape o Plin con el número 971 305 851.

Con fe en Dios y unidos en la misión de servir, cada aporte permitirá continuar llevando alimentos, abrigo y esperanza a las familias que hoy enfrentan uno de los momentos más difíciles de su vida; recordando que, cuando una comunidad se une, el amor y la fe pueden reconstruir lo que el fuego destruyó.