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Paulo Coelho

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Endeudamiento familiar: ¿Cómo vencer ese mal?

El deseo compulsivo de vivir en un nivel de vida sofisticado en la rutina diaria es un elemento propulsor de los gastos más allá de la capacidad financiera disponible. (Foto: Shutterstock)

Noticia escrita por Victor Abdala, a principios de agosto de este año, publicada por la Agência Brasil, informa que “el porcentaje de familias endeudadas en el país creció del 64% en junio de 2018 al 64,1% en julio de este año. Según la Pesquisa de Endividamento e Inadimplência do Consumidor [Encuesta de Endeudamiento e Incumplimiento del Consumidor] (Peic, por su sigla en portugués), de la Confederação Nacional do Comércio de Bens, Serviços e Turismo [Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo] (CNC, por su sigla en portugués), es el séptimo incremento consecutivo del indicador”.

La publicación del estudio sobre el endeudamiento de las familias nos lleva a reflexionar sobre los motivos que llevan a una familia a contraer deudas. Hay muchas razones posibles, pues el tema abarca diversos aspectos, pero me gustaría simplificarlo. Voy a considerar dos posibilidades.

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Razones para las deudas

Como primer motivo tenemos los elementos externos como la crisis financiera, las sanciones que un país impone sobre otro y que repercuten en la economía global y local, el desempleo, el marketing, las enfermedades de miembros de la familia, los accidentes y otros motivos. Estas situaciones nos alcanzan, nos guste o no, pero la responsabilidad de la deuda familiar sigue recayendo sobre el individuo, pues incidentes como los mencionados antes ocurren y continuarán ocurriendo durante toda la vida.

Con respecto a las reflexiones externas sobre la vida financiera familiar, la mejor estrategia para tratar con los contratiempos indeseables es anticiparse a ellos. Como familia es saludable establecer un presupuesto que contemple una reserva financiera, incrementada mensualmente, para ser utilizada en caso de necesidad.

El segundo motivo está vinculado a factores internos. Es el caso del deseo de, por ejemplo, adquirir algo incluso cuando no se tienen las condiciones financieras para ello. O el deseo de dar a los hijos aquello que no podemos comprar, e incluso de mostrar a los otros el éxito por medio de los bienes materiales. El deseo compulsivo de vivir en un nivel de vida sofisticado en la rutina diaria es un elemento propulsor de los gastos más allá de la capacidad financiera disponible. En síntesis, todos los contextos emocionales particulares que llevan a la familia a un nivel de consumo emocional, descuidado o descontrolado se encuadran dentro de dos agentes internos.

Es relevante considerar que la generación actual sintió el impulso del crecimiento económico, iniciado con el Plan Real, y con eso vio la oportunidad de buscar un nivel de consumo más elevado, con la compra frecuente de ítems, que antes, eran adquiridos solamente en momentos especiales. Cerbasi (2006)[1] comenta que la clase media actual busca satisfacer los deseos de consumo, pero no lo hace de forma planificada y no analiza las consecuencias.

Con respecto a esta segunda razón, es posible reeducar los hábitos de consumo. White (2009)[2] afirma que la ausencia de educación financiera lleva a muchos a gastar más de lo que ganan, pues no aprendieron a adaptarse a las circunstancias, ni a vivir de forma más simple. Tenga cuidado con la felicidad aparente.

Las personas inteligentes aprenden de sus errores, buscan orientación y reeducación de hábitos para obtener salud financiera y vivir plenamente felices. Tenga cuidado con la felicidad aparente, financiada por el banco al costo de deudas interminables.

Recuerde introducir la educación financiera en su familia, cuanto antes. Es prudente que los hijos participen de la construcción del presupuesto familiar y entiendan el costo para adquirir bienes. Que ellos aprendan a hacer elecciones y a renunciar a algunas cosas para comprar algo de mayor importancia. Deje en claro que el dinero no aparece por arte de magia, y, por lo tanto, no se debe gastar sin razón, en frivolidades.

Si usted, ya adulto, nunca recibió instrucciones sobre cómo administrar sus entradas financieras, quédese tranquilo. Eso no le impide aprender, cambiar y tomar nuevas y mejores decisiones a partir de ahora.

Tome el control de su vida y haga de ella una existencia auténtica dentro de su realidad financiera. ¡Pruebe! ¡Será una experiencia innovadora y transformadora!


Referencias

Haga su parte y mantenga las finanzas al día.

[1] CERBASI, Gustavo. Pais inteligentes enriquecem seus filhos. Sextante, SP, 2006, páginas 61 e 62.

[2] WHITE, Ellen. Conselhos sobre a Igreja. Tatuí, SP, 2009, p. 158.

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