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Josanan Barros

Josanan Barros

Primero Dios

Historias y pruebas de fidelidad a Dios en todos los momentos y circunstancias de la vida

Del caos al orden

Dios siempre está dispuesto a rescatar al ser humano (Foto: Shutterstock).

Caos podría ser una buena palabra para describir el momento que está viviendo el mundo. En pocos días la vida en el planeta Tierra salió de su curso normal. Algunos la llaman “crisis mundial sin precedentes”, pero si usted mira en la Biblia notará que esa no es la mayor crisis que enfrentó la humanidad.

Al leer la Biblia con atención verá que ese es un libro repleto de crisis. Alguien dijo que solo cuatro de sus capítulos no presentan crisis: Génesis 1 y 2, cuando todo era perfecto; y Apocalipsis 21 y 22, cuando todo volverá a estar en orden. Fuera de eso, registra una diversidad casi infinita de dramas, pero, sobre todo, la Biblia es un conjunto de soluciones e intervenciones divinas para esas crisis.

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A lo largo de las próximas semanas analizaremos algunas de esas crisis que se encuentran en el texto bíblico y visualizaremos las intervenciones divinas. Imagino que ese ejercicio puede ayudarnos a “traer a la memoria lo que me puede dar esperanza” (Lamentaciones 3:21).

En este artículo vamos a estudiar lo que podemos llamar “la puerta de entrada de todas las crisis”, la caída del hombre, descrita en Génesis 3. La mejor manera de entender ese capítulo es tener en mente que marca un contraste entre el orden descrito en los capítulos 1 y 2 de Génesis y el caos que se instala después de la caída del hombre.

Lejos de Dios  

Los primeros versículos de Génesis 1 presentan una Tierra en estado de caos:

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (versículo 2).

¿Sabe qué fue lo que ordenó la Tierra? La palabra y actuación de Dios.

“Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (versículo 3).

La expresión “dijo Dios” aparece nueve veces para dejar claro que en cada etapa del caos inicial solo la actuación de la palabra de Dios es capaz de poner orden. Esa es la única solución eficaz para nuestro planeta: la intervención de la poderosa palabra y las acciones divinas.

El capítulo tres podría describirse como: “del orden al caos”, cuando el hombre decide dar oído a la voluntad del enemigo de Dios. Por lo tanto, todo lo que era orden se volvió caos. El mismo principio se aplica a nuestra vida personal, matrimonio, negocios, etc.

El precio del protagonismo

Si observamos los capítulos 1 y 2, todas las acciones presentadas son iniciadas por Dios. Él dice, ve, llama, haz, coloca, crea, descansa, santifica, bendice, etc.

El resultado de ese protagonismo de Dios en las acciones es vida y prosperidad.

En el capítulo 3, las criaturas (serpiente y el matrimonio Adán y Eva son responsables por la mayoría de las acciones presentadas. Ellos hablan, responden, toman el fruto, comen, ven, oyen, etc. El resultado de ese protagonismo de la criatura es destrucción y muerte.

Ese es siempre el problema en las crisis, que el ser humano se vuelva el protagonista. A lo largo de las eras, el hombre empezó a rechazar a Dios y a su palabra, y a hacer solo lo que le agrada, y es en esa circunstancia cuando el caos siempre se instala.

Contrastes entre el orden y el caos

En Génesis 1 y 2 vemos la completa ausencia de conflicto. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

De Génesis 3 en adelante vemos como se instala el conflicto. “Y oyeron la voz de Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Dios entre los árboles del huerto” (Génesis 3:8).

En Génesis 1 y 2 el espacio y las criaturas son inmaculados. “Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (Génesis 2:25).

De Génesis 3 en adelante, el espacio y las criaturas están contaminados. “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo y me escondí” (Génesis 3:10).

En Génesis 1 y 2, Dios bendice al ser humano y a los animales “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla” (Génesis 1:28).

En Génesis 3, Dios maldice la tierra y los animales. “Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida” (Génesis 3:17).

Observe bien que la instalación del caos es una consecuencia de las elecciones del ser humano.

Solución y actuación divina

Dios sea alabado porque el capítulo 3 de Génesis no presenta solo el caos. Presenta también la esperanza de la solución divina. En el caos creado por las criaturas, Dios no actúa como un tirano. Da algunos pasos para resolver el conflicto.

1º. Antes de presentar las diversas consecuencias del mal, dialoga, investiga la situación y hace preguntas. No porque Dios no conociera los hechos. Él los conocía antes de que sucedieran, pero como un padre que se acerca a un hijo que se equivocó, hace cuatro preguntas para llevarlo a la reflexión.

“¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).

“¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?” (Génesis 3:11).

“¿Qué es lo que has hecho?” (Génesis 3:13).

2º. Dios presenta las diversas consecuencias. Muchas veces pensamos que los peores resultados del pecado son las enfermedades, las tragedias y las muertes, pero el capítulo 3 de Génesis deja claro que la peor consecuencia es la ruptura de las relaciones. Observe:

Ruptura de las relaciones entre el ser humano y Dios.

“Tuve miedo y me escondí” (Génesis 3:10).

Ruptura de las relaciones entre los seres humanos.

“Y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16).

Ruptura de la relación entre el ser humano y las otras criaturas.

“Maldita será la tierra por tu causa” (Génesis 3:17).

Ruptura de las relaciones directas entre Dios y el ser humano.

“Y lo sacó Jehová del huerto del Edén” (Génesis 3:23).

Las enfermedades, las tragedias y la muerte son consecuencias de la gran tragedia del ser humano, que es la ruptura de la relación con su Creador. Por eso, la propuesta de la Biblia es: restablezca las relaciones con el Creador, y Dios restablecerá el orden en su vida. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

El orden restaurado

A pesar de todo el caos creado por el ser humano, el capítulo 3 de Génesis dice que Dios no solo atenuó las consecuencias de la desobediencia humana, sino que también asumió la consecuencia más dolorosa de la desobediencia, la muerte. Cuando el cordero murió y Dios les proveyó ropas para cubrir la vergüenza del pecado (versículo 21) y cuando presentó la profecía de que un día un descendiente de la mujer destruiría el mal (versículo 15), estaba dando esperanza ante la tragedia.

Sin embargo, lo más espectacular para mí es que, al expulsar al hombre del Jardín del Edén (Génesis 3:23), Dios tomó la decisión de acompañar al hombre y permitir que él todavía tuviera acceso a la presencia y a la compañía de Dios en esta Tierra de dolor y sufrimiento.

Por eso fue posible que Enoc, Noé y tantos otros anduvieran con Dios. Dios continúa siendo accesible aun fuera del Jardín. Usted y yo no estamos perdidos y solos en medio del caos. Solamente estamos esperando el completo rescate y la restauración de la humanidad. Entonces, no se desespere, el caos será transformado nuevamente en orden.

 

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