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Jorge Rampogna

Jorge Rampogna

Biblia360

“Pensando la vida desde el punto de vista de Aquel que todo lo ve”

La carrera de la vida

El apóstol Pablo en el libro de Hebreos, capítulo 12, nos da algunas orientaciones bien interesantes en relación con nuestra “carrera” de la vida. Imagen: shutterstock

Hay algo que uno aprende de los deportes. Sea cuando es praticado de forma amateur o profesional, todo deportista debe estar con la cabeza puesta en el final, en la meta, en el resultado.

Pensemos en un atleta que corre un carrera. Su objetivo, es llegar al final de la carrera en primer lugar, o como mínimo en la mejor posición posible. O sea, desde la largada, un atleta está pensando en la llegada. Pensemos en un boxeador. Su objetivo es ganarle a su contrincante. No interesa si es en la primera, en la segunda, o en la última ronda, la meta es vencer al oponente.

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La vida cristiana es como el deporte. Necesitamos tener una meta clara. Necesitamos prepararnos física, emocional y espiritualmente. Necesitamos hacer sacrificios y aceptar métodos o disciplinas de preparación. Todo para que al final podamos recibir un premio.

El apóstol Pablo en el libro de Hebreos, capítulo 12, nos da algunas orientaciones bien interesantes en relación con nuestra “carrera” de la vida.

Primero él dice: prepárense para la carrera, sáquense el peso de encima. El pecado es un peso, una carga que nos ancla o nos hace ir más lento. Lo que él quiere decir es, abandonen la vida pecaminosa. Si aceptamos la gracia transformadora de Cristo en nuestras vidas ya no podemos seguir “abrazados” al pecado. Es claro que esto no podemos hacerlo por nosotros mismos. Cuando permitimos que el Espíritu Santo llene nuestras vidas él va quitando esas “cargas” incensarais que no nos permiten avanzar con velocidad.

De la misma forma que un atleta, tu trabajo es tener la disciplina de ir a Jesús para que te ayude a abandonar tu pecado. Él te dio libertad, ahora necesitas vivir en esa libertad cada dia de tu vida.

En segundo lugar. Tienes que tener en claro que hay alguien que ya corrió la misma carrera que tú y salió victorioso. Entonces, debes colocar tus ojos y tu corazón en Jesús, quien ya corrió y ganó. Pensando en esto, llegar a la meta tiene que ser tu principal motivación sabiendo que alguien ya corrió y ese alguien ahora está a tu lado dándote ánimo para que termines cruzando la meta.

Tercero. Dios usa las pruebas como un método de disciplina. La disciplina tiene dos objetivos: enseñarnos algo y hacernos resistentes. Dios disciplina a quien ama, porque él quiere enseñarte y al mismo tempo  quiere fortalecerte. Dios no te deja solo en las pruebas, él está contigo y te dará las fuerzas para vencer. Las pruebas no son la carrera en sí, las pruebas son las piedras en el camino. Si aprendes a saltarlas llegarás al final y cruzarás la meta fortalecido y victorioso.

Vamos, sé que no es fácil. A veces dan ganas de abandonar la carrera. No desistas. Jesús ya corrió, él ya ganó el premio y ésta es la garantía que tienes de que tú también vas a recibir ese premio. Sigue avanzando por fe, corre, no desistas, Jesús corre a tu lado y papá Dios está en la meta esperándote para darte un abrazo.

Que Dios te bendiga.

Un súper abrazo

Pr. Jorge

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