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Janete Suárez

Janete Suárez

Educación familiar responsable

La importancia de la educación en el hogar en el cotidiano de la familia

Los hijos del cuarto

El uso de la tecnología, además de monitoreado, debe ser moderado por los padres (Foto: Shutterstock).

La psicopedagoga Cassiana Tardivo, que trabaja hace más de 20 años con orientación educativa, logró expresar en palabras los sentimientos que actualmente están preocupando a muchas familias. El texto dice lo siguiente:

“No seamos exagerados para decir que solo ahora con la llegada de la WWW hemos perdido a nuestros hijos. Eso también lo decían antes. Pero antes los perdíamos en los ríos, en los bosques, en los mares, ¡hoy los perdemos dentro del cuarto! Cuando jugaban en el patio escuchábamos sus voces, sus fantasías y al oírlos, aunque fuera a la distancia, sabíamos lo que ocurría en sus mentes. Cuando entraban en la casa no existía una TV en cada cuarto, ni dispositivos electrónicos en sus manos. Hoy no escuchamos sus voces, no escuchamos sus pensamientos y fantasías, los niños están ahí, dentro de sus cuartos, y por eso pensamos que están seguros.

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Que inmadurez la nuestra. Ahora están con sus auriculares, en su mundo, construyendo sus pensamientos sin que lo sepamos. Pierden literalmente la vida, aunque vivos en sus cuerpos, pero muertos en sus relaciones con sus padres, encerrados en un mundo global de tanta información y estímulos, de modas pasajeras, que en nada contribuyen a la formación de niños seguros y fuertes para tomar decisiones moralmente correctas y de acuerdo con sus valores familiares. Dentro de los cuartos perdemos a los hijos, pues ya no saben quiénes son ni lo que piensa su familia, su identidad familiar ya está muerta… se vuelven una mezcla de todo eso por la influencia que reciben y los padres no siempre saben lo que son sus hijos”.

Como padres cristianos, es importante reflexionar sobre la cuestión de que nuestros hijos también pueden estar perdiendo su vida en sus propios cuartos aun estando vivos; aproveche el momento, mientras todavía hay tiempo, para relacionarse mientras necesitan de ese relacionamiento. Es tiempo, queridos padres, de actuar con más intencionalidad. De lo contrario, estamos contribuyendo a una vida sin sentido, sin propósito, sin límites y artificial, que puede llevar, incluso, a la depresión y aún al suicidio.

Entre algunas sugerencias que pueden ayudar a mantener a los hijos lejos del cuarto, están los siguientes puntos:

Establezca límites claros para el uso de tecnologías.Considere la edad y los propósitos de los “regalos” tecnológicos. Recuerde: no son inofensivos. Y, recuerda que es usted mismo quien paga la cuenta.

Cuidado con las expresiones de rabia.No permita que ante una discusión su hijo vaya a su cuarto y golpee la puerta. Vaya tras él. Es necesario dialogar, “poner los puntos sobre las íes”. Muchos hijos que, enojados, se encierran en sus cuartos y buscan las fuentes más diversas de descargar su ira; al salir, ya no serán los mismos. Con la ayuda de Dios, sea usted, padre y madre, esa fuente.

Haga reuniones familiares.Dé la misma oportunidad para que todos se pronuncien en cuanto al uso de tecnologías en el hogar. Así, cada uno sentirá la responsabilidad de hacer que las reglas que él mismo ayudó a formular se obedezcan.

Dé trabajo a sus hijos.En la escuela hay una agenda a seguir. En muchos hogares, sin embargo, los hijos viven libres, sin compromisos y sin responsabilidades. Los hijos pueden desempeñar las más diversas funciones domésticas de acuerdo a su edad.

Incentive la lectura de buenos libros y el buen desempeño escolar. Ser buen alumno lleva tiempo, exige mucha lectura y dedicación, mantiene la mente ocupada y contribuye a la mejora de la autoestima. Por lo tanto, trate de motivar, valorizar y ayudar a su hijo a ser un estudiante de éxito.

Cree contextos saludables.Invierta en actividades como preparar una huerta en familia, natación, viajes, deportes, música, escuela de idiomas, juegos de calle, Club de Aventureros, Conquistadores. Haga todo lo que esté a su alcance para que sus hijos se ejerciten y construyan buenas relaciones.

Sea el mejor ejemplo. Cuide de no pasar más tiempo del que sea necesario con sus propios aparatos tecnológicos. De lo contrario, todo su discurso caerá por tierra.

Todos estos ítems pueden no salir del papel si no hay ayuda divina. Para eso, lo desafío a colocar otra lista en primer lugar, y es la siguiente: ore diariamente por sus hijos; adquiera su lección de Escuela Sabática (una guía diaria de estudio de la Biblia) y estudien juntos, si fuere necesario; dinamice los cultos familiares con la participación de todos; incentive la lectura diaria de la Biblia y haga de las horas de sábado y de los cultos en la iglesia los momentos más esperados de la semana. ¿Esta lista es muy difícil? No se preocupe. Si está dispuesto a seguirla, Dios lo guiará para lograrlo. Entonces, ¡manos a la obra!

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