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Heron Santana

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Billy Graham y las enseñanzas de evangelización

Crédito: REUTERS/Robert Padgett/Files

William Frank Graham Júnior, hijo de granjeros, nació en 1918 en una zona rural de Charlotte, Carolina del Norte, quien luego se convirtió en Billy Graham, el Pastor de América, el consejero espiritual de los presidentes norteamericanos, predicando un mensaje sorprendentemente simple: Arrepiéntete de tus pecados, acepta a Jesús como tu Salvador, y vive la experiencia de un nuevo nacimiento. Fue con este discurso básico de la teología cristiana que el evangelista televisivo más influyente de la historia de Estados Unidos, logró predicar a más de 200 millones de personas en 185 países, mediante el uso masivo de la radio, la televisión, y el internet.

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Por medio de Billy Graham, la evangelización bíblica se convirtió en un fenómeno culturar norteamericano. El televangelismo se hizo una práctica estándar gracias a un hombre responsable por llevar a millones de personas a decidirse por un nuevo estilo de vida cristiana, realizando reuniones misioneras como la ocurrida en 1957, en medio del Madison Square Garden, cuando predicó para 12 millones de personas por 16 semanas consecutivas. Este miércoles 21 de febrero de 2018, falleció el pastor Graham, a los 99 años de edad, después de enfrentar enfermedades como cáncer de próstata, hidrocefalia y Parkinson. En este día se apagó la voz enérgica y apasionada que predicó por más de 70 años el mensaje central de la redención. Queda el legado y aprendizaje que puede ayudar a los evangelistas de la actualidad.

En un obituario a la altura de este personaje, el diario The New York Times recordó que Billy Graham, representó en la vida pública el papel de clérigo nacional. Fue consejero de presidentes como Dwight Eisenhower, Richard Nixon, Bill Clinton y George Bush. En 1994, leyó un mensaje de las Sagradas Escrituras en el funeral de Nixon. En septiembre de 2001, condujo un movimiento de oraciones en favor de las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Desafió sus fuerzas físicas para viajar a Nueva Orleans en 2006 para predicar y llevar alivio y esperanza a las víctimas del huracán Katrina. A la hora de predicar, nunca dudó. El diario Wall Street Journal recordó una frase que él dijo en 1954: “Estoy vendiendo el producto más grande del mundo. ¿Por qué no podemos promoverlo?”

En contextos diferentes

Este pragmatismo para predicar el evangelio a la cantidad más grande posible de personas es una de las mejores lecciones de su ministerio. Billy Graham era un predicador que cumplió su misión con una capacidad que transcendió varias ideologías, políticas y culturas. En el contexto de la Guerra Fría, visitó lo que todavía era la Unión Soviética en el año 1982, predicando en iglesias rusas. Se aproximó a líderes totalitarios como Kim Il-Sung, de Corea del Norte, que lo invitó a predicar en iglesias oficialmente sancionadas en Pyongyang. Desarrolló relaciones amistosas con la reina Elizabeth II, de Inglaterra, hecho destacado recientemente en la seria de Netflix, The Crown. Como resultado, predicó para casi un millón de personas en Londres. Siempre dejó en claro que su misión era cuidar de un grupo de escogidos, para velar por la fe de los convertidos, y su propósito era conquistar el mundo con su mensaje.

Cruzadas evangélicas famosas

 Su obsesión con las cruzadas evangélicas era tan grande que en 1949 creó lo que más tarde se conocería como The Billy Graham Rules (Las reglas de Billy Graham), un conjunto de lineamientos que sus colaboradores deberían adoptar. Estaba prohibido que se los viera en reuniones, almuerzos o cualquier otra situación social con otra mujer que no fuera la esposa, para evitar malos entendidos que interfirieran en la predicación; también quedó establecido que, a causa de las donaciones que crecían cada vez más, vivirían con un salario y usarían los recursos para la predicación del evangelio a medida que se ampliara la actuación para todo el mundo; también se definió que el padrón de procedimiento primario seria la integridad y la transparencia, y que de esa forma los datos evangelísticos cuando no fueran claros, deberían ser redondeados hacia abajo para evitar algún desliz que llevara a una interpretación que no fuera la correcta. Son principios que fueron criticados durante mucho tiempo, especialmente la parte acerca de la posición de las mujeres, y fue acusado de misógino y sexista. En un mundo como el de hoy, con todo el debate acerca de la ideología de género, puede haber grupos que apunten a esa posición como una mácula, pero estamos hablando de un pastor en la década de 1940, joven, bonito, mediático, y que tuvo la madurez para crear códigos de conducta que protegieron su causa misionera.

Humildad

 Otro aprendizaje fundamental de la vida de Billy Graham es la humildad con la que reconoció sus errores y pidió perdón a lo largo de su vida. Su acercamiento con Richard Nixon lo llevó protagonizar una confusión mundial, ya que grabaron conversaciones que tuvo con el entonces presidente, con un tenor antisemita, durante el escándalo de Watergate. Graham pidió perdón e intento acercarse más a la comunidad judía. En una entrevista con la Associated Press en 2005, dijo que una de las cosas por la que más se arrepentía era no haber participado más activamente en la lucha por los derechos civiles en la década de 1960, liderada por otro pastor, Martin Luther King. “Creo que me equivoqué al no haber ido a Selma,” dijo, recordando la marcha histórica de Alabama realizada por otros líderes religiosos dirigidos por King. “Me hubiera gustado hacer más,” dijo. Aunque no tuvo una participación directa, Graham tuvo una relación amistosa con Martin Luther King, y fue duro en su posicionamiento en contra del racismo. “El racismo es un pecado precisamente porque nos impide obedecer el mandamiento de Dios de amar a nuestro prójimo y porque tiene sus raíces en el orgullo y la arrogancia. Los cristianos que abriguen el racismo en sus actitudes o en sus acciones, en ese momento no están siguiendo a su Señor, porque Cristo vino a traer reconciliación entre nosotros y Dios, y la reconciliación entre unos y otros. Él vino para aceptarnos como somos, no importa quiénes seamos, ‘de toda tribu, lengua, pueblo y nación’ (Apocalipsis 5:9)”, escribió[1].

Movilización y compromiso

 La muerte de Billy Graham, un evangelista incansable que usó la tecnología, los medios de comunicación, las relaciones y la diplomacia para predicar la idea central de la teología cristiana, es una pérdida para el cristianismo. Su legado es una dádiva para la era digital. En la actualidad, con todo el acceso a las tecnologías de comunicaciones y con el uso en masa de las redes sociales, la mezcla entre simplicidad y pasión que encontramos en su ministerio es una fuente de inspiración para predicar a un mundo dominado por la ambivalencia moral, la relatividad de la verdad, y el egoísmo ético. Nunca antes fue tan necesario hablar sobre arrepentimiento y aceptación de esperanza.

[1] “Billy Graham sobre el Racismo”, articulo disponible en <https://billygrahamlibrary.org/billy-graham-racism/>

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