Noticias – Adventistas

Emanuele Salles

Emanuele Salles

Imagen & semejanza

Belleza y vestimenta analizados según los critérios de la Santa Biblia en un lenguaje más informal

Cuando estar mal vestido se vuelve un ruido en la comunicación

modestia-simplicidad-discrecio

Es mucho más fácil creer en lo que alguien bien vestido tiene para decir

Me sorprendo al ver cómo muestran a los cristianos en algunos programas de TV. El creyente parece una caricatura humana, con énfasis en muchas características extrañas. Parece un alienígena de mal gusto, raro y loco, hablando un montón de cosas sin sentido. Dios no creó un pueblo para ser visto como ridículo y servir de broma para el mundo. ¿Recuerda que modestia significa sencillez? Se ha dado cuenta de que alguna ropa, del tipo titulado como “ropa-de-creyente”, llama más la atención que una vestimenta moderna y de buen gusto? Algunas son tan “llegué” que hasta hacen de la persona un punto de referencia, más o menos así:

— ¿Donde queda la panadería más próxima?

Debe ir recto y girar a la derecha, después de esa persona extraña.

Decencia, modestia y sentido común son los pedidos de Dios para nuestra apariencia (1º Timoteo 2:9). ¿Sabía usted que modestia es lo mismo que simplicidad y discreción? Es, lo correcto es no vestirnos de forma que llamemos la atención hacia nosotros mismos. Podemos concluir que ser relajado y mal vestido es una forma de ignorar este principio. Casi nadie piensa desde esta perspectiva, pero deberían. Cuidado cuando se vista de manera distinta de la realidad porque esto puede disminuir la credibilidad que usted tiene frente a las personas. Es mucho más fácil creer en lo que alguien bien vestido tiene para decir, que en alguien con apariencia relajada, ¿verdad?

Cierta noche, mi hermana y yo tuvimos que viajar a la ciudad de San Pablo. Nuestros padres se quedaron preocupados, pues llegaríamos allá muy tarde, y  dependeríamos del transporte público. Al llegar a nuestro destino, paramos en un cajero automático para sacar dinero. Estábamos temerosas y con miedo de un asalto; después de todo era muy tarde. De repente, un hombre muy mal vestido y con una apariencia extraña se nos aproximó y dijo:

— Aquí es muy peligroso a esta hora.

– Me asusté, pensando que todo lo malo que temíamos estaba por suceder en ese momento.

— Pero estén tranquilas. Yo estoy aquí para protegerlas – terminó el hombre.

Por un lado nos sentimos aliviadas. “Uf, es solo un loco”, pensé. “Vamos hermana”, dijo mi hermana, acelerando los pasos mientras me tomaba de la mano. Después me pregunté si aquel hombre realmente tenía la intención de protegernos mientras sacábamos el dinero, o si era un marginal, como lo deducimos. ¿Será que lo juzgamos injustamente por su apariencia? Puede ser que sí. Pero en un mundo lleno de mentiras y maldades, esa es la realidad. Queriendo o no, la imagen todavía habla más alto que cualquier grito. Cuando hay duda, las personas se apartan. Por eso, como cristianos, es fundamental que transmitamos confiabilidad a través de nuestra imagen. De esta manera, nuestras palabras ganan espacio y fuerza.

Por relatos bíblicos, sabemos que Jesús andaba bien vestido, pues necesitaba ser tomado en serio al predicar el evangelio. ¿Por qué usted cree que, en su crucifixión, los soldados quisieron sortear su túnica para ver quien se quedaba con ella? ¡Fue una pelea loca por la ropa de Jesús! Bueno… Ellos no creían que él verdaderamente era el hijo de Dios, por eso no querían su vestimenta como objeto de honra. Seguramente era una pieza bonita, por eso la querían tanto.

Me acuerdo de haber oído una historia interesante sobre “la iglesia de las personas bonitas”. En cierto culto, el pastor contó sobre una persona que había sido bautizada recientemente. Ella dio su testimonio, diciendo que algo que llamó su atención fue la elegancia de los miembros de iglesia, a los cuales ella siempre observaba desde el patio de su casa. A su modo de ver, algo muy importante debía suceder en ese lugar, ya que todos se vestían tan bien para entrar en él. Curiosa, fue a un programa. El final de la historia usted ya lo sabe.

Claro que nuestro objetivo de vida no es ser elegante y bien vestido, pero, para realizar una misión tan grande, es necesario estar atento en todos los detalles. Acostumbramos decir que nuestro hogar no es aquí, pero también debemos recordar que no somos de Marte. Tenga presente que, para oír nuestras palabras, primero analizarán nuestra imagen.

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