La misión comienza en casa: cómo formar hijos con espíritu de servicio
Pequeños actos de ayuda enseñan valores eternos. La familia es el primer lugar donde los niños aprenden a servir como Jesús.

Hay algo especial que sucede cuando un niño descubre que puede ayudar a alguien. A veces ocurre en cosas muy simples: llevar un plato a la mesa, acompañar a un abuelo, compartir un juguete o ayudar a un vecino.
En esos pequeños gestos comienza a formarse algo muy importante: la vocación de servicio. Aunque es más fácil recibir que dar, el evangelio nos enseña una misión diferente. Jesús mostró que la verdadera grandeza se encuentra en servir a los demás. Por eso, enseñar a nuestros hijos a pensar en el bienestar de otras personas ¡es una de las lecciones más valiosas que una familia puede transmitir!
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En el libro El camino a Cristo, de Elena G. White, encontramos la siguiente afirmación: “El trabajo desinteresado por otros da al carácter profundidad, firmeza y amabilidad parecidas a las de Cristo; trae felicidad al que lo realiza” (p. 79).
El servicio a otros es un ejercicio del amor de Dios y uno de los propósitos principales de nuestra existencia en la tierra. Provee también un antídoto perfecto contra el egoísmo y el egocentrismo, la inclinación natural de nuestro ser pecador.
Una actitud que se aprende
La vocación de servicio es más que una determinada habilidad a desarrollar en sus hijos. Es una actitud que los padres pueden promover buscando oportunidades de servir a Dios y al prójimo. Compartir, ayudar, consolar y velar por las necesidades de otros son valores que deben ocupar un lugar central en la vida cristiana.
Si usted quiere que su hijo o hija alcance estos ideales, es momento de motivarlo en el deseo desinteresado de ayudar a otros. Pero ¿cómo hacerlo? Considere los siguientes consejos:
- Demuestre una fuerte desaprobación cuando su hijo lastime a los animales o a otras personas.
- Ayude a su niño a entender cómo se sienten las otras personas.
- Demuestre con su ejemplo cómo ser una persona servicial.
- Brinde muchas oportunidades para ayudar a otros.
- Muestre siempre una visión positiva de las personas.
- Anime a su hijo para que siempre pueda verse a sí mismo como una persona ayudadora y servicial.
- Evite comprar todo aquello que su hijo desea. Reduzca la compra de juguetes a cantidades razonables. Promueva la costumbre de compartir con otros.
- Involucre regularmente a su familia en proyectos solidarios.
- Aproveche las ocasiones para incentivar en el niño el agradecimiento por lo que tiene, en lugar de esperar regalos.
“El mayor servicio que podemos prestar a Dios, y que reflejará permanentemente rayos de luz sobre la senda de otros, es ser pacientes, bondadosos, firmes en los principios, como una roca, temerosos de Dios”. (Elena de White, A fin de conocerle, p. 188).
Ideas para servir en familia
La participación de la familia en actividades solidarias crea en los hijos un sentido de servicio y generosidad que se convierte en una verdadera bendición. Los proyectos que se pueden realizar en familia son innumerables y, aunque vivimos en un mundo con muchas necesidades, siempre habrá oportunidades para comenzar. Estas son algunas ideas:
- Realice visitas a adultos mayores. Comparta tiempo y algún presente que los haga sentirse especiales.
- Prepare o compre juguetes para salas de hospitales. Nada mejor que entregarlos personalmente, si es que la situación lo permite.
- Clasifique y regale ropa que ya no le queda a sus hijos, pero que aún está en buen estado.
- Invite a una familia necesitada a comer en su casa para celebrar una fecha especial.
- Comparta con sus vecinos algún alimento casero acompañado con literatura cristiana.
- Organice una recolección de alimentos no perecederos para un comedor o institución que atienda a personas necesitadas.
- Apadrine a un niño en situación vulnerable.
- Enseñe a su hijo a separar dinero destinado a gustos personales para colaborar con estos proyectos.
El ejemplo que deja huellas
Recuerde que su hijo aprende primero del ejemplo que usted le brinda. Él observa cómo trata a las personas y cómo se relaciona con cada miembro de la familia.
La manera en que usted vive deja una marca profunda en su corazón. Por eso, lo animo a iniciar un proyecto familiar de servicio. Será una bendición para quienes reciban ayuda y, en primer lugar, para sus hijos y su familia.
Adaptado del libro Enséñales a amar, de Donna Habenicht, capítulo “El servicio: amor en acción”.