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Adolfo Suárez

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Más allá de la enseñanza

Reflexiones sobre aspectos de la vida diaria a partir de la Teología, Educación y Ciencias de la Religión

Lo que aprendí con la historia del nacimiento de Jesús

Jesús dejó su reino de gloria para vivir entre los hombres y darles salvación (Foto: Shutterstock).

¿Cuántos bebés nacen diariamente en el mundo?

Aunque no haya un número exacto, podemos afirmar que cada día nacen más de 200 mil bebés. ¡Son muchos niños!

En esta época del año, el cristianismo celebra el nacimiento de un bebé fuera de lo común: Jesucristo. Y aunque debamos admitir que la fecha del 25 de diciembre no es la correcta para su nacimiento, pienso que es muy importante reflejar cómo el nacimiento de ese bebé, que se volvió el Salvador del mundo, alteró nuestra historia para siempre.

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No sé para usted, pero para mí, el relato del nacimiento de Jesucristo trae profundas enseñanzas. Quiero compartir algunas de ellas.

  1. Dios cumple su palabra.

Entre las tantas profecías sobre el nacimiento de Jesucristo, veamos la del profeta Miqueas, escrita siete siglos antes del acontecimiento: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).

El Señor había prometido y, en el momento indicado, “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer” (Gálatas 4:4). No antes ni después: el bebé Dios nació en el día planificado por el Señor.

Aquí hay una lección esencial extraída de la historia del nacimiento de Jesús: ¡Dios siempre cumple su palabra! Él prometió el nacimiento de su Hijo, y eso ocurrió en el día determinado. Ahora, deténgase y piense: “Este Dios es confiable, y cumple lo que fue acordado”.

  • ¿Prometió el cuidado de sus ángeles? (Salmo 34:7) ¡Él va a cumplir!
  • ¿Prometió suplir sus necesidades? (Salmo 34:10) ¡Él va a cumplir!
  • ¿Prometió sueño y descanso? (Salmo 4:8) ¡Él va a cumplir!
  • ¿Prometió renovar sus fuerzas? (Isaías 40:31) ¡Él va a cumplir!
  • ¿Prometió que nunca lo dejará ni lo abandonará? (Deuteronomio 31:6) ¡Él va a cumplir!
  • ¿Prometió protección contra los enemigos? (Romanos 8:31) ¡Él va a cumplir!
  • ¿Prometió que no habrá lágrimas y dolor? (Apocalipsis 21:4) ¡Él va a cumplir!

“No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió” (Josué 21:45). ¡Qué espectacular! Tenemos todas las razones del mundo para creer que el Señor cumple lo que promete.

  1. Dios tiene infinito amor por el ser humano.

El bebé Jesucristo nació en un lugar simple, en una familia humilde, sin pompas o privilegios (Lucas 2:7). ¿y qué ganó a cambio? “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). ¿Y cuál es la respuesta de él?

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17).

Si eso no es amor, ¿qué es?

A lo largo de su ministerio, Jesucristo demostró amor incondicional. Sí, él amaba a las personas. Sus palabras eran precedidas por gestos de amor. Para Jesús, todo comenzaba con el amor. Juan 13:1 dice que él amó a sus discípulos hasta el fin. Amor infinito: esa es la naturaleza del amor de Dios por nosotros.

¿Se siente triste, preocupado, angustiado? Estas son las amorosas palabras de Dios para usted:

Yo conozco sus lágrimas de tristeza; yo también lloré y estuve triste. Por eso, esos pesares demasiado profundos para que los cuenten a alguien, yo los conozco. Hijas mías, hijos míos, no piensen que están perdidos y abandonados. Aunque su dolor no despierte la sensibilidad de nadie, sepan que, si miran hacia mí y confían, YO les daré fuerzas para recomenzar”.

Entonces, guarde esto en su corazón: su Padre Celestial está listo a ayudar, cuidar, y salvar porque tiene infinito amor por usted.

  1. Dios es especialista en hacer por nosotros cosas positivas y que nos marcan.

“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7).

Quien imaginaría que, para salvar al ser humano, Dios estaría dispuesto a encarnar a su único Hijo, a fin de que viviera entre nosotros, como uno de nosotros. Pues Dios hizo eso, uniéndose a la humanidad por lazos que jamás se romperán.

Pensándolo bien, y tratándose de justicia, el Señor podría tratar a la humanidad con la misma indiferencia con la que él suele ser tratado. Pero, él actuó de forma diferente:

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: ‘Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia’” (Jeremías 31:3).

“Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Salmo 86:15).

“Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras” (Salmo 145:8-9).

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22-23).

Amor eterno, benignidad, compasión, bondad, misericordia, fidelidad. ¡Es de esta forma que Dios nos sorprende!

***

En esta Navidad, aparte su mirada de los regalos y las luces, y vea lo que de hecho le da sentido a esta época: un Dios que:

  • Cumple su palabra;
  • Tiene amor infinito por el ser humano;
  • Es especialista en hacer por nosotros cosas positivas y que nos marcan.

 

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