Amigas viven experiencia transformadora con Dios durante la Misión Caleb en Perú
Veintiocho voluntarios, entre ellos Bianca y Danielle, participaron en una misión transcultural en Cusco tras prepararse en la Escuela de Misiones Send Me.

Bianca Novoli y Danielle Pallone, amigas desde hace varios años, viajaron a Cusco, Perú, para participar en una misión transcultural, luego de prepararse en la Escuela de Misiones Send Me. Allí descubrieron que Dios ya había preparado personas para ayudarlas a compartir el mensaje de esperanza.
Maria Madera Vargas y su hijo, Jeimy Roque, se ofrecieron voluntariamente para traducir cada uno de los cultos realizados por el grupo durante la misión. Gracias a su apoyo, los voluntarios brasileños pudieron comunicarse con la comunidad local y desarrollar las actividades de evangelismo.
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"Con mucha dedicación y amor por la misión, ella nos ayudó e involucró a su hijo todos los días en la traducción de cada uno de los cultos para que las personas pudieran ser alcanzadas por la Palabra compartida en su propio idioma. Fue imposible no reconocer la mano de Dios guiando cada detalle", recuerda Bianca.


Misión transcultural adventista en Cusco
La experiencia de estas dos amigas formó parte de una iniciativa más amplia. Entre el 2 y el 14 de julio, 28 voluntarios, distribuidos en cinco equipos, participaron en la Misión Caleb en Cusco, un proyecto del Ministerio Joven de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que moviliza a jóvenes para servir a las comunidades mediante acciones sociales y evangelísticas. La iniciativa reunió a voluntarios de Brasil y Perú, quienes desarrollaron actividades en distintos sectores de la ciudad.
Durante su permanencia en Cusco, los voluntarios realizaron visitas misioneras, programas de alabanza y evangelismo, además de acciones sociales como la revitalización de plazas y otros espacios públicos.
La acción misonera fue organizada por la Iglesia Adventista del Séptimo Día mediante la Asociación Norte Paranaense (ANP) y la Asociación Central Sur Riograndense, dos sedes administrativas de la Iglesia en el sur de Brasil. Los equipos fueron coordinados por los pastores Jederson Zukovski y Wagner Willyam.

Vidas transformadas
Para Vinicius Nogueira, otro participante del grupo, llevar el amor de Cristo a un lugar con costumbres e idiomas diferentes fortalece el sentido de misión y el vínculo con los hermanos en la fe. “Me llevaré cada momento de aprendizaje, tanto con los hermanos como con la cultura peruana. Fue una experiencia que me enseñó mucho y me mostró cuánto podemos aprender cuando conocemos personas y realidades diferentes”, relata.
El pastor Jederson Zukovski, director del Ministerio Joven de la ANP, quien contó con el apoyo del pastor local durante toda la Misión Caleb, destaca que involucrar a los jóvenes en proyectos transculturales produce resultados profundos en su desarrollo espiritual.
“La experiencia de hablar del amor de Dios en otro idioma nos muestra que el mensaje de esperanza es para todos. Esto también evidencia que los desafíos que enfrentan los jóvenes existen en cualquier lugar, pero reafirma que Dios actúa de la misma manera. Fue muy enriquecedor ver a los jóvenes trabajando en cada actividad; regresaron más animados y con muchas experiencias para compartir”, afirma Zukovski.



Preparando misioneros
La misión en Cusco forma parte de una iniciativa impulsada por el Ministerio Joven de la Iglesia Adventista en el sur de Brasil, que cada año envía equipos de voluntarios a diferentes frentes misioneros dentro y fuera del país. En ediciones anteriores, los participantes sirvieron en comunidades del Amazonas, Santiago de Chile y Montevideo. Este año, el destino fue Cusco
Bianca, Danielle y los demás voluntarios se prepararon para esta experiencia a través de la Escuela de Misiones Send Me, un programa del Servicio Voluntario Adventista (SVA) que capacita a jóvenes para participar en proyectos de evangelismo y acción humanitaria en diferentes partes del mundo.

Una experiencia inolvidable
Al finalizar la misión, los participantes expresaron gratitud por las experiencias vividas y por las personas alcanzadas.
"Esta misión fortaleció aún más mi fe porque pude ver cómo Dios prepara de antemano a las personas, los lugares y cada oportunidad, incluso antes de que lleguemos. Eso me recuerda que solo soy un instrumento en sus manos cuando permito que Él me use. Jamás olvidaré las vidas reconciliadas con Dios durante las noches de evangelismo ni a cada hermano que fue un puente del amor y del cuidado incomparable de Dios hacia nosotros, los misioneros", concluye Danielle.
Si usted está interesado en participar en la próxima edición del proyecto, manténgase atento a los canales oficiales. Para ver más fotos de la misión en Cusco, ingrese aquí.


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