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Proyecto busca multiplicar misioneros en Sudamérica

El próximo año, 16 voluntarios fortalecerán trabajo evangelístico en Uruguay.

En la sede sudamericana de la Iglesia Adventista, Liz presenta los resultados de lo que hizo en Estados Unidos. En enero, ella junto a otro misionero liderarán un proyecto en Uruguay.

En la sede sudamericana de la Iglesia Adventista, Liz presenta los resultados de lo que hizo en Estados Unidos. En enero, ella junto a otro misionero liderarán un proyecto en Uruguay.

Brasilia, DF… [ASN] Profesora y artista plástica, Liz Motta está haciendo realidad un antiguo sueño: ser misionera. Liz fue elegida entre aproximadamente 30 candidatos sudamericanos para participar del proyecto One Year in Mission (un año en misión), ofrecido por la sede mundial de la Iglesia Adventista y trabajó durante seis meses en proyectos sociales y de evangelismo en la ciudad de Nueva York. Ahora, con lo que aprendió durante ese período, será la líder de un grupo de 16 misioneros en Montevideo, capital del Uruguay.

La propuesta, que reúne a participantes de cada una de las divisiones de la Iglesia Adventista en el mundo, es formar y capacitar misioneros que al volver a sus lugares de origen puedan transmitir a otros jóvenes que también desean ser misioneros. Sin embargo, durante el proceso de selección, se evaluaron algunos puntos. Era necesario, por ejemplo, hablar inglés con fluidez, ser activo en las actividades de la iglesia, conocer profundamente la Biblia, así como también los escritos de Elena de White.

Para involucrar a la comunidad con la cual deberían trabajar, Liz y otros misioneros llevaron a cabo dos proyectos distintos. Durante dos meses, dieron clases de inglés a un grupo de aproximadamente 50 hispanos que, debido al alto costo de los cursos de idiomas, no tenían recursos para aprenderlo. Otra estrategia utilizada fue la ofrecer un programa que se llamó Curso Internacional de Cocina Saludable. Como provenían de distintas partes del mundo, los “chefs” enseñaban platos basados en la dieta vegetariana y, de esa manera, despertaban la curiosidad de los vecinos.

“La idea era que cumpliéramos un ciclo de evangelismo y atendiéramos a la comunidad para llamar la atención a la iglesia. Debíamos crear centros de influencia. Como estas actividades son de larga duración, uno tiene la posibilidad de conocer más personas”, explica Liz. “La propuesta era plantar, cultivar y, en el evangelismo, cosechar”.
Multiplicadores
Al final, esas mismas personas recibieron una invitación a las series de evangelismo que se llevan a cabo en la ciudad. Además de las que se decidieron por el bautismo, hay otras que ya están estudiando la Biblia. “Claro que pasas por dificultades en el campo misionero, pero Dios te perfecciona y creces mucho. Mi fe ahora es más fuerte”, dice la joven.

“Claro que pasas por dificultades en el campo misionero, pero Dios te perfecciona y creces mucho. Mi fe ahora es más fuerte”.

“Claro que pasas por dificultades en el campo misionero, pero Dios te perfecciona y creces mucho. Mi fe ahora es más fuerte”.

Ahora, Liz está comenzando con otra etapa del proyecto. Después de pasar por la experiencia en otro país, y de aprender con aquellos que están relacionados al área de evangelismo, como el pastor Mark Finley, ella y otro misionero serán los líderes de un equipo formado por 16 voluntarios sudamericanos en Montevideo, donde aplicará y enseñará todo lo que aprendió a partir de enero. “Esa experiencia me preparó para lo que haré ahora. Será un campo difícil pero haremos la diferencia cuando las personas se den cuenta de que tenemos un Dios”, cree.

Para el pastor Areli Barbosa, líder de jóvenes de la Iglesia Adventista para Sudamérica, el plan es involucrar a los participantes para que ayuden a la comunidad y transmitan las enseñanzas bíblicas a otras personas. “Queremos que esta experiencia sea inolvidable y que ellos usen sus habilidades para ayudar a los habitantes de la región—expresa—. Estamos incentivando a los misioneros del futuro”.

En la capital uruguaya, estos misioneros desarrollarán diferentes acciones comunitarias y de evangelismo. El plan es fundar dos templos. Sin embargo, el centro del proyecto es que, al volver a sus hogares, estos misioneros se conviertan en líderes y formen otros misioneros. “La propuesta es multiplicar y ayudar en el crecimiento de la iglesia”, agrega el pastor Barbosa.

Si desea servir como voluntario en otras regiones del mundo, puede ingresar a http://voluntariosadventistas.org/. En la actualidad hay más de 300 proyectos disponibles.
[Equipo ASN, Jefferson Paradello]

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