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Mongol resuelve misterios y se convierte en misionero

Batzul Ganbold se preguntó: ¿Quién le dio nombre a los animales?, ¿Por qué la gente fuma? Y, ¿Qué sucede después de la muerte?

Batzul Ganbold. (Andrew McChesney / Adventist Mission)

Maryland, Estados Unidos…[ASN] Como un joven que creció en Mongolia, Batzul Ganbold estaba desconcertado por tres preguntas: ¿Quién le dio nombre a los animales? ¿Por qué la gente fuma? Y ¿Qué sucede después de la muerte?

Batzul se preguntaba por qué los perros se llamaban “perros” y los lobos son llamados “lobos”. Nadie podía responder su pregunta.

“Mi papá solo sonrió y no pudo responder”, relata Batzul.

A la edad de 16 años su padre murió de insuficiencia renal. Él se preguntaba si era doloroso morir, si todos lo olvidarían y qué pasaría después de la muerte.

Su vida cambió drásticamente después de que su padre murió. Él encontró un trabajo en el mercado al aire libre para ayudar en la alimentación a su madre y sus tres hermanos. Hasta que comenzó a fumar y a beber.

Un día, su hermana mayor lo llamó de Corea del Sur, donde ella se había mudado, y le sugirió a Batzul ir a una iglesia. Su hermana había comenzado a asistir a la iglesia en Corea del Sur, y le recomendó la “iglesia de U-B”. Los mongoles se refieren comúnmente a la capital de Mongolia, Ulaanbaatar, como “U-B”.

Batzul, de 19 años, nunca consideró a la cristiandad, pero llamó a la operadora por teléfono para saber la dirección de la iglesia U-B. Le respondió una mujer quien le dio la dirección, y él asistió a los servicios de la iglesia.

Iglesia equivocada

Su hermana preguntó varios meses más tarde si él había encontrado la iglesia y expresó sorpresa cuando Batzul le dijo que asistía regularmente.

“¿Tú tienes tiempo para ir a la iglesia los domingos?”, ella preguntó.

“Yo no voy a la iglesia los domingos”, le dijo. “Yo voy a la iglesia los sábados”.

Su hermana estaba sorprendida. “¿A qué clase de iglesia estás asistiendo?”, ella le dijo. “Esa no es la iglesia que te recomendé”.

Batzul explicó que él estaba yendo a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Cuando él llamó a la operadora por teléfono, él no se había dado cuenta que tres iglesias locales tenían “U-B” en sus nombres, y él había tomado la primera dirección de la primera iglesia mencionada por la operadora.

Su hermana le dijo que él estaba adorando en la iglesia equivocada. Cuando él preguntó por qué, ella le dijo: “Porque yo te digo eso”.

Batzul no estaba convencido con esa respuesta, y decidió acercarse al clero en varias iglesias para encontrar la verdad. Un sacerdote lo expulsó de una iglesia diciendo: “¿Qué estás haciendo aquí? ¡Fuera!”. La iglesia de otra denominación fue cerrada cuando él pasó por allí. El pastor de una tercera iglesia pasó una hora hablando de sí mismo y de su familia en lugar de explicarle por qué algunas personas van a la iglesia el domingo y otras el sábado.

“La única iglesia que me dio respuestas de la Biblia fue la Iglesia Adventista”, dice Batzul.

Dejar de fumar

En la Iglesia Adventista, él recibió un libro acerca de cómo dejar los malos hábitos y se lo convenció de que fumar era un pecado. Leyó en 1 Corintios 3:16 que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, pero él no podía parar de fumar.

Un día en la casa de su familia, se encerró en el almacén, saltó sobre la cajetilla de cigarros que estaba por la mitad, y oró: “Si hay un Dios, por favor ayúdame a parar de fumar”. Batzul arrojó los cigarros hacia la puerta. Tomó un suspiro profundo, sintió gozo y una paz que lo inundó.

Al siguiente día, Batzul encontró en su bolsillo algo y lo sacó era el encendedor de cigarros. Entonces se dio cuenta que no había pensado en fumar todo el día. Y así fue como olvidó de fumar las próximas 24 horas. Él entendió que había perdido el deseo de fumar.

El viernes de noche en la iglesia, él emocionadamente compartió la noticia con su maestra durante un pequeño estudio bíblico.

“No he usado este encendedor hace cuatro días”, le dijo.

Ella sonrió y le dijo: “Entonces has encontrado a Jesús. Se ha revelado en ti”.

Batzul comenzó a estudiar la Biblia con seriedad. En Génesis, leyó que Adán había nombrado a los animales. Leyó acerca de la gran controversia entre Cristo y Satanás y se dio cuenta de que la gente fuma porque Satanás quiere destruir la obra de Cristo. Aprendió que la muerte es como un sueño y que se pierde el conocimiento hasta la segunda venida de Cristo.

“Todo fue tan lógico”, indicó. “Encontré todas las respuestas en la Biblia”.

Hoy, Batzul, de 30 años, y su esposa son pioneros en Misión Global en Nalliah, un suburbio soñoliento de Ulaanbaatar con 30,000 habitantes. Hace seis años, ningún adventista vivió en el área cuando una iglesia fue plantada por su futura esposa y varios misioneros coreanos. Ahora, de 30 a 35 personas asisten a los servicios de la iglesia cada sábado.

Batzul dice a los asistentes a la iglesia que la respuesta a los misterios de la vida pueden ser encontrados en la Biblia.

“Mi verso favorito es: ‘Y me buscarás y me hallarás, cuando me busques con todo tu corazón'”, dijo, citando a Jeremías 29:13 (NKJV). [Equipo Adventist Review, Andrew McChesney]

 

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