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Líder adventista sudamericano habla sobre su día a día en entrevista

Köhler será el líder máximo de la Iglesia Adventista para Sudamérica hasta el 2020.

Köhler será el líder máximo de la Iglesia Adventista para Sudamérica hasta el 2020.

Brasilia, Brasil…[ASN] En el Congreso que la Iglesia Adventista del Séptimo Día organiza cada cinco años y que este 2015 sucedió en la ciudad de San Antonio, Texas, Estados Unidos, el pastor Erton Köhler fue elegido por segundo período como presidente de la Iglesia Adventista para ocho países de Sudamérica. El evento se desarrolló del 02 al 11 de julio y la Agencia Adventista Sudamericana de Noticias (ASN) aprovechó la oportunidad para entrevistarlo y conocer e día a día del líder.

El peso del liderazgo

La rutina del pastor Erton Carlos Köhler, de 47 años, natural de Caxias do Sul, Estado de Rio Grande do Sul, Brasil, parece ser la de cualquier otro de los más de cuatro mil pastores de la Iglesia Adventista en  América del Sur. Se despierta temprano, tiene su culto personal, desayuna y sale de su hogar para emprender las actividades que ejerce como presidente de la División Sudamericana (DSA), una de las trece divisiones que coordinan el trabajo de la iglesia alrededor del mundo. Pero esa rutina solo se ve similar a la de tantos otros.

El pastor Köhler tiene una responsabilidad diferente, porque sobre él recaen, en cierta forma, la organización, la dirección y la administración de una iglesia que cuenta con casi dos millones y medio de miembros en las repúblicas de Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador.

Para lograr conciliar las funciones de administrador, cristiano y padre de familia, el pastor Köhler precisa ser altamente disciplinado. Y lo es. Incluso después de los innumerables viajes, se estima que el 75% del año está fuera de Brasilia, su lugar de residencia. Debe administrar bien su tiempo. La primera gran tentación es dejar de hacer su culto personal, debido a las apretadas citas del calendario; lo que significaría dejar de leer la Biblia, los libros de Elena de White, o incluso el culto familiar. Aun así, él encuentra tiempo para escribir en su perfil de Twitter frases que resumen su percepción sobre el texto bíblico leído. “Lo hago, en primer lugar, para mí. Y de este modo analizo mejor el pasaje que acabo de leer”, explica. Es que él, como millones de adventistas en el mundo, sigue el proyecto “Reavivados por su Palabra”, y comenta en el hashtag #rpsp los capítulos que lee diariamente.

Por otro lado, cuando está en Brasilia, se encarga de llevar a la escuela a Mariana, su hija de nueve años. Con toda esa rutina ordenada, se las arregla para poder estar  todos los días a las 7:30, para el culto del personal de la División Sudamericana.

Dedicación y demanda

El tiempo que un pastor de distrito usa para visitar a los hermanos o preparar sermones, el presidente de la DSA lo emplea para planificar o coordinar. Al entrar en su oficina, sobre todo después de algún viaje, encuentra sobre su escritorio libros, papeles, DVD, e incluso algunas cartas que esperan una respuesta u opinión. “Una de las primeras cosas que hago para empezar el día es ordenar y vaciar el escritorio. No puedo estar más de dos días con las cosas pendientes. Por lo general, encamino y respondo de manera rápida”.

Además, el pastor Köhler está a la vanguardia de la tecnología; por eso, escribe y responde correos electrónicos, mensajes de WhatsApp, e incluso de Twitter. Sin embargo, tiene la costumbre de escribir todo lo que tiene que hacer en una agenda de papel, además de su agenda electrónica.

Luego pasa la mayor parte del día en reuniones y juntas, o atendiendo por teléfono a distintos directivos de los departamentos de la DSA, administradores de Uniones, autoridades y demás personas que realmente necesitan hablar con el presidente de la División.

“Lo que blanquea más el cabello y aumenta las ojeras no son los viajes o el número de reuniones, sino el peso emocional de liderar esta gran iglesia y las decisiones diarias que hay que tomar, cruciales para el avance de la obra en un continente. Pero Dios nos da la fuerza para llevar todo adelante”, explica, con la experiencia de quien está en la función desde octubre de 2006.

De este modo, se reconoce muy exigente con los plazos y los detalles de todas las cosas que, a su juicio, pueden determinar la diferencia para afirmar que se hizo todo lo mejor para Dios. Hace trece años que escribe artículos mensuales para la Revista Adventista; y se complace en decir que solo ha fallado un par de veces en el término del tiempo de entrega. A menudo, revisa el texto unas diez veces, antes de considerarlo listo.  Y lo mismo hace con los materiales que recibe de los demás.

Otro desgaste del trabajo también implica el hablar todas las semanas en tres idiomas: portugués, inglés y español; algo solo comparable con los altos directivos de las empresas multinacionales. Así, entre viajes internacionales, escribir para diferentes sitios y publicaciones impresas, grabar videos, predicar dos o tres veces al día en los eventos y siempre tener una palabra de aliento al ser consultado, el pastor Köhler cumple su ministerio.

Y no solo esto: él tiene la absoluta convicción de que Dios condujo su vida totalmente, para que en este tiempo asumiera esta tarea.

Hijo del pastor Arno Köhler (ya jubilado), a los diez años siguió a su padre a una reunión administrativa de la iglesia que presidía, y se escondió debajo de la mesa. Hasta hoy recuerda algunos de los nombres de las personas que estaban siendo analizados en esa oportunidad. Fue en esa misma época cuando predicó su primer sermón en un camporee de Conquistadores de la Unión del Sur de Brasil, en Florianópolis. El sermón duró tres minutos y medio.

Otro hito importante en su vida fue el día en que unió su vida con la de su esposa, por medio del matrimonio. En 1992, se casó con Adriene (enfermera de profesión), con quien tiene dos hijos Mariana de nueve años, y Matheus, de quince. El pastor Köhler no duda en mencionar, con gratitud, que su esposa dejó su carrera para ser una ayuda completa en su ministerio. “Ella se encarga de las cosas de la casa, incluso de las finanzas de la familia, así que, puedo dedicarme por completo a la causa de Dios. Sin la generosidad de ella y sin el amor por la obra de Dios que ella tiene, yo no podría hacer todo lo que hago”, admite.

Aficiones y sueños

Debido a su intensa actividad, Erton Köhler casi nunca se despega de su teléfono inteligente, porque por ese medio se entera de todo lo que ocurre en el mundo. Pero tiene sus lecturas específicas sobre liderazgo, religión e historia; también, le gusta leer biografías. Mientras realiza estas lecturas, toma notas para sus sermones y conferencias. Asegura haber aprendido mucho leyendo acerca de los aciertos y los errores de los grandes hombres y mujeres de la historia. Las vidas de Abraham Lincoln y de Steve Jobs llamaron su atención particularmente. El primero, por su capacidad de resistencia y el coraje de reescribir la historia; y el segundo, por su visión con relación a la innovación y la búsqueda permanente de la excelencia.

Además, el Pr. Köhler tiene la costumbre, desde hace más de dos décadas, de archivar información e ideas sobre todas las áreas de la iglesia. Así, comenzó lo que hoy es un gran archivo de papeles y carpetas. Si bien durante muchos años su ministerio estuvo ligado con los jóvenes, él consideró que debía atender todos los frentes de la iglesia. “Una iglesia saludable no es unilateral, sino amplia”, explica.

Por eso, lee mientras le dan las fuerzas, antes de ir a descansar. Pero, claro, a veces sucede que pasa sus horas de sueño en un avión o esperando en un aeropuerto. En relación con la actividad física, le gusta salir a caminar junto con su esposa.

Todo líder tiene sueños y metas para el futuro, y el pastor Köhler no es la excepción. Por eso, siempre fluyen nuevas ideas en su mente; y asegura que cuando idea un proyecto o programa siempre piensa en el miembro de iglesia y en cómo los líderes deben motivar e inspirar.

En el recientemente concluido 60º Congreso de la Asociación General (realizado en San Antonio, Texas), el pastor Köhler fue reelecto como presidente de la DSA por cinco años más. Al tratar de resumir lo que cree que se puede hacer en este próximo quinquenio, él puntualiza: 1) la consolidación del evangelismo integral y 2) la simplificación del programa general de la iglesia. Su objetivo es que todos puedan asimilar fácilmente lo que se debe hacer para concretar la misión bíblica.  “Quiero trabajar para tener un calendario simple, para que los pastores locales puedan desarrollar sus proyectos en forma adecuada para cada lugar”, proclama.

Y, en definitiva, su sueño es reforzar la idea de una iglesia más relevante tanto para la comunidad como para los miembros. Esto incluye prestar más atención a las generaciones nuevas en los próximos años. “Pero sé que esta relevancia no solo debe suceder por la fortaleza institucional, sino por ser espiritualmente fuertes, para que la iglesia sea realmente relevante para el mundo. Y entonces veremos a Jesús regresar”. [Equipo ASN, Felipe Lemos]

 

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