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Mascota ora antes de cada comida

Los padres enseñaron a sus hijos a ser agradecidos a Dios, al ver esto la mascota hizo lo mismo.


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Foto: Los hermanos y hermanas de Jacinth no podían creer que el gato realmente quisiera orar. Entonces, decidieron hacer un experimento. (Pixabay)

Maryland, EE.UU...[ASN] El alumno del quinto grado notó algo extraño en el gato de la familia.

Cada vez que Jacinth se sentaba con sus padres junto a sus nueve hermanos y hermanas mayores para comer en la mesa, su madre dejaba un plato de comida en el piso para el gato. Se suponía que el gato no saltaría sobre la mesa mientras la familia comía en su casa en las Filipinas.

Pero un día, vio que el gato no estaba comiendo de su plato. En vez de eso, el gato miró su comida, luego miró a la familia, y esperó.

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El padre de Jacinth oró por la comida: “Querido Dios, te agradezco por esta comida que vamos a comer. Por favor que nos nutra y fortalezca para servirte. Amén”.

Tan pronto como el padre terminó de orar, Jacinth miró al gato y vio que estaba comiendo.

“¡Miren!”, dijo Jacinth. “Tenemos un gato que ora”.

El papá y la mamá se  sorprendieron de que el gato solo haya  comenzado a comer después de la oración.

En otra oportunidad. Ellos miraron al gato acercándose a su próxima comida. La madre puso algo de arroz y pescado sobre el plato y lo colocó sobre el piso. El gato caminó alrededor del plato, miró a la comida, y miró hacia arriba a la familia.

El padre oró por la comida.  Jacinth abrió un ojo mientras su padre oró. Cuando el padre dijo: “Amén”, el gato se inclinó y comenzó a comer.

Los hermanos de Jacinth no podían creer que el gato oraba. Así, ellos decidieron hacer un experimento. Varias horas después, cuando la familia no estaba comiendo en la mesa, ellos pusieron algo de comida sobre el plato y se sentaron frente al frente del gato.

El gato miró la comida y a los niños curiosos y no comió. Jacinth rompió el silencio: “¡Amén!”, exclamó. Inmediatamente el gato comenzó a comer.

El gato enseñó a Jacinth una lección importante de Proverbios 22:6, donde el Rey Salomón dice: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. El gato llegó a hacer parte de la familia cuando aún era pequeñito, creció mirando que el padre, la madre y los niños oraban antes de cada comida. Cuando el gato creció, esperaba por la oración antes de comer.

Los padres de Jacinth siguieron el consejo del rey Salomón. Cuidadosamente entrenaron a Jacinth y a sus nueve hermanos  a amar a Dios con todo su corazón y agradecerle por todas las cosas, incluyendo los alimentos.

Jacinth Adap (SSD) en la actualidad. (Foto: Adventist Review)

Jacinth y sus hermanos crecieron siendo fieles a Dios. Jacinth se casó, tuvo dos hijos y se desempeñó como misionero en Zimbabwe y Sudáfrica. Hoy vive en Filipinas, su país natal, y trabaja como tesorero de la División Pacífico Sur de Asia, que supervisa el trabajo adventista en 14 países desde Pakistán hasta Indonesia.

Está contento de que el gato esperara por la oración antes de cada comida.

"Instruye a un niño en la forma en que debe ir, y cuando sea viejo no se apartará de él", expresó. [Equipo Adventist Review, Andrew McChesney]