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Profesor de psicología habla sobre los efectos de la oración

La práctica regular de la oración afectaría de manera positiva la vida de las personas.

Alberto Domeniconi es pastor  desde 1999 y psicólogo desde 2005.  Actualmente enseña el curso  de Psicología, en la Universidad Adventista de Sao Paulo, Brasil.

Alberto Domeniconi es pastor
desde 1999 y psicólogo desde 2005.
Actualmente enseña el curso
de Psicología, en la Universidad Adventista de Sao Paulo, Brasil.

Sao Paulo, SP… [ASN] EL pastor Alberto Domeniconi tiene una maestría en Psicología Social por la Universidad de São Paulo (USP). Actualmente es profesor en la Facultad de Psicología del Centro Universitario Adventista de Sao Paulo (Unasp). Tiene experiencia en el trabajo pastoral, profesor y capellán escolar en templos e instituciones de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El Equipo de la Agencia Sudamericana de Noticias conversó con él sobre la oración. Para él, la oración es una conversación real, ya que produce los mismos efectos cerebrales cuando conversamos con una persona. Además, ve la práctica de la oración como una psicoterapia y rechaza la relación entre problemas psicológicos y la falta de comunión con Dios.

Agencia Sudamericana de Noticias: Ayer (13/02) los adventistas en ocho países sudamericanos comenzaron una campaña de 10 días de oración. Mucho se dice de la influencia de la oración en la vida de la persona en el aspecto psicológico. ¿Qué influencias son esas, de acuerdo con los estudios recientes en el área?

Alberto Domeniconi: De manera resumida, se ha descubierto que la práctica regular de la oración puede afectar de manera positiva la vida de las personas en aspectos tales como la superación de tragedias y problemas personales, como forma de enfrentar el estrés, la ansiedad y la depresión, y también como factor de aumento de la calidad de vida como un todo.

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ASN: ¿Cómo la fe, y por consecuencia la oración diaria, afecta las sinapsis?

AD: Este es un tema sobre el cual se hicieron últimamente muchas investigaciones. El científico neurológico Andrew Newberg, por ejemplo, al analizar imágenes cerebrales de un pastor evangélico durante un momento de oración, notó una activación mayor de las áreas del lenguaje y de los lóbulos frontales. Con eso, concluyó que la oración en la tradición judaico cristiana, produce un efecto semejante al de conversar con personas reales y que al orar, los religiosos pasan por una experiencia neurológicamente real. Ya el científico neurológico Richard Davisdson, defiende la idea de que el cerebro humano puede ser moldeado a través de experiencias como la oración y la meditación. Newberg concuerda con la visión de Davidson, de que la oración puede funcionar como una especie de “ejercicio de fortalecimiento mental” y apunta a aspectos positivos de la oración en el control de la ansiedad y la depresión, en el desarrollo de la empatía, y en mejorar el funcionamiento cognitivo e intelectual. Además, la oración puede ayudar a amortiguar los efectos del envejecimiento y del estrés.Newberg sin embargo, hace la salvedad de que estos efectos positivos también los pueden alcanzar personas no religiosas a través de la meditación, por ejemplo.

ASN: ¿Cómo entiende la Psicología el comportamiento cerebral durante la oración?

AD: El punto de vista Psicológico, aun sin ignorar los asuntos neurológicos, se concentra más en los problemas cognitivos y emocionales. Así, más que solo las alteraciones en el funcionamiento cerebral durante la oración, la Psicología se atiene a los efectos de la oración en la vida del individuo como un todo. Así, podemos mencionar, por ejemplo, los estudios de Ken Pargament, Harold Koening, Kevin Ladd y Bernand Spilka, que señalan a la oración y otras prácticas de naturaleza religiosa y espiritual como factores para enfrentar las dificultades de la vida, como también para fortalecer la salud y mejorar la calidad de vida, y como fuente de conducir a un propósito existencial.

ASN: Hay estudios que señalan una región del cerebro específica para la adoración. Defensores de ese punto de vista concluyen que, debido a eso, el hombre fue hecho para adorar a un ser superior. ¿Cuál es su visión sobre el asunto?

AD: Esta idea se hizo popular especialmente por estudios como los de Matthew Alper, autor de The God part of de Brain, Dean Hamer en The God Gene, y Andrew Newberg en Why God Won’t Go Away. Vale recordar que en ambos casos la base teórica es la psicología evolutiva y la idea central no es la de que Dios habría creado el cerebro humano con capacidad para relacionarse con él, sino que el cerebro humano habría desarrollado esta característica a través de mecanismos de adaptación, pues la búsqueda de la trascendencia sería una especie de ventaja evolutiva. Aún así, en el medio científico existe mucha desconfianza en relación a estas propuestas, y sus propios autores son reticentes en cuanto a sus descubrimientos. Particularmente entiendo que toda tentativa de probar científicamente la existencia divina escapa a un principio fundamental, que es la noción de que la mejor forma de acercarse a Dios es a través de la fe. Mi creencia en Dios no puede depender de una comprobación científica, sea ella biológica o de cualquier otra naturaleza pues en ese caso la fe quedaría en un segundo plano. La mayor motivación para creer debe estar apoyada en las evidencias espirituales, tales como el estudio de la Biblia y la relación personal del individuo con Dios.

ASN: La oración es considerada como una conversación. Pero, es una conversación en la que solo uno habla, en sentido estricto del término. Y eso nos remite a un diván donde muchos se desahogan. ¿La comparación es correcta? ¿La oración puede ser considerada una forma de terapia?

AD: Los estudios de Newberg, por ejemplo, demuestran que la experiencia de la oración para un fiel, de manera alguna puede ser considerada de “mano única”, pues en términos neurológicos y cognitivos el fiel tiene la experiencia de recibir respuestas, o de oír la voz de Dios. De la misma forma, en la psicoterapia, con raras excepciones, el diálogo es un factor fundamental para el proceso de cura y autoconocimiento. En la mayoría de los casos el psicólogo no es solo un oyente, sino un interlocutor. Siendo así, existe una aproximación entre oración y psicoterapia, no por la ausencia de respuestas, sino justamente porque en ambos casos es posible experimentar respuestas y llegar a un rumbo, o a una nueva manera de encarar la vida y sus contingencias. En ese sentido, la comparación entre la práctica de la oración y la psicoterapia es válida.

ASN: Por ser una conversación, muchos esperan un sí inmediato de Dios. Cuando esa expectativa no se concreta genera una frustración. ¿Cómo tratar con esa frustración desde el punto de vista psicológico?

AD: De hecho, la expectativa de una respuesta positiva e inmediata a la oración existe en la imaginación de muchos fieles. Sin embargo, un análisis más profundo del tema oración en la Biblia rechaza esta conclusión. En lo que respecta a una forma adecuada de tratar con eso, entiendo que la mejor forma de encararlo es que los creyentes reciban instrucción en la teología de la oración, pues así su percepción y sus expectativas en relación a la misma podrán ser colocadas en una perspectiva correcta, evitando así esta frustración. Acaba siendo una intervención de naturaleza más intelectual que psicológica. Esto puede ayudar en el caso de una persona que llega a un consultorio presentando sentimientos de frustración que parten de esa expectativa irreal en relación a la oración.

ASN: Muchos relacionan problemas psicológicos con la falta de Dios. ¿Cuál es su opinión sobre el asunto?

AD: Partiendo de una perspectiva bíblica y teológica, todos los problemas, sean de naturaleza psicológica o biológica tienen su origen en la falta de Dios, ya que el pecado es la raíz de todos los males de la humanidad. Pero, tenemos que ser cuidadosos cuando intentamos establecer una relación entre problemas psicológicos y una falta de creencia o relación con Dios. En primer lugar, porque existen muchas personas que no se relacionan o ni siquiera creen en la existencia de Dios, y que no por eso poseen problemas psicológicos. Por otro lado, muchos cristianos fieles enfrentan problemas de esta naturaleza y creen que los mismos provienen de la falta de fe o de una relación con Dios, lo que solo agrava la situación de estas personas, porque además del sufrimiento psíquico y emocional, pasan a experimentar sufrimiento espiritual, culpa y rechazo. Como Jesús afirmó a sus seguidores que ellos estarían sujetos a aflicciones, según está relatado en Juan 16:33, pienso que es un absurdo relacionar la enfermedad emocional con la falta de Dios. Sería lo mismo que actuar como se hacía en los tiempos de Cristo, cuando la enfermedad física era considerada una maldición para castigar a los pecadores. Concluyo con la consideración de que una visión distorsionada de Dios puede causar sufrimiento físico, psicológico y espiritual, mientras la comprensión de Dios como un ser amoroso, dispuesto a perdonar y conceder gracias, asociada a las prácticas espirituales como la oración, el estudio de la Biblia y el voluntariado, contribuirá a la salud y la calidad de vida de las personas de manera integral. [Equipo ASN, Lucas Rocha].

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