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Especial ADRA 30 años: A pocos meses después del Tifón Haiyan

Traducción de la frase del cartel: "Necesitamos comida y agua".

Traducción de la frase del cartel: “Necesitamos comida y agua”.

Maryland, US…[ASN] La primera semana de noviembre del 2013, Filipinas fue colocada en el camino de uno de los más brutales tifones que ha golpeado el archipiélago. Conocido como Tifón Haiyan fue una tormenta severa, pero muchos filipinos vulnerables subestimaron la devastación inminente.

Una de estas familias fue la de Juan y Amalia Bayot y su hija, Joy, quienes viven en la isla de Iloilo. Agricultores de profesión, enfrentaron unas 20 tormentas cada año, y pensaron que el tifón Haiyan no sería diferente. Al no poder proteger sus propiedades, se agacharon y esperaron por el tifón.

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Pero horas antes Haiyan finalmente golpeó, ellos escucharon un golpe fuerte en su puerta. Afuera estaba uno de los trabajadores de la ciudad.

“Él nos dijo que si nos quedábamos en nuestra casa, podía caer sobre nosotros dejarnos mal heridos y matarnos”, dijo Amalia. “Él insistió que abandonemos la casa de inmediato”.

Amaneció la mañana del 8 de noviembre en las Filipinas, Haiyan ya había causado una devastación masiva. La tormenta surgió y la lluvia comenzó a inundar las calles y casas, y los carros fueron llevados lejos por el viento. Más de 4 millones de personas fueron desplazadas, y 1.1 millones sufrieron daños o la destrucción de sus casas. Cuerpos muertos se encontraban alineados en las calles de las principales ciudades.

“Cuando retornamos a nuestra casa, no había nada allí”, dijo Amalia con lágrimas en sus ojos. “No tenemos casa, ni comida. No sabemos cómo volver a empezar”.

Mientras tanto, trabajadores y voluntarios de las oficinas de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) Internacional, en Maryland, U.S.A, fueron enviados al recibir una serie de actualizaciones sobre el estado del ciclón. El centro de alarma del tifón del conjunto militar de los Estados Unidos, en Hawai, recordó que el tifón sostuvo vientos de 194 millas por hora y ráfagas de 236 millas por hora, equivalentes a la categoría de huracán 5. Los meteorólogos también informaron de una marejada de aproximadamente 23 pies.

Entre los que respondieron estaban Denison Grellmann, ex gerente del programa de ADRA Internacional y el nuevo director designado de ADRA Filipinas. Asignado para ayudar al grupo de ADRA Filipinas, él se preparó para las 30 horas de viaje hacia Manila.

“Los trabajadores de ADRA Filipinas ya habían estado en el campo y habían visto el daño causado por el tiempo”, dijo Denison. “Junto con los voluntarios de Servicios Comunitarios Adventistas, llevamos a cabo una evaluación rápida para averiguar lo que la gente más necesitaba- comida, agua y abrigo- y entonces inmediatamente comenzar a conocer esas necesidades”.

Denison fue sorprendido por el grado de destrucción causado por Haiyan. “Estábamos viendo una frecuencia más grande e intensificada de desastres”, dijo, “y sabemos que esto va a aumentar a medida que pasa el tiempo. Más y más personas serán afectadas, y es nuestra responsabilidad como iglesia asegurar el mínimo sufrimiento”.

Denison y ADRA trabajan coordinadamente con el gobierno local, organización la de las Naciones Unidas, y donantes que comenzaron a distribuir comida y kits de purificadores de agua a las familias, incluyendo a Juan, Amalia, y Joy. “La comida que estamos recibiendo realmente nos ayuda”, dijo Amalia.

La clase de trabajo que Denison hace a través de ADRA toca a la gente de todo el mundo durante sus momentos más difíciles. “ADRA y la iglesia como un todo necesita ser la primera en responder”, dice Denison. “Ayudamos personas porque es la forma correcta de hacer las cosas”.

ADRA está comprometida en ayudar a las víctimas del tifón Haiyan a reconstruir sus vidas. “Aunque muchas organizaciones hayan dejado las Filipinas, ADRA continuará nuestro trabajo aquí”, dije Jonathan Duffy, presidente de ADRA Internacional. “Nuestras oficinas han estado en pie por 30 años y continuarán ayudando en la construcción de refugios para las víctimas, programa de alimentos por trabajo, y distribución de agua limpia. También estamos identificando personas que han perdido sus medios de vida para que podamos ayudarles a tener los materiales necesarios para continuar sus negocios”.

Denison cree que cuando la gente está sufriendo, ellos realmente quieren saber que alguien se preocupa. “Las acciones hablan más fuerte que las palabras”, dice, “Y cuando la gente ve que realmente nos preocupamos por ayudar a reconstruir sus vidas, verán un reflejo de Dios en nuestro servicio”. [Equipo ASN, Mission to the Cities]

Video presenta un resumen de lo que sucedió en Filipinas después del Tifón y el trabajo de ADRA:

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