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Diálogo de líder

Conceptos de liderazgo desde una perspectiva cristiana.

Libres del agotamiento

Foto: Shutterstock

En el pasado mes de marzo, la multinacional estadounidense Johnson & Johnson anunció un programa intensivo de cuidado personal y de salud llamado Premier Executive Leadership [Liderazgo Ejecutivo Premier]. La iniciativa tiene por objetivo evitar que sus principales ejecutivos se vuelvan víctimas del burnout, palabra que cada vez es más frecuente en nuestro vocabulario, y que indica una condición de agotamiento que puede llevar, entre otras cosas, a la apatía, evasión y depresión.

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En el programa, luego que el ejecutivo se sometiera a un conjunto detallado de exámenes clínicos, continúa acompañado por un nutricionista, un fisiólogo, y un consultor personal. Además, el profesional cuenta con 100 mil dólares en servicios auxiliares a su disposición. Durante nueve meses, su progreso será monitoreado cuidadosamente, a fin de garantizar que su salud se encuentre preservada y que él pueda dar lo mejor por la compañía.

¿En qué está basada esta osada propuesta de prevención del burnout de Johnson & Johnson? Al mirar atentamente el programa de acompañamiento, para mí, la palabra que se destaca es “equilibrio”. Todo se hace para que los ejecutivos encuentren su mejor forma física, mental y emocional. La consultoría pretende influenciar desde el tipo de desayuno que los profesionales toman hasta su conducta en el trabajo, pasando por su rutina de ejercicios físicos y cuidado a la familia (https://goo.gl/an08pn).

Estilo de vida equilibrado

Lo que llama más la atención, en este caso, es que la solución atribuida a un problema que, por ejemplo, alcanza al 30% de los más de 100 millones de trabajadores brasileños (https://goo.gl/LkZWQj), está íntimamente relacionada con algo que viene siendo defendido por la Iglesia Adventista hace más de un siglo: un estilo de vida equilibrado.

Si usted es como yo, que no tiene un nutricionista, un fisiólogo, y un entrenador físico a su disposición, y mucho menos 100 mil dólares para servicios auxiliares de prevención del burnout, puede beneficiarse  con algunos consejos prácticos y gratuitos para huir del agotamiento y experimentar una mejor calidad de vida.

Primero Dios: Separe tiempo para nutrir su comunión diaria con el Señor. El estudio de las Escrituras, la oración y la reflexión espiritual al comienzo del día, proporcionan dirección, crecimiento y paz. Vivimos en días agitados y necesitamos apropiarnos realmente de la promesa de Cristo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33).

De atención a su familia: muchos profesionales se frustran porque dedican mucho tiempo al trabajo y poco tiempo a la familia. Recientemente, un conocido presentador de la televisión brasileña demostró públicamente su insatisfacción por no haber sido el padre que le hubiera gustado ser. En sus palabras: “Yo fui un pésimo padre por la profesión, porque tuve que viajar la vida entera, ganaba muy mal. Tuve que viajar y quedaba más tiempo fuera que dentro de casa. Entonces fui muy descuidado en la educación de mis hijos” (https://goo.gl/PyeMtC).

Trate de separar un momento del día para estar con su cónyuge e hijos. En el pasado, las comidas servían como eslabón entre los familiares. Actualmente, los dispositivos de comunicación se interpusieron entre las personas y han robado parte de ese tiempo precioso en familia. Deje la televisión y el teléfono a un lado, siéntese con sus familiares alrededor de la mesa y enriquezca sus vínculos domésticos.

Invierta en su salud: entre los adventistas es común escuchar hablar sobre los “ocho remedios naturales”. La idea es antigua, pero sus aplicaciones son más actuales que nunca. Por lo tanto, trate de tener una alimentación saludable, ingerir agua regularmente, respirar aire puro, exponerse al sol, practicar ejercicio físico, dormir regularmente, ejercer la temperancia y confiar en Dios. Desgraciadamente, el cuidado del físico tiene implicaciones mentales y emocionales que han sido ampliamente descuidados. ¡No caiga en esa trampa!

Relaciónese bien con las personas: Nutrir amistades sanas y edificantes es un factor importante para prevenir el agotamiento. Por lo tanto, semanalmente, dedique tiempo para conversar con sus amigos y desarrollar actividades que no estén relacionadas al trabajo. Puede ser practicar un deporte en grupo, o la participación en un proyecto social, o actividad musical, en fin, algo que lo aproxime a las personas y le permita experimentar satisfacción.

Monitoree sus emociones: Busque recursos para administrar sus sentimientos. Algunos utilizan diarios, otros, amistades sólidas (y del mismo sexo), y también están aquellos que buscan la ayuda de un psicólogo o consejero cristiano. Encuentre el medio más adecuado para usted y no lo abandone. Sobre todo, entregue al Señor, en oración, sus luchas y frustraciones. En él no encontrará solamente un amigo, sino, sobre todo, ¡un Dios preocupado por usted!

Aunque estos consejos parezcan muy simples, demandan un alto nivel de disciplina y fuerza de voluntad para ser seguidos. Sin embargo, a fin de verse libre del agotamiento y experimentar plenitud de vida, ¡valen mucho la pena!

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