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Diálogo de líder

Conceptos de liderazgo desde una perspectiva cristiana.

Asesinos del tiempo

(Foto: Shutterstock)

¿Oyó hablar alguna vez  del cementerio de Najaf, en Irak? Se trata del mayor cementerio del mundo. Localizado a unos 160 km. de Bagdad, Wadi al-Salam (Valle de la Paz) tiene más de cinco millones de tumbas. Antes del conflicto con el Estado Islámico, el promedio diario de entierros era de 120 personas. Con la guerra, el número llega a 200 entierros por día. Aunque ese hecho puede parecer un tanto morboso, me hace pensar en otro cementerio que se amplía diariamente y se relaciona con cada uno de nosotros. Aún recuerdo el consejo de un excelente profesor que tuve en la facultad, que decía de forma solemne: “El mayor cementerio del mundo es el cementerio del tiempo perdido”.

De hecho, pareciera que esa afirmación se hace más cierta cada día. ¿Reflexionó sobre la cantidad de iniciativas útiles que deja de hacer simplemente por no saber administrar adecuadamente el tiempo? En el contexto profesional, esa falla tiene serias implicaciones. Además de la baja productividad y del impacto negativo sobre la calidad del trabajo, es preciso considerar también lo que implica la máxima “el tiempo es dinero”. Una investigación hecha por la agencia de reclutamiento Ajilon, con sede en Estados Unidos, constató que de 2000 profesionales en la etapa etaria entre los 18 y los 34 años, el 11% de ellos desperdicia cerca de una hora de trabajo por día revisando las redes sociales. Considerando que esos profesionales ganan, en valores convertidos al real un promedio de R$ 85 por hora, eso representa un perjuicio de R$ 425 por semana, o de R$ 21312 por año. No encontré informaciones referentes al contexto brasileño, pero creo que, proporcionalmente, el perjuicio no es muy distinto.

Así, se vuelve imperativo, necesario y lucrativo saber usar el tiempo de forma apropiada. Conforme enseña Salomón en Eclesiastés 3, “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (v. 1). Para que usted sea exitoso y haga cada cosa a su debido tiempo, considere los siguientes consejos:

Planee. Es imposible administrar bien el tiempo sin cualquier tipo de planeamiento. Con la ayuda de una agenda, al inicio del día, haga una lista de lo que debe ser hecho. Al prepararla, organícela de lo más importante a lo menos importante. Recuerde que, generalmente, el 20% de nuestros esfuerzos son responsables del 80% de nuestros resultados; por lo tanto, planee con base en su escala de prioridades.  Además de eso, defina con el máximo de precisión el tiempo necesario para la ejecución de cada tarea. No se olvide también de incluir en su planificación pausas intencionales entre una actividad y otra, con el propósito de “oxigenar las ideas”. Aunque la frase “Quien falla al planear, planea fallar” sea cliché, contiene una verdad difícil de ser contestada.

Organice. La desorganización siempre conspirará contra la buena gestión del tiempo. Mantener el lugar de trabajo siempre organizado hará que usted sepa exactamente dónde buscar los ítems necesarios para el desarrollo de cada tarea. Si lidia con muchos papeles, encuentre una forma funcional de archivarlos, a fin de evitar la pérdida de tiempo en localizarlos. Lejos de limitarse a los aspectos físicos, la organización debe ser llevada también a sus recursos digitales. Catalogue sus documentos de manera lógica en carpetas de fácil acceso en su computadora. De ese modo, encontrar ese informe o mensaje no le robará minutos preciosos de su día.

No procrastine. Esa palabra de origen latino suena extraña pero su significado es bien conocido. “Pro” significa “al frente”; “cras” significa “para mañana”. Quien deja todo para después, mata el tiempo y pone una soga alrededor de su propio cuello, pues el trabajo que no es hecho o qué no se hace correctamente puede redundar en una mala reputación personal, y, en última instancia, la dimisión. Por lo tanto, comience a hacer sus actividades cuanto antes, y prográmese para entregarlas antes de la fecha límite. Recuerde nuevamente a Salomón: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas” (Eclesiastés 9:10). ¡Y cuanto antes!

Mantenga el foco. Si pretende hacer algo con excelencia, debe estar resuelto a mantener el foco en el objetivo final. Eso significa que deberá aprender a decir que no a cualquier otra tarea o compromiso que gaste sus energías; delegar actividades que no están relacionadas con su meta y a bloquear los ladrones del tiempo que generalmente están al alcance del mouse o touchpad de la notebook. Es increíble cómo pasa el tiempo cuando estamos distraídos viendo las noticias o interactuando en una red social; por eso, mantenga el foco en su propósito final.

Use a la tecnología como aliada. Aunque la tecnología puede presentar una serie de distracciones que conspiran contra la buena gestión del tiempo, también puede ser una gran aliada para ayudarle a maximizar su productividad. Existe en el mercado una serie de aplicaciones muy útiles para ayudar en el proceso de la administración del tiempo. Encuentre aquella que se adecue mejor a su estilo y a sus actividades y aproveche sus ventajas.

Como dice Millôr Fernandes, un escritor brasileño, “quien mata el tiempo no es un asesino, sino un suicida”. ¡Larga vida y prosperidad a quienes administran bien su tiempo!

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