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Valdeci Júnior

Valdeci Júnior

La muerte no necesita ser el fin

El corazón quebrantado encuentra esperanza en las promesas de la Biblia (Foto: Shutterstock)

Un feriado nacional brasileño muy extraño tal vez sea uno de los que más puedan hacernos pensar en esta columna. En Brasil, el 2 de noviembre es el día de los muertos. Y aquí es el espacio donde buscamos aprender a reflexionar sobre cómo escapar de esa condición, y aunque esta sea una de las pocas y mayores realidades de la vida, nadie quiere saber de ella. ¿O usted quiere?

Hace pocos días tuve que ayudar a una mujer muy cristiana, tomada por el cáncer, a prepararse para la muerte. Cristina lloró profundamente porque no quería terminar su vida en este mundo con solo 37 años. Recordé una frase que cierta vez vi escrita en la parte trasera de un camión: “Si la muerte es un descanso, prefiero vivir cansado”. Gracioso, pero profundo, ese suspiro revela una realidad: el ser humano rehúsa creer en la fatalidad de que, después de luchar para descubrir el mundo, aprender lecciones nuevas, relacionarse, tener pasiones, procrear, perseguir metas y buscar la felicidad, sea posible que su tan compleja existencia se disipe gomo un gas, cuando el corazón se detiene.

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Tal vez sea por eso que “Brasil siempre fue un terreno fértil para creencias basadas en la [supuesta] comunicación con los espíritus y en la reencarnación”, pues ocho de cada diez brasileños creen que el espíritu de la persona va a algún lugar después de la muerte, y 69% creen que los muertos “buenos” están en un paraíso, al lado de Dios.[i] Además de nuestro país, en los  Estados Unidos el 51% de los americanos cree en espíritus, 27% de ellos en la reencarnación, y nueve de diez están seguros de que el alma sobrevive a la muerte.

Pero, si hay tanta seguridad de que la muerte no es el fin, ¿por qué temerla tanto? Si las personas creen que quien muere puede ir al paraíso, ¿por qué se desesperan, y no quieren morir? Miles creen en la reencarnación, pero prefieren no “desencarnarse”. ¿Por qué? Si existe el purgatorio, ¿por qué no disfrutar de los placeres del pecado en esta vida, y dejar la decisión para cuando se llega allá? Si la muerte es parte de la vida, ¿Por qué temerla? Es porque las personas no tienen la seguridad de que esos mitos sean verdaderos, porque no hay cómo probarlos.

El fundamento bíblico

En realidad, es difícil que cualquiera de ellos sea verdadero, por las siguientes cuestiones: Si las personas que son buenas, cuando mueren, van en seguida al cielo, ¿por qué Jesús no fue inmediatamente al cielo cuando murió? Intente responder bíblicamente. ¿Él se reencarnó? ¿En quién se reencarnó?

El teólogo Clark Pinnock, defendiendo que la Biblia no enseña que hay un infierno eterno, pregunta: “¿Será que aquel que dijo que debemos amar a nuestros enemigos pretende cultivar la venganza sobre sus propios enemigos por toda la eternidad?” Si el cielo es un lugar de perfección, paz y alegría, ¿cómo se sentirán los que murieron y nos aman al contemplar nuestro sufrimiento? La verdad bíblica es muy diferente de esas creencias populares. Busque aprender lo que la Palabra de Dios enseña sobre el tema.[ii]

Por la Biblia sabemos que “nuestro Señor Jesucristo es el único que posee inmortalidad” (1 Timoteo 6:14-16). La primera mentira del mundo (Génesis 3:4) fue sobre la inmortalidad del alma. Y por haber sido pronunciada por el autor de todas las mentiras (Juan 8:44), se hizo un engaño mundial. Claro que la muerte es un intruso en nuestro planeta, una consecuencia del pecado que existe en él (Romanos 5:12). Desde que se introdujo en el mundo, Dios le explicó al hombre cómo sería su desenlace: “pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19). Podemos comprender mejor “hacia dónde vamos” cuando tenemos consciencia “de dónde venimos”. Cristo lo ejemplifica. Mucho mejor que haberse encarnado o transformado en algo etéreo, ¡Jesús resucitó en carne y hueso! Es tan diferente de las creencias populares que ni los discípulos creían (Lucas 24:38-43).

Victoria sobre la muerte

La respuesta para la muerte es la resurrección, cuando los justos recibirán la inmortalidad en sus cuerpos recreados y perfectos. “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida” “porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. “Y los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” “para ser destruidos eternamente” (Juan 5:28-29; 3:16; Salmo 92:7). “Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13 NVI). Para ellos, “el morir es ganancia”, porque tienen la garantía de que “estar con Cristo es muchísimo mejor” (Filipenses 1:21-23).

Mi amigo, la oportunidad de elegir el destino eterno es en esta vida, y usted no sabe cuándo termina. “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Marcos 8:36). Solo habrá dos resurrecciones: una de los salvos y la otra de los perdidos. La primera es la resurrección de gloria, la segunda, de la vergüenza.

¿Quiere formar parte de la primera? ¿Tuvo que sepultar a alguien muy querido?[iii] ¿Quién es el fallecido querido que quiere encontrar el día de la resurrección? ¿Quiere tener la vida eterna? “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo” (Juan 17:3). Después de ungir a Cristina, ella descansó sonriendo y en paz, porque durante su vida ya había hecho la preparación de buscar y conocer a Cristo. Busque conocer cada vez más a Jesús. Ayude a sus queridos a conocer al autor de la vida (Juan 10:18), y todo lo que tendremos para conmemorar serán días de esperanza.

Conozca más sobre lo que la Biblia dice sobre este asunto.

 

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