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Rafael Rossi

Rafael Rossi

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Inestabilidades políticas

Siria enfrenta, desde marzo del 2011, una guerra civil que ya dejó, por lo menos, 100 mil muertos, destruyó la infraestructura y generó una crisis humanitaria en el país. Asustados por los conflictos, más de dos millones de sirios abandonaron el país rumbo a países vecinos, lo que generó una crisis de refugiados y aumentó la inestabilidad de la región.

El resistido presidente sirio Bashar al-Assad, enfrenta una rebelión armada que intenta derrocarlo. Al principio, la rebelión era de carácter pacífico, donde la mayoría sunita y la población en general reivindicaba más la democracia y las libertades individuales, pero, poco a poco, con la represión de las fuerzas de seguridad, se fue haciendo más violenta.

El régimen argumenta que la rebelión está alimentada por terroristas internacionales, con lazos con la red terrorista de Al-Qaeda, y que solo se defienden para mantener la integridad nacional.
Desde el comienzo del conflicto, en marzo del 2011, Estados Unidos se ha limitado a ofrecer apoyo no letal a los rebeldes sirios y a brindar ayuda humanitaria. En junio, la administración de Obama prometió “apoyo militar” a los rebeldes, aunque hayan mantenido cierta indecisión sobre la naturaleza de esa ayuda.

La inestabilidad de intensificó el pasado miércoles (21 de agosto), cuando la oposición denunció más de mil muertos en una masacre con el empleo de armas químicas. El gobierno niega haberlas usado, a pesar de que el occidente ve evidencias de lo contrario.
La hipótesis más verosímil es que se hayan lanzado misiles con gases tóxicos contra tres localidades cercanas a la capital siria porque varios de los barrios afectados están dominados por las fuerzas rebeldes.

Quienes más sufrieron con todo eso fueron los niños. En una entrevista a la revista Veja, Jiseok Lee, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, explica: “los niños poseen un sistema respiratorio más frágil que el de los adultos, por eso sufrieron más”.

Las imágenes son más estremecedoras aún. Algunas fotos muestran decenas de cuerpos de niños acomodados uno al lado de otro. No hay marcas de sangre o de alguna herida, pero sí marcas de muerte. Los inocentes se convirtieron en víctimas de una guerra desenfrenada por poder. Los niños con vidas interrumpidas de manera brusca quedan como evidencias de la frialdad y la indiferencia que causan las guerras.

Delante de tantas inestabilidades, algunas profecías de Jesús sirven como base para estos tiempos tan complicados. Una de estas profecías está en Marcos 1:15: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

Cada esfuerzo de guerra, cada muerte violenta en las grandes ciudades, cada edificio destruido por bombas, cada ataque suicida, todo nos está diciendo: el regreso de Jesús está cada vez más cerca. Podemos creerlo o no, podemos estar preparados o no, la decisión es personal.

No tengo dudas de que, más que cualquier ser humano, Dios quiere poner un punto final a toda esta historia de dolor, muerte y tragedias. Creo también que esas señales deben servir como motivación para que continuemos avanzando con la predicación del evangelio y preparando más personas para el encuentro con el Señor.

Recuerde las palabras de 2 Crónicas 20:20: “Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros”.

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