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Rafael Rossi

Rafael Rossi

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Hechos diarios desde un punto vista teológico.

Guerras y rumores

Los conflictos en Irak y en Afganistán pueden llegar a costarle a Estados Unidos seis trillones de dólares, concluyó un estudio sobre el impacto fiscal de la “guerra al terror” realizado por la Kennedy School. Según informó la revista americana State, la autora del estudio, Linda Bilmes, también concluyó que “la mayor parte de esa cuenta todavía falta pagarla”.

Entre los costos que todavía no están cubiertos están los de equipos perdidos o destruidos durante las guerras, que tendrán que reponer, los intereses de los préstamos contraidos para financiar los conflictos, y sobre todo, los gastos en salud y los beneficios pagados a excombatientes que quedaron inválidos.

Las guerras de Irak y Afganistán no solo dejaron varios soldados heridos, también inspiraron al Congreso americano a aumentar los beneficios sociales concedidos a los exsoldados. Además, el progreso de la medicina hace que esos conflictos tengan mucho más soldados heridos que muertos, al contrario de los conflictos anteriores.

Por otro lado, imagine todas las ventas realizadas, por ejemplo, en Brasil. Todos los sueldos sumados. Eso forma parte del producto interno bruto. Estoy hablando del país entero. ¿Sabe cuánto da? En el 2012 el PIB brasileño alcanzó R$ 4.403 trillones (US$ 2.223 trillones). Ahora, ¿usted puede imaginar el doble de eso? ¿O todavía más, el triple? Ese es el valor exacto que las dos guerras todavía están costando, aunque de hecho, ya terminaron.

También hay gastos de estructuras de preparación para una posible guerra. Vea el caso del porta aviones George Washinton. Cada día se sirven a bordo cerca de 20 mil comidas que cuestan en torno de US$ 4 mil.

Con la capacidad de hasta 80 aviones a bordo, el porta aviones puede trasladar hasta 97 mil toneladas de carga de combate en sus 60 mil toneladas de acero estructurado. Para mantenerlo funcionando, la energía se genera por dos reactores nucleares, que pueden operar por hasta 20 años sin reabastecerlos. Sus dos anclas pesan 30 toneladas cada una. Yo no arriesgo estimar el valor que costaría un porta aviones de esos.
Se calcula que dos billones de personas están por debajo de la línea de la pobreza en el mundo. No significa que todos llegan a pasar hambre. Tal vez menos de la mitad de ellos estén clasificados como habrientos. De todos modos un tercio de la población del mundo son personas pobres. Todos ellos gastan menos para vivir que lo que se gasta en dos guerras.

Después de la guerra fría, por alrededor de los años 90, se imaginaba que estaba comenzando una era de paz y prosperidad entre las naciones. De hecho, el presupuesto mundial para la guerra comenzó a disminuir. Alguien podría cuestionar la profecía bíblica. Jesús habló de manera clara que en los útimos días oiremos hablar más y más de guerras y rumores de guerras.

En estos últimos días hemos oído mucho sobre Corea del Norte y cómo se intensifica su reacción en contra de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. En diciembre de 2012 lanzaron un misil y alegaron que fue usado para colocar en órbita un satélite científico.
Los críticos dicen que el lanzamiento estuvo destinado a desarrollar un tipo de tecnología necesaria para lanzar una ojiva nuclear instalada en un misil de largo alcance.

En febrero de 2013 hubo todavía una tercera prueba de un arma nuclear, lo que provocó nuevas sanciones de la ONU en marzo, que a su vez intensificaron las amenazas por parte de Corea del Norte contra Corea del Sur a los Estados Unidos.

Después de semanas de tensión, Pyongang comenzó en los últimos días a dialogar en respuesta a los pedidos de los EUA y de Corea del Sur. Pero esa historia todavía tendrá otros capítulos. Con eso, todos los años el presupuesto para la guerra solo fue aumentando, a pesar de las protestas populares.

En la Biblia, la Palabra revelada de Dios, hay un texto que da seguridad a los que confían en Dios. Vea lo que está escrito en 2ª Pedro 1:19 “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.

La Palabra de Dios no fallará. Aún en medio de la gran oscuridad del mundo y por más oscuro que pueda estar, Cristo vendrá en las nubes del cielo.

“[…] Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros […]” (2º Crónicas 20:20).

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