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Rafael Rossi

Rafael Rossi

Al día, de acuerdo a nuestro tiempo

Hechos diarios desde un punto vista teológico.

El silencio mortal

o-silencio-mortal-768x510Yo la conocía, pero no su historia. Detrás de la sonrisa alegre, de las palabras bien expresadas y de la simpatía, estaba escondido un pasado turbulento. La historia de ella, infelizmente, no es la única. Hay tantas otras que también pasan desapercibidas cuando miramos las caras. Podemos ser engañados por las apariencias, pero el fantasma de los traumas está allí en la vida de esas personas.

Cuando la luz del cuarto se apaga, las voces de la vida se silencian o cuando la casa queda vacía, los pensamientos desenfocados vuelven tercamente al pasado. Ella está allí. Los dolores que la atormentan insisten en drenar la alegría y la van matando poco a poco. Para ser más dolorido, los traumas del pasado so venenos inyectados lentamente, gota a gota.

Detrás de aquella cara hay pensamientos disonantes. En la biografía, una tentativa de suicidio. En sus palabras, un pedido: Pastor, ¡necesito ayuda! En ese momento la limitación humana está patente. ¿Qué frase podría decir que la ayudaría? ¿Cuáles verbos usar? Es en ese momento que lo humano desaparece y que lo divino se vuelve la única alternativa, para quien cree o no. Él tiene la salida. Él es la solución definitiva. El silencio es mortal cuando el pasado atormenta.

El mes de setiembre trajo una campaña mundial que concientiza sobre la realidad del suicidio. La consigna dice que hablar sobre el tema es la mejor solución. La esperanza es el hecho de que, según la Organización Mundial de la Salud, 9 de cada 10 casos podrían ser prevenidos.

Viendo su historia, un ejemplo surgió claramente en mi mente: José. Visto como un ejemplo de fidelidad a Dios, alguien que aun en las situaciones más extremas que vivió nunca dejó de lado sus principios. Es uno de los personajes preferidos de la Biblia para mucha gente, yo soy uno de ellos.

Más allá de su fidelidad, el sufrimiento lo acompañó durante mucho tiempo. José, en Egipto, ya como gobernador se casó con una egipcia de nombre Asenat. Años después de llegar a aquella tierra como un esclavo vendido por sus hermanos, él todavía guardaba sus traumas y resentimientos.

La prueba de eso está en el momento que nació su primer hijo. José le puso de nombre Manasés, término hebreo que significa “hacer olvidar”. La Biblia en la versión La Palabra traduce la explicación de José para el nombre como: “Dios me ha hecho olvidar todos mis sufrimientos…”.

El nombre Manasés era un mecanismo de defensa de José. En Egipto, él se hundió en el trabajo y sus ocupaciones le exigían mucho tiempo. José confundió olvido con cura, que son cosas absolutamente diferentes. No todo lo que está olvidado está curado. ¡Todo todavía continuaba vivo en la memoria de José!

Aborto emocional

El aborto emocional no significa cura. El aborto emocional es caracterizado cuando expulsamos de nuestro corazón a las personas importantes para nosotros. La cura es la providencia divina. Cualquier cosa que no esté resuelta en su vida, en cualquier momento eso saldrá a la superficie.

Hay personas que no se casan porque vivieron cosas horribles en el matrimonio de sus padres. Otros que no tienen un buen empleo por miedo de arriesgarse, temen el fracaso y están los que no hacen nuevas amistades porque temen ser heridos una vez más.

La historia de José me muestra que es posible ser lleno del Espíritu de Dios y todavía estar repleto de problemas en el corazón. La cura interior es saldar las cuentas que tenemos dentro de nuestro corazón, perdonando y siendo perdonados de nuestras deudas y cuestiones pendientes. Usted no necesita vivir atormentado por el pasado, por las angustias y decepciones.

Eso es un principio: se no sabemos elaborar nuestros dolores emocionales y las experiencias que nos lastimaron, no estaremos listos para recibir de Dios el alivio que él nos puede dar.

La cura interior involucra algunas etapas:

  1. Llanto y confrontación;
  2. Tiempo;
  3. Cambio de hábitos y de pensamientos;
  4. Sumisión al Señor;
  5. Reconocer que quien está en Cristo es nueva criatura;

La mujer del comienzo del artículo está en el proceso de cura. El camino es largo, pero no imposible. Confío que Dios puede hacer lo mismo en usted, por eso le estoy escribiendo.

 

Recuerde que creyendo en el Señor nuestro Dios, estaremos seguros (2 Crónicas 20:20).

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