Noticias – Adventistas

Pedro Torres

Pedro Torres

Comunicando Esperanza

Comunicar es predicar, predicar es comunicar.

Cómo transformar los eventos de iglesia local en noticias (1)

Crédito de imagen: roastbrief.

Una de las preocupaciones más recurrentes en las iglesias locales es cómo atraer al público a nuestras iglesias, o como lo conocemos comúnmente, cómo hacer “evangelización”. Lo que la mayoría de las iglesias no saben es que ya hacen muchas actividades que son dignas y útiles a las comunidades que las rodean, pero que fallan a la hora de planificar la actividad, cómo procesar la información y preparar la maquinara “pre-evento”. Hoy quisiera dar algunas orientaciones que pueden adaptarse por la gran mayoría de nuestras iglesias locales en la mayoría de países. Incluso si se planifica en coordinación con áreas más grandes, podríamos crear planes estratégicos para distritos, asociaciones, uniones incluso divisiones.

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 Lo que he enfrentado en la mayoría de las iglesias donde he sido pastor es una situación en su mayoría desordenada entre los ministerios o departamentos de la iglesia local. En los mejores casos encontré un consejo interministerial donde coordinaban el calendario de actividades, pero eso era casi todo, una distribución de fechas, lugares y eventos. Cada uno hizo su “guerra” por su cuenta, como en los tiempos de los jueces, “En aquellos días Israel no tenía rey; cada uno hizo lo que le pareció conveniente “(Jueces 21:25).

 Lamentablemente, he encontrado, y continúo encontrando, enormes cantidades de personas de buena voluntad que han intentado hacer lo mejor durante años y que al final han sido víctimas del famoso “burnout”, quemados y desalentados en una tentativa de sobrevivir con y a la iglesia local.

 La mayoría de las iglesias han cometido cuatro tipos de “pecado”:

1.    Una planificación de actividades centrada en nuestras necesidades o “de acuerdo” a nuestros “estándares” internos.

2.    Falta de departamento de comunicaciones o responsable.

3.    Falta de coordinación de las actividades entre todos los departamentos o ministerios (más allá de la distribución de los fines de semana para que ninguno “pise los pies de los demás”).

4.    Falta de estrategia para coordinar con la agenda social.

 Voy a tratar de explicar estos cuatro puntos y cómo mejorar en los próximos artículos.

1.       Planificación de actividades centradas en “nuestras” necesidades o de acuerdo con nuestros “estándares” internos.

 Este es el problema de la mentalidad actual. Necesitamos comenzar a trabajar a nivel pastoral para cambiar la mentalidad de nuestros miembros de iglesia, consejos de iglesia y directores de ministerio. Afortunadamente soy un pastor además de comunicador y no necesité que ningún comunicador me convenciese de esto (ni tenía un especialista en comunicaciones en mis iglesias que lo hiciera).

 La mayor parte de las actividades se preparan para “rellenar” un calendario de actividades de la iglesia local y, en su mayoría, dirigidas a los miembros de nuestra iglesia como el primer y principal público objetivo. Estamos hablando, ya sea del ministerio de Niños, Salud, Mujeres o cualquier otro ministerio.

 Y al mismo tiempo, no queremos que nadie se altere y no queremos sufrir las críticas de esos hermanos y hermanas “ácidos” que elevan sus “quejas” cada vez que hacemos algo “nuevo”, diferente, o simplemente, cualquier cosa que no sean “himnos y predicación.

 Es por eso que necesitamos comenzar por el trabajo pastoral, como un equipo y con el equipo de Ministerio Personal junto a todo el liderazgo de la iglesia local. Tenemos que recordar que Jesús llevó a la gente a los lugares donde se sentían cómodos y relacionados con el tema que quería enseñar.

 En resumen, sabemos que nuestro objetivo son los “no cristianos”, pero de hecho, los olvidamos al preparar las actividades. El objetivo principal se puede lograr, simplemente, tomando las mismas actividades que estamos acostumbrados a desarrollar, y preguntarnos: “¿Cómo lo haría si la mayoría de los invitados fueran no cristianos?”

 La forma en que preparamos la presentación, la forma en que hablamos y presentamos el tema sería un poco, si no casi todo, algo muy diferente. Y ese es el punto clave. Por lo general no nos damos cuenta de que estamos tan acostumbrados a hablar entre nosotros mismos que no percibimos que usamos nuestra propia jerga cuando hablamos en la iglesia.

 Hacemos una diferencia entre las actividades preparadas para “aquellos que están fuera de la iglesia” y las preparadas para el desarrollo regular del departamento o ministerio de la iglesia. Debemos enfocar TODAS nuestras actividades y dirigirlas a audiencias no adventistas. Haciendo esto, logramos dos objetivos:

 a)    Suplimos las necesidades de los miembros de nuestra iglesia, manteniendo el mismo objetivo que antes, ya que saben lo que estamos haciendo y de qué estamos hablando.

b)    Transformamos una actividad interna en una actividad externa y comprehensiva para aquellos públicos que no están acostumbrados a nuestra jerga y la manera cerrada en la que solemos hacer las cosas. 

No es difícil, es simplemente un cambio de mentalidad y sentarse en otra esquina de la misma habitación para cambiar nuestra perspectiva.

 Al mismo tiempo, y trabajando con el equipo pastoral, tenemos que empezar a abrir nuestras mentes para incluir algunos elementos que podrían ser inusuales hasta ahora. Necesitamos explicar a los miembros de la iglesia local que una clase o taller de cocina no es un Estudio Bíblico, y no esperamos que suscite estudios bíblicos de inmediato. Tal vez hay algunos casos, pero no podemos forzar eso. Necesitamos construir un puente de confianza entre nuestra iglesia y la comunidad que nos rodea a través de actividades.

Jesús dirigió su ministerio a las necesidades de la gente, él hizo una obra social en primera instancia, él les ayudó sicamente y luego, espiritualmente. Tenemos que empezar a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Recuerde que solo uno de los diez leprosos regresó para agradecerle por haber sido sanado.

 Es interesante que TODOS, los diez, fueron sanados. Tenga en cuenta que TODOS salieron una vez que fueron sanados. Solo uno volvió para dar gracias a Jesús, y ese fue el que, además de ser sanado, también fue salvo. Por favor, tenga en cuenta que también dejó a Jesús atrás tras el primer encuentro, pero regresó más tarde.

 ¿Por qué deberíamos esperar algo diferente? Tenemos que hacer actividades dirigidas a los no adventistas y al mismo tiempo estaremos enfocando nuestra audiencia interna. Los que estén interesados vendrán, serán “sanados” y se irán. SOLO aquellos que realmente son alcanzados y convencidos por el Espíritu Santo volverán para ser salvos.

Otro punto que quiero subrayar es que Jesús no negó la sanidad a los nueve que no regresaron. Sabía que no volverían, sin embargo, los sanó. ¿Por qué debemos actuar de manera diferente? Necesitamos pensar como Jesús piensa. Servir a otros, no importa si ellos pedirán Estudios Bíblicos más tarde o no. Sí, tenemos que cambiar nuestra mentalidad, y lo que hagamos, hagámoslo para los no creyentes, si es útil para ellos, también será para los miembros de nuestra iglesia, pero si pensamos solamente en nuestras familias de la iglesia, correremos el riesgo de dejar a todos los demás fuera del círculo.

 En el próximo texto hablaremos de la necesidad de un responsable de comunicaciones, dentro de esta serie de planificación y estrategia.

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