Noticias – Adventistas

Pablo Ale

Pablo Ale

Noticias de hoy, reflexiones de siempre

Informaciones cotidianas que nos hacen pensar en realidades eternas.

Abanderados

“Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo” (Hechos 25:5).

“Hoy es el peor día de mi vida. Tengo ocho años y he perdido todo: mi mamá y mis hermanos. Mi vida se acabó”, escribió Fahim Mohammad Alam, un niño oriundo de  Bangladesh, en su autobiografía El rey de bengala, que relata su vida: un pequeño inmigrante asiático que se consagró campeón de ajedrez de Francia y cuyo éxito despertó la atención del gobierno francés y de millares de refugiados postergados en los puestos fronterizos de la comunidad europea. La cita mencionada fue escrita el 2 de septiembre de 2008, cuando, en medio del horror, Fahim escapó de su hogar en Dakha.

Desde entonces, su vida estuvo inundada de llantos. Pero, de alguna manera, el ajedrez lo salvó. Él jugaba desde los cinco años y se había adjudicado un importante torneo en Calcuta, India. Hoy, es el campeón de Francia y logró la clasificación para representar al país en el Mundial Juvenil en Croacia. Fahim no solo es un adolescente que solo se atrevió a librar batallas en el tablero de ajedrez. También lo hace en el tablero de la vida.

“Yo soy nadadora”, dijo Yusra -17 años, ex integrante de lo que alguna vez fue el equipo nacional sirio- y saltó. Entonces, nadó. Nadó como su padre le había enseñado. Nadó como si esa fuese la final del Mundial de Natación. Nadó como si estuviera por ganar una medalla olímpica. Pero esas brazadas la llevaban a la libertad y a la vida. Si no nadaba, simplemente moría allí en el Mar Egeo. Luego de tres horas y medias llegó a Grecia. Así, sobrevivió al naufragio de su bote inflable, el que abordó escapando de su Siria natal. Hace pocos días, Yusra Mardini fue designada como la abanderada del equipo de refugiados en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Yusra no es una adolescente que solo se atrevió librar batallas en las aguas de una piscina. También lo hace en el mar de la vida.

Fahim y Yusra son ejemplos de lucha más allá de las adversidades contextuales, las circunstancias desfavorables y las penurias a la orden del día. Y hoy, pueden destacarse, contar su historia y motivar a otros que están atravesando el valle de las calamidades. Son los abanderados que levantan el estandarte de que, pese a todo, las cosas son posibles.

También lo son Pedro y Juan, aquellos inconversos seguidores de Jesús (impulsivo y mal hablado, uno; manipulador y con tendencias asesinas, el otro) que luego del Pentecostés fueron cambiados y salieron (rebosando de valor y con un carácter transformado) para predicar el evangelio y ser testigos de Jesús.

Como Fahim y Yusra enfrentaron la dificultad y la persecución. Hasta perdieron la libertad física por predicar y fueron encarcelados. El relato de Hechos 5:17-42 es épico y maravilloso. Un ángel los libró de la cárcel y los envió a predicar al templo. La sorpresa fue grande ese día. ¡Las personas que estaban presas ahora hablaban públicamente de Jesús! Cuando las autoridades los volvieron a apresar y les recriminaron la desobediencia a predicar, Pedro respondió con una audacia santificada notable: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

Así, más allá de estas trabas, ellos siguieron cumpliendo su misión. Hechos 5:42 es revelador al respecto: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”.

Se acerca Semana Santa y quizá estés atravesando una crisis que te impide trabajar activamente en la iglesia. Quizás este es el peor día de tu vida o tienes que nadar en el frío mar de la derrota y la decepción. Si Fahim y Yusra pudieron, tú también puedes. Si Pedro y Juan pudieron, tú también puedes. El mismo Dios que los ayudó a ellos quiere ayudarte a ti.

Seca tus lágrimas. Entrégate a Jesús. Cumple tu misión. Sé hoy un abanderado del evangelio.

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