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Neila Oliveira

Neila Oliveira

Generación escogida

Cómo preparar a niños y adolescentes para el tiempo del fin

¿Usted ya tiene un GP?

No piense que leyó mal. El título está correcto. Pronto usted entenderá…

Casi todos los viernes de noche, nuestra casa recibe la visita de ilustres invitados. El número ha variado entre 15 y 20 adolescentes (ya tuvimos hasta 30) que decidieron participar de una reunión para estudiar la Biblia. ¡Eso mismo! Ese es el GP: nombre elegido cariñosamente por ellos para designar a nuestro grupo pequeño. Una variación de los GP tradicionales (pequeños grupos).

La idea de formar ese grupo surgió en la clase de Enseñanza Media, entre alumnos que estaban juntos desde el tiempo de la Educación Primaria y que deseaban hacer la diferencia en el medio donde viven.

Como sus experiencias son variadas, resolvimos comenzar con el libro Os Escolhidos (versión en lenguaje de hoy del libro Patriarcas y Profetas, de la autora Elena de White), porque él permite acompañar la historia bíblica en una secuencia cronológica. Nos sorprendemos en cada reunión con la actualidad de los asuntos. Solo para citar un ejemplo: mientras estaba siendo exhibida la novela Los Diez Mandamientos, por la televisión, estábamos exactamente en el estudio sobre el Éxodo. Quedamos maravillados con la riqueza de informaciones y detalles que el libro provee. Beber de la fuente correcta le ahorró al grupo de colocarse en discusiones en cuanto a la veracidad de la novela que, según la misma autora, no tenía como objetivo presentar con fidelidad la conocida historia bíblica.

En uno de los últimos estudios, tuvimos la oportunidad de leer sobre las circunstancias en que los verdaderos Diez Mandamientos fueron pronunciados al pueblo de Israel y descubrir la profundidad y alcance de la Ley de Dios. Un error común es pensar que los israelitas solo tuvieron conocimiento de esos preceptos cuando Moisés los presentó escritos por Dios en las tablas de piedra. Sin embargo, el texto bíblico de Éxodo 19:16-18 deja claro que el encuentro sucedió en primer lugar entre Dios y el pueblo. La intención divina no era asustar a los israelitas, sino imprimir en su mente la reverencia y la seriedad con que debían considerar y tratar la ley, que no es nada más que el reflejo de su carácter. Después de un período de tres días para que se preparasen de manera adecuada, Dios mismo vino hasta ellos y pronunció palabra por palabra, las orientaciones que ellos necesitaban seguir si deseaban vivir verdaderamente libres: no de la esclavitud de Egipto, sino de la terrible esclavitud del pecado.

¿Qué tiene que ver eso conmigo?

Nuestro grupo pequeño quedó impresionado con la extensión de la Ley de Dios y con la necesidad de ser restaurada en nuestros días.

Pido permiso aquí para transcribir, de forma sucinta los Diez Mandamientos, conforme están presentados en el libro La historia de los patriarcas y profetas, capítulo 27):

  1. “No tendrás otros dioses delante de mí” (Éxodo 20:30). Cualquier cosa que nos atraiga y que tienda a disminuir nuestro amor a Dios, o que impida que le rindamos el debido servicio es para nosotros un dios.
  2. “No harás para ti imagen de escultura, ni figura alguna […] No las adorarás ni rendirás culto” (Éxodo 20:4). El tratar de representar al Eterno mediante objetos materiales degrada el concepto que el hombre tiene de Dios. La mente […] es atraída hacia la criatura más bien que hacia el Creador, y el hombre se degrada a sí mismo en la medida en que rebaja su concepto de Dios”.
  3. “No tomarás en vano el nombre del Señor tu Dios: porque no dejará el Señor sin castigo al que tomare en vano el nombre del Señor Dios suyo” (Éxodo 20:70).  Este mandamiento nos prohíbe  el uso del nombre de Dios de una manera frívola o descuidada. Deshonramos a Dios cuando mencionamos su nombre en la conversación ordinaria, cuando apelamos a él por asuntos triviales, cuando repetimos su nombre con frecuencia y sin reflexión.
  4. “Acuérdate de santificar el día de sábado” (Éxodo 20:8). Aquí no se presenta el sábado como una institución nueva, sino como establecido en el tiempo de la creación del mundo. Así el sábado será la señal de lealtad del hombre hacia Dios mientras haya en la tierra quien le sirva. El cuarto mandamiento es, entre todos los diez, el único que contiene tanto el nombre como el título del Legislador. Es el único que establece por autoridad de quién se dio la ley. Así, contiene el sello de Dios, […] Todo trabajo innecesario debe ser estrictamente evitado. [Ese mandamiento nos hacer reflexionar sobre el modo liviano como a veces hemos “guardado” ese día, ya sea en nuestras conversaciones, en el uso del celular…Un buen consejo es realmente dejar a un lado las actividades y los hábitos comunes de la semana, para que el sábado sea un día de verdadera bendición].
  5. “Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas largos años sobre la tierra que te ha de dar el Señor Dios tuyo” (Éxodo 20:12). Se debe a los padres mayor grado de amor y respeto que a ninguna otra persona. El que desecha la legítima autoridad de sus padres, desecha la autoridad de Dios.
  6. “No matarás” (Éxodo 20:13). Todo acto de injusticia que contribuya a abreviar la vida, el espíritu de odio y de venganza, o el abrigar cualquier pasión que se traduzca en hechos perjudiciales para nuestros semejantes o que nos lleve siquiera a desearles mal, todo descuido egoísta que nos haga olvidar a los menesterosos y dolientes, toda satisfacción del apetito, o privación innecesaria, o labor excesiva que tienda a perjudicar la salud; todas estas cosas son, en mayor o menor grado, violaciones del sexto mandamiento.
  7. “No fornicarás” (Éxodo 20:14). Exige pureza no sólo de la vida exterior, sino también en las intenciones secretas y en las emociones del corazón.
  8. “No hurtarás” (Éxodo 20:15). Exige estricta integridad en los más mínimos pormenores de los asuntos de la vida. Prohíbe la excesiva ganancia en el comercio, y requiere el pago de las deudas y de salarios justos. Implica que toda tentativa de sacar provecho de la ignorancia, debilidad, o desgracia de los demás, se anota como un fraude en los registros del cielo.
  9. “No levantarás falso testimonio contra tu prójimo” (Éxodo 20:16). La mentira acerca de cualquier asunto, todo intento o propósito de engañar a nuestro prójimo, están incluidos en este mandamiento. La falsedad consiste en la intención de engañar. Mediante una mirada, un ademán, una expresión del semblante, se puede mentir tan eficazmente como si se usaran palabras. […] todo intento de dañar la reputación de nuestros semejantes es una violación del noveno mandamiento.
  10. “No codiciarás la casa de tu prójimo” (Éxodo 20:17) El décimo mandamiento ataca la raíz misma de todos los pecados, al prohibir el deseo egoísta, del cual nace el acto pecaminoso.

Tal vez usted esté imaginando cómo fue nuestra reunión ese día. Puedo garantizar que fue increíble. Es un privilegio tremendo discutir temas tan importantes con los adolescentes y una oportunidad única para ayudar a preparar a esta generación para el encuentro con Jesús. Y usted, ¿ya tiene su GP? Si no, piense con cariño en esta idea. Dios ciertamente bendecirá sus esfuerzos.

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