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Neila Oliveira

Neila Oliveira

Generación escogida

Cómo preparar a niños y adolescentes para el tiempo del fin

El dulce engaño de una travesura

Qué está por detrás de una “simple” celebración popular

Mientras trabajaba con el libro Los ungidos, la versión de Profetas y Reyes con lenguaje actualizado para adolescentes, encontré un texto que me llamó mucho la atención. Al referirse a la triste condición del antiguo pueblo de Israel, que se había apartado tanto de Dios al punto de que sus líderes buscaron el consejo, y hasta la curación, entre los representantes del príncipe de las tinieblas, la autora dijo lo siguiente:

“Tal vez los hombres de hoy no tributen homenaje a dioses paganos, pero miles están adorando ante el altar de Satanás tan ciertamente como lo hacía el rey de Israel. […] Cada día aumentan las tristes evidencias de que disminuye la fe en la segura palabra profética, y que en su lugar la superstición y la hechicería satánica cautivan muchos intelectos. Hoy los misterios del culto pagano han sido reemplazados por reuniones y sesiones secretas, por las obscuridades y los prodigios de los médiums espiritistas. Las revelaciones de estos médiums son recibidas con avidez por miles que se niegan a aceptar la luz comunicada por la palabra de Dios o por su Espíritu. Los que creen en el espiritismo hablan tal vez con desprecio de los antiguos magos, pero el gran engañador se ríe triunfante mientras ceden a las artes que él practica en una forma diferente” (Elena de White, Profetas y reyes, p. 156).

Siempre me sorprende la actualidad de las palabras de esa mujer, a quien le gustaba que la llamaran mensajera del Señor. ¿Usted no tuvo la impresión también de que el texto se refiere exactamente a lo que está sucediendo en la actualidad?

Permítame citar solo un ejemplo, aprovechando que estamos en el mes en que una fiesta, aparentemente inocente, se está haciendo cada vez más popular, y está siendo celebrada hasta en el medio cristiano. Me estoy refiriendo a Halloween, o Día de Brujas como se la conoce por esta región.

A diferencia de lo que algunos piensan, Halloween no nació en los Estados Unidos. Se originó con los celtas, un pueblo bastante antiguo que habitó en Europa en la Edad Media, y estaba relacionado a un festival pagano llamado Samhaim, o la Fiesta de los Muertos. Los descendientes de los celtas, que vivían en Irlanda en el siglo XIX, llevaron esa costumbre para América del Norte cuando la cosecha de papas falló y ellos tuvieron que trasladarse a un lugar donde pudieran subsistir.

De acuerdo con informaciones de la bruja moderna (Wicca), los celtas creían que cuando una persona moría iba a vivir en el pueblo de las hadas. Para muchos de ellos, las hadas eran consideradas hostiles y peligrosas, porque habían quedado resentidas cuando los hombres ocuparon su lugar sobre la Tierra. Después de la llegada de los cristianos, los celtas empezaron a creer que “las hadas eran los ángeles que no se habían aliado ni con Dios ni con Lucifer en su disputa, y así estuvieron condenados a andar en la Tierra hasta el día del juicio” (Citado en blog Gato Místico, sobre los orígenes de Halloween).

Como Samhaim equivalía al año nuevo para los celtas, ese era el tiempo cuando, para ellos, el velo entre los mundos se hacía más fino y los vivos podían comunicarse con los muertos.

Era común que las familias dejaran del lado de afuera de las casas una ofrenda de alimentos, como una forma de quedar en paz con los muertos. Se creía que, además de las hadas, muchos seres humanos salían a las calles, pasándose por hadas para engañar a las personas. Los que no dejaban sus ofrendas, recibían maldiciones. Con la mezcla de los rituales paganos y los católicos, fue surgiendo la costumbre de llevar nabos esculpidos, con velas dentro para simbolizar un alma prisionera en el purgatorio. Con el tiempo, los nabos fueron sustituidos por farolitos de calabazas, que eran más fáciles de encontrar y de esculpir.

De ahí se originaron las celebraciones actuales del Día de Brujas. Las fantasías de fantasmas, vampiros, lobisones, brujas y zombis se usan como un intento de confundir los espíritus de los muertos. Y la frase típica “dulces o travesuras”, que los niños dicen al golpear la puerta de los vecinos, hace referencia a la ofrenda que se pedía a cambio de una oración por los muertos.

La palabra Halloween viene de la expresión All Hallow’s Eve (Vigilia de todos los santos) y está relacionada al día 31 de octubre porque esa era la fecha que antecedía al Día de todos los Santos, celebrado por la Iglesia Católica el 1º de noviembre y el Día de los Muertos, el 2 de noviembre. Hasta hoy se celebra en ese orden.

Con ese resumen del origen de la fiesta, ¿podemos considerarla solo un simple entretenimiento inocente? ¿No sería también esa celebración una de las “formas más agradables del espiritismo” ya que este se basa en la creencias de la inmortalidad del alma?

No podemos dejarnos engañar. “[…] el culto de los muertos como la pretendida comunicación con ellos, era, declara la Biblia, una manifestación del culto de los demonios” (Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 741). Y la Biblia hace serias advertencias en cuanto a los engaños que Satanás usaría para desviar a los hijos de Dios (1 Cor. 10:20; Efe. 6:12; 1 Tes. 2:10; 1 Tim. 4:1; 2 Ped. 2:1-4).

Queda aquí una sugerencia: Aproveche la ocasión para enseñar, y de manera especial a los niños, que los cristianos no deben participar de esas celebraciones, y para incentivarlos a ser un rayo de luz en medio de las tinieblas. (Isaías 60:1).

 

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