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Michelson Borges

Michelson Borges

Ciencia y Religión

Los principales descubrimientos de la ciencia en el mundo, observadas de acuerdo al punto de vista bíblico.

Siete planetas “Tierra”: implicaciones de un descubrimiento

Michelson Borges, en visita a la Agencia Espacial Norte americana (Nasa).

La noticia se difundió por los medios de comunicación y agitó el mundo. Finalmente, la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) anunció el descubrimiento de planetas semejantes a la Tierra, siete en total, que teóricamente podrían contener agua en estado líquido, y por lo tanto, en la opinión de los científicos, sería un ambiente favorable para el surgimiento y la evolución de la vida. El sistema solar descubierto está a 39 años luz de distancia, y tiene en el centro una estrella enana llamada Trappist-1 similar al sol y un poco mayor que Júpiter. Según la Nasa, los planetas del sistema tienen masa semejante a la de la Tierra y una composición rocosa. El estudio publicado en la revista Nature sugiere que hay chances de que los científicos encuentren vida en esos planetas. “No es más una cuestión de ‘si’, sino una cuestión de ‘cuando’”, dijo Thomas Zurbuchen, administrador de la Dirección de Misión Científica de la NASA, en la reunión colectiva de prensa que anunció el descubrimiento.

La esperanza de los científicos es tanta que, aunque no se encuentre señal de vida en ese sistema, creen que pudo haberse desarrollado o se desarrollará. “[La Trapist-1] quema hidrógeno tan lentamente que va a vivir por más de diez millones de años, que sin duda es el tiempo suficiente para la evolución de la vida, escribió Ignas Snellen, del Observatorio de Leiden, en Holanda.

Los planetas no se observan directamente, como pueden dar a entender las ilustraciones publicadas en periódicos y revistas. En verdad, no se sabe nada sobre su color y muy poco sobre su composición. Solo se los percibe porque al pasar en frente de la estrella le oscurecen un poco su luz. Como ese bloqueo de luz es cíclico, los astrónomos deducen que allá hay planetas. Con las observaciones a partir de telescopios en el suelo y en el espacio, los científicos calcularon que no había solo tres exoplanetas, sino siete. Y con esos datos fue posible calcular el tiempo de traslación, la distancia de la estrella, la masa y el diámetro de los siete astros. En cuanto a la composición atmosférica (si es que ellos tienen una) y la presencia de agua, depende del análisis de la luz que viene de allá, sometida a espectroscopios.

Una noticia como esa muestra que el pensamiento evolucionista está impregnado en todas las áreas, inclusive en la astronomía. Primero, los científicos dan a entender claramente que encontraron planetas capaces de albergar vida y que muy probablemente debe haber vida allí. Pero si no hubiera, será capaz de surgir y desarrollarse en alguno de esos planetas. Entonces deducen que la estrella del sistema recién descubierto podrá existir por diez trillones de años más, lo que según ellos, “es, sin duda, tiempo suficiente para la evolución de la vida”. Sin embargo, se sabe que ni en trillones de años sería posible el surgimiento de vida con toda su complejidad a partir de la materia no viva. Los biólogos evolucionistas evitan ese asunto, pues saben que la matemática está contra ellos (confirme aqui y aqui).

Aún aquí en nuestro planeta con todas las condiciones favorables a la vida planeadas minuciosamente, la vida no podría haber surgido y macro evolucionado; esta es una hipótesis más para el campo de la metafísica. Si aquí en la Tierra el modelo evolucionista encuentra sus limitaciones, cuando el asunto es origen de la información compleja y específica y de la complejidad irreductible, ¿por qué creer que en planetas que no pueden verse directamente podría haber surgido y evolucionado?

Se necesita realmente mucha fe para creer en esa historia. Pero el deseo de descubrir vida fuera de la Tierra y probar la teoría de la evolución es tanta, que los medios de comunicación internacional están de fiesta. Hasta Google produjo uno de sus famosos doodles para festejar el hecho, como si finalmente hubiéramos descubierto el hogar de los ET.

Vida en esos otros planetas

Pero, ¿será que es así de fácil que haya otros planetas como la Tierra? El químico de la Unicamp y doctor en espectrometría de masas, Marcos Nogueira Eberlin, dice que lo que está habiendo por ahí es la aplicación del llamado “principio de la mediocridad” de Carl Sagan. Al contemplar la foto del planeta Tierra tomada a distancia por Voyager, Sagan dijo: “Vean qué planeta insignificante es el que habitamos, y vean cómo nosotros, los humanos también somos insignificantes, pues habitamos en un punto azul pálido [la Tierra] perdido en la inmensidad del Universo”. Y así, de una sola vez, el científico ateo afirmó que, tanto la Tierra como los seres humanos, no tienen nada de especial, siendo posible que surgiesen otros iguales por todos lados en el universo.

Así como sucedió con el aclamado planeta Kepler 186f, solo dos cosas son realmente factibles: a) Los siete planetas tienen un diámetro parecido al de la Tierra, y b) orbitan su sol, bien menor que el nuestro, con una distancia apropiada para que el agua, si existe, sea líquida. Punto. El resto es especulación. Con solo esas similitudes, los siete planetas fueron considerados “hermanos” de la Tierra.

Según el Dr. Eberlin, “para que un planeta sea comparado al nuestro y sea llamado “otra Tierra” tendría que tener, por lo menos, algunas decenas de las millares de condiciones únicas e indispensables de nuestra Tierra que permiten que albergue la vida”.

Eberlin enumera algunas de esas condiciones esenciales: 1) La existencia de planetas como Júpiter y Saturno para proteger a los planetas menores y la supuesta vida en ellos del bombardeo de asteroides y cometas. 2) La existencia de lunas como la nuestra, con el diámetro y la masa correctos para crear el movimiento de precisión con el ángulo correcto, para formar los mares planetarios, si allá existieran, las mareas correctas y no tsunamis, que hagan posible la vida en esas “Tierras”. 3) La gravedad debe ser finamente ajustada en los planetas para que puedan retener agua líquida, pero no “aplastar” la vida. 4) Los planetas deben tener también una atmósfera correcta, con la proporción correcta de nitrógeno y oxígeno, y bacterias como la anammox en sus océanos para actuar en el ciclo del nitrógeno de allá, y  así controlar la correcta composición 3:1 de N2 y oxígeno de su atmósfera. 5) En caso de ser bombardeados por viento solar, como tal vez lo sean, esos planetas deben también estar constituidos de la unión perfecta de hierro y níquel, que nuestra Tierra “milagrosamente” tiene, y las condiciones de presión y temperatura de su interior deben ser correctas para que haya una esfera sólida de Ni/Fe girando en un manto líquido, creando así un campo magnético finamente ajustado para desviar ese viento, que es mortal. 6) El ozono debe componer también la atmósfera de esos planetas, para filtrar los rayos ultravioletas. 7) La rotación debe ser bien controlada, no basta girar, deben girar a la velocidad correcta para homogenizar la temperatura global en aproximadamente 19 grados centígrados. ¡Y sería necesario mucho más! “En fin, son tantas y tantas condiciones finamente ajustadas e interrelacionadas que presenta la Tierra, que Francis Crick declaró que ‘los hombres honestos deberían concluir que el surgimiento de la vida (y presumo de la Tierra) fue casi un milagro’”, cita Eberlin, y completa: “No tenemos la menor idea de cómo ocurrió el verdadero ‘milagro de la vida’ aquí en el planeta que habitamos y muy bien investigamos por siglos y nada sabemos de cómo el ‘milagro de la Tierra’ donde vivimos se extendió. Pero, aun así, en nuestra ignorancia, anunciamos sin pudor que vamos a encontrar otros planetas como la Tierra y con vida dentro. ¿Puede ser?”

Vida fuera del planeta: ¿Un argumento creacionista?

 El astrofísico Eduardo Lütz agrega que “la temperatura adecuada es solo uno entre muchos parámetros necesarios para posibilitar la vida como la conocemos. Si un día conseguimos confirmar la existencia de vida en otros planetas, ahí sí habrá un gran motivo para festejar”.

Lütz recuerda que existen quienes creen que el descubrimiento de la vida fuera de la Tierra representaría un golpe fatal al cristianismo en general y al creacionismo bíblico, en particular. En verdad, un descubrimiento así sería particularmente interesante y bienvenido para muchos creacionistas, que encuentran en la Biblia varias referencias a seres inteligentes que viven en otras partes del universo.

Veamos un ejemplo: en los primeros capítulos del libro de Job, se mencionan eventos en los cuales los hijos de Dios vinieron de diferentes lugares para reunirse ante él. Entre ellos estaba uno que se presentó como procedente de la Tierra: Satanás. No porque él era originario de la Tierra, pues la Biblia menciona que hubo un momento cuando él vino a este planeta. Algunos entienden que esos hijos de Dios eran los ángeles, pero eso no tiene sentido en el contexto bíblico, pues se menciona que los ángeles ven el rostro del Padre todos los días. Entonces no tendría sentido para ellos asistir a un congreso de vez en cuando para hacer eso. También no podrían ser humanos porque la reunión no sucedió en la Tierra y los humanos no participan de congresos interplanetarios.

“Una escena que tiene mucho más sentido es que esas personas eran representantes de muchos planetas habitados por formas de vida inteligente. “La expresión ‘hijos de Dios’ se aplica a seres ‘fieles a Dios’”, explica el astrofísico.

Resumiendo el escenario, esos eventos mencionados en los primeros capítulos del libro de Job mencionan al pasar congresos interplanetarios a los cuales habrían asistido representantes de planetas con formas de vida inteligente y fieles a Dios.

Solo uno de los representantes era rebelde: el de la Tierra. “Eso nos hace recordar la parábola de las cien ovejas: solo una de ellas se extravió, y el Pastor corrió para rescatarla, dejando a todas las demás en la seguridad del aprisco. Esa parábola no tiene sentido cuando intentamos aplicarla a lo que sucede con las personas en la Tierra, desde el punto de vista cristiano. Tiene mucho sentido, si la Tierra fue el único planeta en apartarse del plan de Dios, trayendo sufrimiento e injusticia en el proceso, conforme la Biblia lo explica en tantas partes”, concluye el científico.

Finalmente, ¿qué podemos decir del descubrimiento más reciente de la NASA? Hay una parte de exageración en lo que los medios están transmitiendo, ya que los datos no son conclusivos; además, de acuerdo a lo que usted podrá notar en este vídeo, la “onda” en torno a los OVNI y la búsqueda por formas de vida extraterrestre termina atendiendo otros intereses; y de cualquier forma, los cristianos creacionistas nunca negaron el hecho de que la Biblia sugiere que existan otros mundo habitados, no por los ET monstruosos de las películas, sino por seres creados a la imagen de Dios y que no pecaron, como sucedió aquí en la Tierra.

La mayor esperanza de los seres humanos que confían en Dios y en su Palabra es que un día serán reintegrados a la gran familia universal. ¡Que ese día llegue pronto!

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