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Michelson Borges

Michelson Borges

Ciencia y Religión

Los principales descubrimientos de la ciencia en el mundo, observadas de acuerdo al punto de vista bíblico.

“No existe vida inteligente fuera de la Tierra”

El científico Nick Lane argumenta que la vida avanzada como la que existe en la Tierra es algo “extremamente raro” que difícilmente podría copiarse (Foto: Shutterstock)

La frase del título es lo que afirma el científico británico Nick Lane, de la Universidad de Londres. Lane va en contramano de los estudiosos del grupo que investiga Evidencias de Vida Inteligente Fuera de la Tierra (o SETI, la sigla en inglés). Para esos investigadores, si hubiera vida en otros planetas, evolucionaría de manera semejante a la raza humana (ellos creen que la teoría de Darwin se aplica a cualquier parte del universo), y, tarde o temprano, enviaría señales de existencia que serían captadas por nuestros radiotelescopios. Sin embargo, Lane argumenta que vida avanzada como la que existe en la Tierra es algo “extremamente raro” que difícilmente podría copiarse.

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En un artículo publicado en The Telegraph, explica que los seres vivos necesitan separación entre su medio interno y el medio externo, o sea, el ambiente en el que viven. La teoría prevé que, a lo largo de los supuestos billones de años de vida en la Tierra, muchos sistemas vitales evolucionaron, pero siempre estuvo la necesidad de esa membrana.

“Otro milagro evolutivo” señalado por Lane es el “surgimiento” de la mitocondria, un evento clave que, según él, potenció la evolución de los seres vivos de la Tierra. “Sin la mitocondria”, dice él, “jamás sería posible salir del estado celular primitivo” (qué será lo significa, ya que cualquier célula está lejos de ser “primitiva”, dada su complejidad).

Resumiendo: Según el científico británico, para que otro planeta tuviera vida semejante a la que tenemos aquí, serían necesarios eventos al borde del milagro, y “las chances de que eso suceda serían prácticamente nulas”. Y The Telegraph concluye: “En nuestro planeta, ocurrió solo una  vez en cuatro billones de años. Entonces, sería mejor no levantar tanta expectativa”.

El hecho es que Nick Lane tiene toda la razón, pero se equivoca en un punto: las chances de que la vida como la conocemos “surja”, aunque se den billones de años de “ventaja”, no son “prácticamente nulas”. ¡Son totalmente nulas! Él menciona el problema de la membrana celular que, de hecho, es un problemón para los evolucionistas. ¿Qué surgió primero, la membrana o los orgánulos que ella protege y agrupa? Sin la membrana, los orgánulos se dispersarían en el medio circundante. Pero la membrana no podría aislar el interior de la célula, caso contrario, moriría. O sea, esa membrana tendría que haber “surgido” prácticamente con el grado de complejidad que tiene hoy, con proteínas específicas y la capacidad de seleccionar lo que entra y lo que sale de la célula. ¡Complejidad irreductible allá en los orígenes de la vida!

Lane no quiso complicar las cosas (hasta porque seguramente es evolucionista), pero él podría preguntar: ¿Cómo surgió simplemente en este planeta la información genética necesaria para que exista la vida? ¿Cómo la primera célula “ya sabía” que debía dividirse para no extinguirse en seguida del inicio de su historia? ¿Cómo fue posible duplicar su información genética y los orgánulos de modo tan perfecto, sin hacer que la “receta de la vida” se deshiciera ni bien se originó?

Intente preguntar a los que concuerdan con el pensamiento de Lane: “Si allá afuera las probabilidades de existencia de vida inteligente es prácticamente nula, entonces ¿cómo y por qué la vida surgió en la Tierra sin la necesidad de un Creador?” Probablemente, usted recibirá una respuesta tautológica como esta: “No sé, pero si estamos aquí es porque surgió”. No responde nada, ¿Está de acuerdo? Solo revela el pensamiento naturalista en acción: todo lo que existe, existió o existirá vino a la existencia a partir de la nada. Y punto final.

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