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Michelson Borges

Michelson Borges

Ciencia y Religión

Los principales descubrimientos de la ciencia en el mundo, observadas de acuerdo al punto de vista bíblico.

El lagarto que “evolucionó” y quedó ciego

o-lagarto-que-evoluiu-e-ficou-cegoSe publicó en la Folha de S. Paulo: “Científicos anunciaron el descubrimiento de una nueva especie de lagarto, sin ojos y sin patas, en Camboya, país al sudeste de Asia. El zoólogo Neang Thy, del Ministerio del Medio Ambiente camboyano, y la organización de defensa ambiental FFI (Fauna & Flora International) encontró una criatura, parecida a un gusano o una serpiente, en la región de las montañas Cardamomo. El zoólogo notó la presencia del lagarto cuando dio vuelta un pedazo de madera en el suelo del matorral y capturó la criatura. ‘Primero pensé que era una especie común”, dijo el zoólogo, que estudia reptiles y anfibios hace casi diez años en Camboya. Pero después se dio cuenta que se trataba de una especie nueva. El reptil evolucionó [sic] para vivir debajo de la tierra, perdiendo las patas para conseguir pasar por el suelo al retorcer el cuerpo. Thy y sus colegas confirmaron que esta es una especie nueva y publicaron la conclusión en la revista especializada Zootaxa. El lagarto nuevo fue llamado lagarto ciego de la Montaña Dalai (Dibamus dalaiensis), debido a la montaña donde lo encontraron”.

Para la BBC, la bióloga Jenny Daltry, también de la FFI, comentó que fue necesario casi un año para tener la seguridad de que se trababa realmente de una especie nueva. “Ellos tuvieron que analizar todas las descripciones científicas de todas las otras especies […] y analizar las especies en museos”.

Daltry afirma, además, que existen varios otros lagartos sin patas en la naturaleza, como una especie del Reino Unido. A diferencia de las serpientes, los lagartos sin patas no tienen la lengua bifurcada. Además, la mayoría de las serpientes solo tienen un pulmón, mientras que los lagartos tienen dos, explica la científica. “La mayoría de los lagartos también puede pestañar, algo que las serpientes no pueden hacer. Pero ese nuevo lagarto no tiene ojos”.

Ante esto, los creacionistas pueden considerarse “evolucionistas”. Explico: si consideramos “evolución” la pérdida de información genética que acarrea la pérdida de órganos y/o funciones, los creacionistas están plenamente de acuerdo con eso. Algo semejante sucedió con una población de moscas en una isla del Pacífico. Los investigadores notaron que las moscas de allí no tenían alas y vivían bien. ¿Qué sucedió? Esa es una región barrida por huracanes. Las moscas ancestrales, cuando se veían amenazadas por los vientos, instintivamente volaban y terminaban siendo arrastradas al mar, donde morían. Eventualmente, algunas moscas nacieron con una anomalía: no tenían alas. Con la llegada de un huracán, todo lo que podían hacer era esconderse debajo de alguna cosa. Con el tiempo, esas moscas se multiplicaron y las que tenían alas se extinguieron. Es un ejemplo de pérdida que terminó siendo favorable a la población de un determinado ambiente.

Si usted también quiere llamar a eso “evolución”, siéntase libre. El hecho es que no existen evidencias de la evolución que se esperaría para intentar explicar el perfeccionamiento de los seres a partir de supuestos ancestrales más simples.

¿Dónde están las moscas sin alas que habrían dado origen a las moscas con alas? ¿Dónde están los lagartos ciegos y sin patas que habrían dado origen a los lagartos dotados de patas y visión? ¿Y sabe por qué ese tipo de evolución no sucede? Porque, para que existan planos corporales nuevos y “aparezcan” funciones nuevas, se necesita un aporte de información genética compleja y específica. Y todo el mundo sabe (o debería saber) que la información simplemente no surge de la nada. Por lo tanto, el lagarto camboyano, en verdad no “evolucionó” (en el real sentido del término); solo perdió características que, en las circunstancias donde vive, no le hacen falta.

 

 

 

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