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Michelson Borges

Michelson Borges

Ciencia y Religión

Los principales descubrimientos de la ciencia en el mundo, observadas de acuerdo al punto de vista bíblico.

La vida era más compleja y exuberante en el pasado

Secuoya gigante, árbol milenario ubicado en el Parque Nacional de la Secuoya, Estados Unidos (Foto: Shutterstock)

Son innumerables los hallazgos paleontológicos que muestran una fauna y flora mucho más exuberantes y más grandes que sus correspondientes actuales. Desde dinosaurios hasta insectos, pasando por plantas y mamíferos, esos seres gigantes componían las llamadas “megafauna” y “megaflora”, y, por algún misterioso motivo para los investigadores evolucionistas, muchos de ellos acabaron extinguiéndose, y el mundo tuvo que volverse a poblar con seres menores a sus ascendientes.

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La abundancia de fósiles de esas criaturas gigantes apunta a un cataclismo obligatoriamente hídrico, capaz de enterrar en masa, instantáneamente, innumerables especímenes alrededor del planeta. Para el creacionista, todo eso revela por lo menos dos cosas previstas en su modelo: (1) hubo realmente un diluvio universal conforme a lo descrito en la Biblia y (2) en lugar de haber “evolución ascendente”, como sustentan los evolucionistas, todo indica que está en curso un proceso de “involución”, con pérdida de estatura y hasta de complejidad. Un descubrimiento reciente agrega una evidencia más a estas conclusiones.

Paleontólogos encontraron en China el tronco fosilizado de lo que se considera uno de los primeros árboles de la tierra, de unos 375 millones de años atrás (según la cronología evolucionista). “Antiguamente encontrábamos troncos fosilizados que estaban llenos de arena, lo que nos impedía entender cómo fueron estructurados por dentro.  El tronco del árbol antiguo que encontramos en Xinjiang era enorme y fue preservado perfectamente dentro de un ‘embalaje’ de sílice volcánico, lo que permitió estudiar cada célula de él”, dijo Chris Berry, de la Universidad de Cardiff, Reino Unido.

Posiblemente influenciados por la visión del mundo evolucionista, los paleontólogos creían que los primeros árboles tenían una estructura más sencilla que las plantas actuales, teniendo en cuenta que, según la hipótesis más aceptada, los antepasados de esas plantas habitaban en el agua, donde obviamente, no necesitaban transportar agua, microelementos y nutrientes dentro de sí. Cuando las plantas “aparecieron” en la tierra, milagrosamente ya tuvieron que contar con el complejo xilema, tejido responsable del transporte de líquidos.

Cuando Berry y sus colegas hicieron una radiografía del tronco, percibieron que esa idea estaba completamente equivocada: el xilema y el floema del árbol “pre-histórico” eran más complejos de los de las plantas de hoy. “Ese descubrimiento desafía y hace pensar”: ¿por qué los árboles más antiguos eran más complejos?”, pregunta el científico.

Ese es un descubrimiento más que está de acuerdo con las previsiones creacionistas, negando las creencias evolucionistas. Las plantas y los animales del pasado, de hecho, eran más complejos, más grandes y más robustos que sus descendientes actuales. Se puede decir que a lo largo de los milenios, bajo el efecto del pecado en este planeta, ha habido degeneración en lugar de una evolución en el sentido del aumento de complejidad. Después de todo, como escribió el apóstol Pablo, “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:19-23).

¡Que ese día llegue pronto!

Para entender más sobre el tema, vea el video en portugués:

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