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Marcia Ebinger

Marcia Ebinger

Desafíos en Familia

Los dilemas de la familia moderna y como superarlos.

¿Presente o ausente?

¿Usted ya ha buscado alguna cosa? ¿Algún objeto? En el internet las personas encuentran cosas bien interesantes, casi increíbles. Allí en la página del portal de noticias Globo, encontré la siguiente información: el americano, Stephen Iocco encontró un anillo que había perdido en el mar hacía 30 años. El cuenta que nadaba en Keystone Hights, en el estado de Florida, (USA) cuando perdió la joya. Locco buscó el anillo por horas, sin éxito. Recientemente, 30 años después de ese episodio, recibió una llamada de un amigo que le dijo que una pareja de Tennessee había encontrado la joya cuando estaba buceando en el Golfo de México. Increíble, ¿no es cierto? Sin embargo, más complicado que encontrar un objeto es encontrar una persona. Hace poco vi un reportaje interesante sobre hijos que buscan a sus padres. El hecho es que aquí de Brasil, más de tres millones y medio de estudiantes no tienen el nombre del padre escrito en el certificado de nacimiento. Este número debe ser mucho más alto, después de todo este fue un relevamiento hecho por el Ministerio de Educación basándose en las matriculas escolares. Para resolver o mejorar esta situación, el gobierno brasileño creó el proyecto Padre Presente, que busca promover el encuentro entre los padres y los hijos.

Esta experiencia fue vivida por Cristiane Gomes, 25 años, camarera de Maceió, Brasil. Después de una búsqueda hecha por el equipo del proyecto Padre Presente, el nombre de un posible padre fue encontrado. Se hizo el examen de ADN, pero infelizmente el resultado fue negativo. Cristiane lloró, seco sus lagrimas una vez mas y continúa con la búsqueda, buscando su historia, buscando el rostro de un hombre, un rostro que tenga los rasgos parecidos a los de ella.

¡Qué falta hace un padre en la vida de una persona! Y lo peor es que en nuestros días, los padres presentes pueden estar ausentes. Puedo explicarlo, cuando mi hija era pequeña, yo acostumbraba jugar con ella en el parquecito del condominio donde vivíamos. Todos los días nos encontrábamos con los mismos niños. Había una niña muy linda que se llamaba Emanuela y que también iba allí con su niñera. Un domingo, bien temprano, fui al parquecito con mi hija y vi, ya de lejos, a Emanuela mirando en dirección al parque con otra persona. Pensé que sería la oportunidad para conocer a la mamá de ‘Manu’. Las dos llegaron y me aproximé para preguntar, “hola, ¿usted es la mamá de Emanuela?”, la respuesta fue “no, soy la niñera de los fines de semana”. Unos momentos después vinieron los padres de Manu, no entraron al parque, murmuraron alguna cosa a la niñera y salieron para pasar un domingo divertido y soleado en el club. ¿Y Manu? No, ella no fue con ellos, se quedó con la niñera. Padres presentes, pero completamente ausentes.

¿Cómo los hijos que son criados así pueden establecer vínculos de amor con sus padres? La respuesta es simple, no habrá vínculos de amor.
Lo mismo podemos aplicar en nuestra vida espiritual, con nuestro Padres celestial. Tenemos que estar “presentes” para crear vínculos de amor con él. Al contrario de lo que sucede aquí, en esta tierra, cuando muchas veces los padres están ausentes, Dios siempre está allí, listo para recibirnos, abrazarnos y socorrernos. En nuestra historia con Dios nosotros, los hijos, somos los que acostumbramos estar ausentes, ¿no es verdad?

Una cosa es cierta, quien busca al padre terrenal, como Cristiane Gomes, de Maceió, se puede decepcionar. Pero el que busca al Padre celestial, nunca se decepcionará. “Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón” Jeremías 29:13.

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