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Marcia Ebinger

Marcia Ebinger

Desafíos en Familia

Los dilemas de la familia moderna y como superarlos.

Pequeños grandes maestros

El tema de hoy es tranquilo, sencillo, distendido, amoroso y sincero. Pero lo más importante de este tema es que está 100% relacionado con la salvación. En la Biblia, en Mateo 18:3 leemos: “y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.

Al analizar ese versículo con calma, es fácil darse cuenta de que Jesús nos quiso dejar un mensaje muy importante. El tema es que cuando vemos a los niños con nuestros ojos de adultos y “llenos de sabiduría”, normalmente pensamos en cuánto podemos enseñarles y, realmente, tenemos mucho para enseñarles.

La Biblia dice en Proverbios 22:6: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”; y dice más en Deuteronomio 6:6-7 “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.

Sin embargo, de acuerdo con las palabras de Jesús, además de enseñar, tenemos muchas cosas que aprender de los niños. Y eso queda muy claro en el verso de arriba, cuando Jesús dice: “…si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.

Jesús no dijo “tal vez logres entrar de todas maneras”, dijo que no entraríamos al Cielo si no somos como niños, pues estos tienen mucho que enseñarnos. Analicemos, con historias reales, tres características infantiles que deberíamos asimilar en la vida adulta:

Sencillez: Marina quería una fiesta de cumpleaños y su madre se esforzó para hacer lo mejor.
El día de la fiesta, la niña se mostraba un tanto disconforme. El motivo: ella quería una fiesta más sencilla. Sencillez, felicidad en las pequeñas cosas. La Biblia dice en Mateo 10:16, última parte: “sed […] sencillos como palomas”, no dice “sencillos como pavos reales o como águilas”, dice “sencillos como palomas”. Nosotros, los adultos “sofisticamos” demasiado la vida y ese no es el plan de Dios.

Testimonio: Karina tenía cinco o seis años y un día vio un fumador en un restaurante. En ese momento, miró al hombre, miró a su madre y disparó: “Mami, digámosle a ese señor que fumar hace mal”. ¿Y eso? ¿Qué se puede hacer en ese momento? Y claro, la madre fue con ella a hablarle al hombre. Con todo su cariño la niña le dijo al hombre: “Señor, no fume, eso le hace mal a su salud”. El hombre se quedó quieto por algunos instantes y, con lágrimas en los ojos le dio una respuesta positiva: “Sí, voy a pensar mucho en lo que me acabas de decir”.

Pedro: Hace algunos días Gustavo llegó a la casa y dijo: “Nunca más voy a jugar con fulanito”. Al día siguiente, ya estaba jugando con el amigo como si nunca hubiera pasado nada. La Biblia dice en Colosenses 3:13: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.

Jesús dijo: “si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. Por eso, si usted aún no hace eso, a partir de hoy, cuando mire a un niño, piense en un minuto lo que usted tiene para enseñarle como padre, madre, tío, pero piense también en lo que puede aprender de ese niño o niña. Descienda, llegue al nivel del niño, converse con él, mírelo a los ojos y absorba lo máximo posible de esos pequeños maestros.

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