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Marcia Ebinger

Marcia Ebinger

Desafíos en Familia

Los dilemas de la familia moderna y como superarlos.

Muere un corredor, pero le deja un mensaje al hijo: “Te amo”

Era el 21 de abril del 2016, era feriado, había un sol radiante. Era una buena oportunidad para estar con la familia, pasear un poco, relajarse y hacer ejercicio. Fue eso lo que hizo el ingeniero Eduardo Marinho Albuquerque. Vivía en Ipanema, en Río de Janeiro, y nunca le faltaban buenas opciones de actividades al aire libre. Su elección ese día fue salir a correr por la ciclovía recientemente inaugurada, Tim Maia, en la Avenida Niemeyer, en São Conrado, zona sur carioca. Antes de salir de la casa Eduardo tuvo un gesto especial. Con papel y bolígrafo escribió a mano una nota cortita, pero muy muy significativa. Y esa nota sería mucho más significativa de lo que Eduardo podría imaginar. “Voy a caminar. Vuelvo enseguida. Te amo”. Eduardo salió y nunca más volvió.

El ingeniero de 54 años fue una de las víctimas de la tragedia provocada por una ola de cuatro metros que destruyó parte de la ciclovía que se había inaugurado tan solo tres meses atrás. Estoy convencido de que ese hijo se quedará para siempre con esa notita. Para el adolescente siempre estará allí el sentimiento de su padre.

“Te amo”: dos palabras cortas, sencillas, pero tan difíciles de pronunciar. ¿Por qué?  Mi cuñada, Dilene Ebinger, es terapeuta de parejas y master coach, y conversó conmigo sobre este tema. “Es impresionante”, dijo ella, “es grande el número de personas que me buscan en el consultorio para decirme que sienten falta de amor. Muchas se atreven a decir la famosa frase lista ‘parece que se terminó el amor’”.

El tema real es que, según la terapeuta, el amor no se termina. Lo que se termina es la disposición a amar. Parece extraño, pero es así. Porque el amor no es un sentimiento, es una decisión. “Los sentimientos no son guías seguras. Se modifican constantemente de acuerdo con las circunstancias externas a las que somos sometidos. Las variables son muchas, por eso no se puede confiar en los sentimientos. Por otro lado, tenemos al amor, y el amor es un principio, y es principio es inmutable”, destacó la profesional.

Le pedí que me explicara un poco mejor esa afirmación que asegura la inmutabilidad del amor. “El amor no puede modificarse de acuerdo con mi voluntad. Simplemente es. Cuando uno elige el amor, enfrenta cualquier tormenta, cualquier lucha, y vence todas las batallas. La Biblia dice que el amor no tiene fin (1 Corintios 13:8) y la Biblia es la verdad”.
Correcto. La Biblia está llena de textos bíblicos que confirman la idea presentada aquí, ya que la fuente del amor es Dios mismo. “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”, es lo que dice la Biblia en 1 Juan 4:8. Es decir, quien desee aprender profundamente sobre el amor, debe leer las dos cartas bíblicas de Juan. Estas están llenas de orientaciones que esclarecen cómo vivir en amor. “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Juan 4:16).

Dios demostró de manera práctica su inmenso amor por nosotros. Fue Juan también quien escribió sobre eso. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16.

¿Estamos viviendo en amor, hablando de amor, expresando nuestro amor por lo menos por los que están a nuestro alrededor? ¿O será que estamos privando a nuestros seres queridos de escuchar y sentir esas dos palabras mágicas? En el libro El hogar cristiano, de Elena de White, en la página 92, podemos leer que “El amor no puede durar mucho si no se le da expresión. No permitáis que el corazón de quienes os acompañen se agoste por falta de bondad y simpatía de parte vuestra”.

Centenas de personas llenan los consultorios de terapeutas, psicólogos y psiquiatras porque sienten falta de amor. Ojalá que mis seres queridos no sean los próximos clientes de esos profesionales.

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