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Marcia Ebinger

Marcia Ebinger

Desafíos en Familia

Los dilemas de la familia moderna y como superarlos.

¡Desapegue!

Esta expresión se volvió muy común de un tiempo a esta parte, gracias a un sitio de ventas online que usó la palabra como principal eslogan de sus servicios. La propuesta es la venta de productos usados, aquellas cosas que usted tiene en casa, no usa más, pero sigue guardando porque, como dicen por ahí, “¡un día puede ser útil!”. El problema es que ese día no llega nunca y, aun así, insistimos en guardar.

Desprenderse de cosas materiales no siempre es fácil, porque muchas de ellas llevan una cierta carga de emoción. Puede ser aquel jarrón que pasó de generación en generación en su familia, puede ser aquel portarretratos que usted recibió de un amigo especial, puede ser un mantel que fue pintado por su hijo cuando él estaba en su primer año escolar, y por el estilo. Pero es preciso comprender que este ejercicio del desapego con lo que es material es útil en la preparación para pérdidas mucho más significativas. Piense, por ejemplo, en una mudanza repentina de ciudad, en la pérdida del empleo, o aun en una separación.

El desapego es una manera de reorganizar el espacio en su mente. Para la psicóloga especialista en Desarrollo Adulto y Felicidad, Angelita Corrêa Scárdua, la acción es importante para la madurez emocional. “El apego nos torna muy dependientes de las cosas, que son pasajeras. Cuando aceptamos que nada es eterno y permanente, ni los objetos ni las relaciones, aprendemos a disfrutar más y mejor de la vida. Eso quiere decir que la vida está aconteciendo ahora y no da para dejarla para después”, afirma la psicóloga.

Sobre eso encontré un texto escrito por Fernando Pessoa, titulado Praticando o Desapego, que me pareció muy significativo. Apareció en mi vida en uno de esos momentos inesperados y fue muy útil; tal vez le sirva a usted también:

“Siempre es preciso saber cuándo una etapa llega al final.

Si insistimos en permanecer en ella más que el tiempo necesario

perderemos la alegría y el sentido de las otras etapas que precisamos vivir.

Cierre la puerta, limpie la casa, sacuda el polvo.

Desapegarse es renovar los votos de esperanza de sí mismo,

Es darse una nueva oportunidad de construir una nueva historia mejor.

Libérese de todo aquello que no le haya hecho bien”.

La Santa Biblia está repleta de versículos que sirven para dar ánimo en momentos de pérdida que, normalmente, generan duda o aprensión:

 

– Deuteronomio 31:8: “Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”.

– Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

– Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

– Salmo 40:4: “Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza”.
Para finalizar quiero dejar una recomendación óptima de lectura: el libro “Perdas Necessárias”, de la psiquiatra Judith Viorst. ¡Vale la pena! ¡Ah, y por favor, desapegue y dé una buena limpieza a sus armarios y depósitos! ¡Va a ver que va a sobrar espacio!

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