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Luiz Gustavo Assis y Marina Garner

Luiz Gustavo Assis y Marina Garner

Fe Racional

Arqueología bíblica y filosofía.

Aparentemente simple

Recuerdo bien la primera vez que oí decir que encontraron líquido en nuestro planeta vecino: Marte. Ese descubrimiento, a pesar de ser nuevo para mí, no era tan nuevo para la NASA que había desconfiado eso desde 1971, con la misión del Mariner 9. Con el pasar de los años, más y más misiones a Marte y fotos impresionantes convencieron al mundo de que buena parte de Marte contiene hielo debajo de su superficie, lo suficiente para llenar el lago Michigan (EUA) dos veces. La evidencias apuntaban no solo a la existencia de agua en estado sólido, en la actualidad, sino que en el pasado Marte estaba compuesto de lagos, pozos y hasta posiblemente océanos. Para mí esta información en la época no tuvo mucha diferencia, pero para los astrónomos, eso era gigantesco. El periodista de la National geographic, Marc Kaufman, llegó a declarar que el hecho de que “Marte haya tenido una vez significativa cantidad de agua en la superficie, ahora generalmente se acepta, pero cada nuevo descubrimiento de cuándo y dónde estaba presente el agua es considerado altamente significativo. La presencia de agua en la superficie en sus varias formas posibles, como una corriente, un lago estancado, como agua subterránea absorbida dentro del suelo Marciano, todo suma para una posibilidad creciente que el planeta una vez fue habitable”.1

Pero, la falacia que encontramos al leer estas palabras y la de muchos otros “astrobiólogos”, es imaginar que la vida que podríamos encontrar allá algún día sería de alguna forma parecida con lo que vemos en el reino animal del planeta Tierra. Lo que algunos sospechan haber encontrado en Marte son formas de vida microbióticas, que necesitan de pocas condiciones ambientales para poder sobrevivir. Como dice Guillermo González, astrónomo y físico de la Universidad Estatal de Iowa:

“Infelizmente, las personas ven la vida como algo muy fácil de ser creada. Piensan que meramente es suficiente tener agua en estado líquido, porque ven la vida como epifenomenal, solo en color de lodo creciendo en un pedazo inerte de granito […] Se necesitan no solo dos elementos químicos exactos para la vida, sino también que el ambiente del planeta sea sintonizado para la a vida”.
El error de muchos de nosotros es pensar que la vida es simple, que las condiciones en que vivimos son ordinarias. Cuando estamos tentados a pensar así, dejamos de dar valor a la inteligencia que fue necesaria para que todo lo que existe haya surgido. En estos próximos artículos veremos las inmensas “coincidencias” de este mundo habitable llamado Planeta Tierra.

 

[1]Strobel, LEE. The Case for a Creator, Zondervan (Grand Rapids, MI: 2004) pág. 165.

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