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Lía Treves

Lía Treves

Detalles de Mujer

Un plan detallado de Dios para la mujer cristiana de hoy

En vez de controlarlos, enséñales a pensar (madre de un adolescente)

adolescentesRecibí un mensaje de una mamá que estaba muy preocupada por su hija adolescente. Ella me comentaba que hace poco se había enterado de que su hija estaba manteniendo una relación a escondidas con un jovencito del colegio y que ya habían tenido relaciones sexuales. “¿Qué hago?”, me decía llorando esta mamá. “¿Tengo que prohibirle salir de casa? Somos una familia cristiana y siempre hemos tratado de ser buenos ejemplos para ella…Hasta hace poco era una niña obediente, dócil y fiel a los principios cristianos, pero desde que comenzó el colegio de enseñanza media su comportamiento ha cambiado y ya no quiere asistir a los cultos, ya no me obedece, hace cosas a escondidas y cuando queremos hablar con ella responde groseramente o nos ignora”.

La etapa de la adolescencia en los hijos, con sus personalidades cambiantes y atormentadas, toma de sorpresa a muchos padres que no están preparados para lidiar con ellos. La realidad es que ni ellos mismos saben lo que quieren de la vida, ya que están pasando por una etapa en la que se corre tras la búsqueda de la identidad propia no solo en lo físico sino también en lo mental, espiritual y social.

El adolescente ya no quiere que se le diga cómo tiene que comportarse, él quiere decidirlo, él quiere experimentar equivocarse, él quiere saborear los diferentes placeres de la vida sin la supervisión de un adulto, porque más allá de que aún no está maduro para hacerlo, él piensa que es hora de probar por sí mismo, para luego decidir en lo que quiere creer y en los principios que quiere fundamentar su vida y sobre todo su espiritualidad. Es por eso que exige que se lo trate con la debida confianza y respeto.

En Efesios 6:4 dice: “Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor”. ¿Y cuál es esa disciplina e instrucción que proviene del Señor? ¡Debemos educarlos para la adolescencia antes de que llegue!

Dios nunca nos hace pasar por la poda o la disciplina sin que antes estemos al tanto de las consecuencias de nuestros actos. Recuerdo cuando mis hijas estaban por entrar a la adolescencia, con mi esposo decidimos colocar delante de ellas diferentes opciones para que aprendieran a elegir y decidir, de esa manera, ellas ya sentían que tenían cierto tipo de autonomía. Por supuesto que las opciones que le presentábamos eran todas buenas, de manera que al elegir cualquiera de ellas estarían haciendo lo correcto, pero ellas en su mente infantil pensaban que tomaban el control de sus vidas. Otra actitud preventiva es enseñarles a razonar el porqué de sus decisiones y elecciones, así al llegar la adolescencia, ellos ya estarán acostumbrados a cuestionar el porqué de sus decisiones y a no dejarse llevar por los impulsos. Por supuesto que al no ser perfectos se equivocarán de vez en cuando, pero allí estaremos para apoyarlos y ayudarlos a salir adelante nuevamente. Ellos también sabrán que deben hacerse cargo de las consecuencias de sus actos, ya sean estos buenos o malos.

Como padres siempre tratemos de escuchar lo que tienen para decir pues para ellos es vital ser escuchados (aunque cambien de opinión a cada momento). Es fundamental que se respete su privacidad. Si queremos que el adolescente nos cuente lo que le pasa, debemos ganarnos su aprobación de confidencialidad a través de estas armas: la confianza, el respeto y el amor desinteresado. Pero aún más importante que todas estas armas es la intercesión que hacemos ante Dios por nuestros adolescentes, en oración. Dios tiene un interés mucho mayor que el nuestro en su bienestar y salvación, por lo tanto no dejará de actuar a su favor.

Para Dios, nosotros también somos como adolescentes, nuestra naturaleza cambiante y atormentada por el pecado nos lleva de continuo al mal. Aunque él coloca frente a nosotros el camino para que elijamos el bien, la mayoría de las veces debe venir a nuestro encuentro extendiendo su mano para sacarnos del pozo en el que caímos por no obedecerle.

Somos representantes de Dios en la tierra para nuestros hijos, reflejamos su carácter en ellos a través de nuestro ejemplo. Así es como nuestros adolescentes conocen a Dios, por eso cuando los disciplinamos o cuando les enseñamos algo deberíamos pensar en ¿cómo lo haría Jesús? ¿Cómo lo hace Dios conmigo a cada momento? De esa manera, tus adolescentes crecerán con la disciplina y la instrucción que proviene del Señor.

El detalle es educar a tus hijos a la manera de Dios.

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