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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable.

Mente, comportamiento y cambio

Diariamente tratamos con muchos tipos de cambio; desde leyes, moda, valores… No hay cómo evitarlos. Por otro lado, hay muchas cosas en nosotros que quisiéramos fueran diferentes pero tenemos dificultades para cambiar.

El proceso de cambio involucra pensamientos (mente) y comportamientos, y muchas veces tiene un costo. Si pensamos, por ejemplo, en la ropa que elegimos o en las músicas que oímos, notaremos que con el pasar de los años dejamos algunas preferencias para desarrollar otras. Y eso, muchas veces, dentro de un proceso invisible sin que percibamos lo que está ocurriendo.

Del mismo modo, se abandonan y sustituyen valores y comportamientos. Y si usted ya experimentó esto, no necesita entrar en pánico; usted es una persona normal. La buena noticia que tengo es que usted puede tener más control sobre los cambios que suceden en sí mismo y ser un agente en el proceso de cambio también.

¿Por qué hago cosas que antes no hacía? Posiblemente porque permití que mi mente cambiara en relación a esas cosas, y una vez que cambiamos nuestras concepciones, nuestra forma de actuar también se modifica.

“Como un hombre lo imagina en su corazón, así es”. Muchs pensamientos

El hombre, “cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Proverbios 23:7. Muchos pensamientos forman la historia no escrita de un solo día, y tienen mucho que ver con la formación del carácter. Debemos vigilar estrictamente nuestros pensamientos, pues un pensamiento impuro deja profunda impresión en el alma. Un pensamiento malo deja una mala impresión en la mente. Si los pensamientos son puros y santos el hombre mejora por haberlos acariciado. Aceleran el pulso espiritual y aumentan el poder para hacer el bien. Y así como una gota de lluvia prepara el camino para otra en el humedecimiento de la tierra, un buen pensamiento prepara el camino para otro.—Mente, Carácter y Personalidad, 2, p. 681.

En el texto citado arriba está no solo la explicación de cómo nuestros pensamientos influyen sobre nosotros, sino también la solución para efectuar los cambios que necesitamos, y protegernos de algunos “cambios invisibles”, que pueden no ser interesantes para la jornada cristiana.

Con frecuencia suelo conversar con personas que sienten dificultades en cambiar pequeños o grandes hábitos y en incorporar reformas en su vida. Lo que puedo decir en pocas palabras sobre esto es que necesitamos cuidar mejor nuestra mente, nuestros pensamientos.

Si su comportamiento hoy contradice valores que usted tenía en el pasado, es porque usted permitió que esos valores abandonen su mente. Si usted desea vivir cambios positivos, este trabajo debe comenzar en su mente. Es en la mente que el Espíritu de Dios actúa, nos ayuda a cambiar, y nos inspira y motiva para las reformas. Es en la mente también que el enemigo de Dios actúa para corromper nuestros hábitos.

Nuestra mente, ¡he aquí lo más precioso que hay en nuestro ser! He aquí el punto donde se inicia todo y cualquier cambio.

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