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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable.

¡Está permitido cambiar!

Escoge hacer por toda tu vida, aquello que estás dispuesto hacer bien todos los días.

El fin de año se aproxima y con él, los exámenes de ingreso a la universidad. Si creen que es difícil decidir qué profesión seguir a los 17 o 18 años, créanme que puede ser aun peor después.

Cierta vez, una joven me buscó. Ella se había formado hacía algunos años en un curso socialmente reconocido como prestigioso. Sin embargo, no era aquello lo que ella quería para su vida. Ella tenía un sueño, pero por algunas razones no optó por él cuando fue su graduación. Ahora estaba con miedo. No quería seguir en la carrera de la formación académica que poseía, pero tenía miedo de comenzar de nuevo, de cero, en algo que le llenaba los ojos y corazón. Las personas no entenderían aquel cambio de carrera. Y el miedo en ese momento era aún mayor porque ella tenía menos de 24 horas para tomar la decisión e inscribirse al examen de ingreso.

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Yo la atendí en aquella noche. Confieso que quedé en la expectativa de qué decisión tomaría en las próximas horas. Hoy, siento una inmensa alegría por ser parte de la historia de Renata, que dejó abogacía para ser veterinaria. Pero ella no fue la única persona que me buscó con esa inquietud. Ya atendí a varios adultos y jóvenes que sufrían con la duda de si debían o no cambiar de carrera.

Tomar una decisión de esas después de tener un diploma en las manos, o incluso después de años de ejercer con un título, como fue el caso de un padre de familia que acompañé, ¡no es algo fácil!

Pero todos aquellos que pasaron por mí en los últimos años, ya sean adolescentes terminando su educación secundaria, o adultos insatisfechos con la elección hecha en la adolescencia, repetí la misma frase: “Está permitido cambiar”.

¡Sí! ¡Está permitido cambiar! ¡Qué bueno que es! Saber eso, hace que elegir sea más leve para el chico que no sabe si sufrir por ser el último año en que tendrá diariamente la compañía de los amigos del colegio, o intentar ver los noticieros y entender de todo un poco para ser capaz de escribir una buena redacción en el ENEM [Examen Nacional de Enseñanza Secundaria, en portugués]. Asimilar la idea de que está permitido cambiar, saca de los hombros del padre de familia el peso de la inseguridad que hay en arriesgarse en algo nuevo.

Las decisiones importantes suelen generar algún nivel de ansiedad. Pero hay un sentimiento peor que la ansiedad: la frustración. No estamos obligados a vivir frustrados todos los días por trabajar en algo que no combina con nosotros, que sofoca los dones y talentos que Dios nos dio.

¿Recuerdan a la joven de la que les conté al principio de este texto? Ella se gradúa este año, y escribió un pequeño testimonio para mi sitio hablando de su experiencia durante la única vez que la atendí. En cierto momento de su testimonio ella escribió: “Si no fuese por ella, yo no habría tenido la valentía de hacer una de las mejores elecciones que he hecho y que hoy me hace muy feliz”.

En los años 2008 y 2009 hice prácticas en una multinacional. Allí conocí a una psicóloga excelente, que prestaba servicio para nosotros (yo estaba en el departamento de reclutamiento y selección de la empresa). Esa profesional era muy eficiente, y realmente admiraba lo competente que era. Sin embargo, en el 2009, dejó de atendernos, y supe que había dejado de trabajar como psicóloga para trabajar haciendo dulces. Confieso que en ese momento quedé sorprendida. Ella tenía una buena carrera y era una excelente profesional. Algunos meses después, vi la foto de ella en un diario de la ciudad. Había sido entrevistada exactamente por causa de su nuevo negocio. Ella estaba muy feliz y estaba teniendo éxito.

Existen muchas personas que ganan mucho dinero hoy en día y son famosas porque un día decidieron cambiar de carrera. Pero no los estoy invitando a pensar en la fama o en la ganancia material que podrían tener en otra actividad. Los estoy invitando a sentirse verdaderamente útiles, a tener satisfacción todos los días en su profesión, aun sabiendo que no somos perfectos.

Elijan hacer para toda la vida aquello que están dispuestos a hacer muy bien todos los días. Si se sienten incómodos por la elección que hicieron en el pasado, consideren la posibilidad de cambiar. Existen profesionales que pueden ayudarles en este proceso de cambio. Y si no tienen el apoyo de nadie para cambiar, si todos piensan que es una locura pensar en comenzar algo nuevo ahora, ¡escriban cada una de estas palabras para ustedes! Coloquen su deseo delante de Dios y pídanle la valentía y la sabiduría que necesitan para esta decisión.

Solo existe una carrera de la que no debemos desistir: la carrera cristiana. Dios tiene grandes planes para sus vidas. Él desea usar sus dones y talentos. No dejen que ellos se pierdan por un diploma o un contrato que tienen miedo de dejar. Recuerden: Está permitido cambiar.

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