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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable.

¿Está embarazada? ¡Le deseo una gestación feliz!

La experiencia de estar embarazada es algo único. No logro compararla a ninguna otra, como tampoco encuentro comparación para otras experiencias de la vida. Para muchas mujeres, esto forma parte de la realización de un sueño: tener un hijo. Y cuánta cosa nueva existe para experimentar y aprender durante 40 semanas. ¡Empezando por aprender que la gestación se cuenta en semanas y no en meses! (risas).

Aquí en casa, estamos con la cuenta regresiva para la llegada de Ben. Hoy, mientras escribo esta columna, nuestro pequeño tiene 29 semanas y 2 días. Aún me quedan 10 semanas y 5 días de muchas cosas que aprender, y una vida entera para aprender y reaprender lo que es ser madre. Aún así, decidí compartir por aquí algunos consejos que podrán ayudar a futuras madres a vivir este momento especial de manera tranquila y feliz. Sí, porque la gestación no está compuesta solo de glamur. ¡En absoluto! Muchas mujeres enfrentan verdaderos factores de estrés durante este período.

  1. Busque información de buena calidad – Existen millones de informaciones en Internet, en los quioscos de revistas, en los programas de TV, en las librerías, etc., dirigidas a las embarazadas. Como toda información, la correspondiente al embarazo, parto, posparto y cuidados del bebé necesita ser muy bien filtrada. La información de buena calidad puede ayudarla bastante en este momento, pero la información de mala calidad puede generar estrés y ansiedad, dos cosas que usted realmente no necesita sufrir durante su embarazo. Además de la Biblia, los libros que elegí como orientación en esta fase fueron Conducción del niño y El hogar cristiano, ambos de la escritora Elena de White. Las enseñanzas presentes en estos libros funcionan, entre otras cosas, como un filtro para que yo sepa qué tipo de información merece mi atención y qué tipo de lectura o información debo descartar. Además de esto, he conversado con algunas amigas que ya son madres y poseen una visión del mundo y de los hijos semejante a la mía, y de ellas recibo algunas indicaciones de lectura y otras informaciones relevantes.
  1. No escuche todo lo que le dicen – Las embarazadas escuchan muchas cosas buenas, pero también muchas cosas intrascendentes. Y tenemos que aprender a prescindir de las cosas que son intrascendentes. Hubo un momento, durante la gestación de Ben, que llegué a pensar que cuando quedamos embarazadas nos transformamos en los seres más ignorantes de la faz de la Tierra, pues algunas personas nos hablan como si estuviéramos desprovistas de inteligencia. Creo que yo estaba en uno de esos días en que la paciencia es poca, cuando pensé eso (risas). El hecho es que, si escuchamos todo lo que las personas nos dicen, quedaremos perturbadas, con miedo, estresadas y preocupadas. Todo, menos seguras y felices. Por eso, así como necesitamos filtrar lo que leemos, necesitamos filtrar lo que oímos. Tal vez nuestra mejor amiga no sea la mejor persona con quien debamos conversar sobre maternidad si es una persona que describe el parto como un momento terrible, lleno de riesgos y asistido por personas malas (es así como muchos han “pintado” a los obstetras). Yo opté por conversar con personas que son maduras (hablan de manera realista), positivas (no asustan), y con experiencia (en este caso, además de conversar con algunas madres amigas, con mi madre y con mi médica, contraté también a una “doula” (asistente que proporciona apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto-). Tanto para este consejo como para el anterior, vale seguir el principio descrito en 1 Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo; retened lo bueno.”
  1. Tenga hábitos saludables – Aliméntese bien, duerma temprano, haga actividad física. Los hábitos saludables son esenciales para la salud del bebé, pero también para la salud física y mental de la madre. Será más difícil que usted se mantenga tranquila ante todos los desafíos y cambios que ocurren durante la gestación si su mente y su cuerpo están debilitados. El principio de la temperancia también debe observarse. ¡No trabaje en exceso! Ahorre energía en esta fase en la cual comparte su energía con un pequeño ser dentro de usted. Le recomiendo la lectura del capítulo “Influencias prenatales” del libro El hogar cristiano. (Si usted no tiene el libro impreso, puede leer este capítulo aquí: http://ellenwhite.cpb.com.br/livro/index/16/255/259/influencias-pre-natais) Fue muy claro, para mí, con relación a los cuidados que debo tener con los hábitos de salud.
  1. Planifique el parto – Es evidente que todo plan está sujeto a modificaciones, y lo que sucederá cuando usted entre en trabajo de parto no está totalmente bajo control. Pero planificar el parto, tener en mente cómo le gustaría que fuera, le ayudará a organizarse para ese día. Esto incluye la elección del tipo de parto (en el hospital o en casa, cesárea, normal o natural, etc.), los profesionales (médico, doula, etc.), incluso la localidad (algunas embarazadas pueden optar por tener el bebé en otra ciudad, este es mi caso) y esto exige una organización previa para evitar el estrés. Algunas mujeres tienen miedo de la hora del parto, por eso, familiarizarse con este momento a través de la planificación también ayuda a minimizar el miedo.
  1. Sea agradecida – Habrán modificaciones en su cuerpo, su humor, su cuenta bancaria, su relación conyugal, su rutina y aunque en algún momento sienta que su vida está patas para arriba, agradezca por la bendición que es participar del milagro de la vida. La gratitud hace la vida más leve. He intentado ejercitarla en todos los momentos y, también, en la gestación, y esto me ha hecho mucho bien. Desde el segundo mes de gestación, sentí mucho dolor en la región de la pelvis debido a los cambios que mi cuerpo estaba experimentando en función del embarazo. Hoy siento aún este dolor, pero creo que lo minimicé por medio de la gratitud. Cada vez que sentía una puntada al hacer algún movimiento, pensaba que lo que estaba haciendo formaba parte de la realización de un sueño que soñé con mi esposo y con Dios. Las puntadas dejaron de significar dolor y pasaron a significar que Ben está llegando, por lo tanto dejaron de molestarme. En nuestra mente podemos cambiar la realidad y la forma como nos sentimos.  Ya hablé de esto en otros textos de esta columna. ¡Y esto se aplica perfectamente hasta incluso cuando estamos embarazadas!
  2. Busque ayuda sin culparse – Si usted percibe que no está siendo capaz de experimentar estas 40 semanas especiales con mucha tranquilidad y alegría, no se culpe. Busque ayuda profesional. Usted no tiene la obligación de estar preparada para todo. Usted puede contratar una doula, hacer algunas sesiones con una sicóloga o conversar con su médica. En algunas ciudades, existen grupos gratuitos de gestantes, dirigidos por profesionales capacitados, y esta puede ser una alternativa para usted también. No piense que buscar ayudar la vuelve menos madre, menos responsable o menos cualquier otra cosa que usted desee ser en este momento.

Ciertamente, tengo mucho que aprender aún durante las próximas semanas de gestación y en los años que seguirán, pero espero que lo que compartí aquí pueda ayudar a futuras madres a vivir este momento de manera plena y feliz. Compartimos con nuestro bebé no solamente los nutrientes que comemos sino también las emociones que sentimos. Por eso, deseo a las lectoras embarazadas, que tengan bebés física y emocionalmente saludables y que este momento especial se recuerde, en el futuro, con mucha alegría.

Concluyo este texto con un versículo que guardo con cariño en mi corazón: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón” Salmos 37:4 (NVI). ¡Que Dios les conceda mucha alegría en este momento tan especial!

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