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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable.

Cambio de carrera

Hace algunos años atrás conocí a una excelente psicóloga del ramo de reclutamiento y selección de personal. En esa época yo era pasante de psicología en una multinacional y ella era prestadora de servicio para el departamento donde yo trabajaba. Cierto día recibí la noticia de que ella había salido del área de reclutamiento y selección para desempeñarse en otro ramo de negocios. En realidad, había salido del área de la psicología y estaba abriendo una empresa de confitería para fiestas de casamiento. Usted puede imaginar que las personas no entendieron muy bien este abandono de la carrera. Sin embargo, ¡ella parecía feliz!

Hoy en día parece que se tornó más aceptable que alguien abandone la carrera para la cual se preparó académicamente y emprenda su propio negocio en otra área. O incluso volver a la facultad para cursar una nueva licenciatura y cambiar su área de actuación. Estamos viviendo un momento en el que la combinación “carrera y felicidad” es deseable. De esta forma, si es para ser feliz, no hay problema en abandonar todo y comenzar de cero una nueva carrera profesional. ¡Esto es muy bueno! Alivia el peso de aquellos que sufrían por sentirse obligados a trabajar en algo que no los realiza, solo porque se formaron en aquella área profesional.

Hace casi tres años atendí a una muchacha que vivía un sufrimiento de este tipo. Se había formado en derecho, pero deseaba desempeñarse en un área completamente diferente. Después de dos conversaciones ella decidió rendir el examen de ingreso para esa nueva área profesional. Lo aprobó, y hoy está feliz, estudiando aquello que pretende ejercer como profesional.

A pesar de que la sociedad lo acepta mejor, hoy en día historias como la de esta joven graduada en derecho y la de la psicóloga que cité, todavía existe un cambio de carrera que genera cierto prejuicio. Me refiero a cambiar la carrera profesional por la carrera doméstica.

Hace pocos días leí una nota sobre mujeres de éxito que abandonan la carrera para cuidar de la casa (http://gazetaonline.globo.com/_conteudo/2014/11/entretenimento/revista_ag/1501584-mulheres-de-sucesso-abandonam-carreira-para-cuidar-da-casa.html).

Para algunos, tomar una decisión como ésta puede ser algo absurdo, retrógrado, y desperdiciar toda la (supuesta) libertad que conquistamos en las últimas décadas. En 2013 escribí aquí sobre los costos de esta supuesta libertad (http://noticias.adventistas.org/pt/coluna/karyne-correia/os-custos-de-uma-suposta-liberdade/). Analizando estos costos, no me sorprende el hecho de que el número de mujeres que desean dejar la carrera profesional para cuidar de la casa y de la familia esté aumentado. Infelizmente, para realizar este deseo, estas mujeres tendrán que, entre otras cosas, superar los juicios emitidos por terceros y por ellas mismas.

Papel de la mujer

El papel de la mujer en el hogar es tratado por muchos como algo inferior, menos importante. Una mirada negativa sobre las actividades domésticas y su valor ciertamente producirá sentimientos negativos que podrán llevar al desánimo, a la baja autoestima, y hasta la depresión. La mujer que sale del mercado laboral para asumir exclusivamente su función en el hogar puede sentirse menos importante y menos útil, cuando en realidad su trabajo en el hogar es de valor inestimable. Con todo, la mujer que entiende cuán preciosa es la tarea de cuidar de la alimentación de su familia, de la higiene del hogar y de la educación de los hijos, y cuán precioso es el privilegio de tener más tiempo para cuidar de su salud, realizar actividad física y leer buenos libros, tendrá ánimo y alegría en la realización de sus tareas, vigor físico y salud mental.
Tal vez a usted le gustaría dedicar más tiempo al cuidado de su hogar y para esto necesita reducir su carga horaria de trabajo fuera de casa o incluso dejar la carrera profesional. No deje que el prejuicio y el juicio social llenen su corazón de miedos. “A toda madre se le confían oportunidades de valor inestimable e intereses infinitamente valiosos. El humilde conjunto de deberes que las mujeres han llegado a considerar como una tarea tediosa debiera ser mirado como una obra noble y grandiosa. La madre tiene el privilegio de beneficiar al mundo por su influencia, y al hacerlo impartirá gozo a su propio corazón” (Elena de White, El hogar cristiano, página 209).

Tengo amigas que tomaron esta decisión hace algún tiempo y cosecharon los frutos de dedicarse al cuidado del bien más precioso que poseen en esta tierra: la familia. Y si esto sirve de incentivo, ¡yo también tengo este deseo! En los últimos meses disminuí mi carga horaria en algunas de mis actividades profesionales, y me dediqué mucho más a mi hogar. ¡No hay salario que pague los beneficios de esta decisión!

 

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