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Hildemar Santos

Hildemar Santos

Salud y Espiritualidad

Cómo prevenir enfermedades y tener una vida saludable.

¿Ya hizo su caminata de hoy?

Si usted está pensando en hacer ejercicio, lo primero a considerar sería conseguirse una mascota. Los loros, lagartos, gatos y conejos no ayudarán en el proceso. Ni el gato es una buena elección. Tiene que ser un perro sí o sí.

Consideré ese asunto por muchos meses y mi sueño era tener un pastor alemán. Son grandes de tamaño, obedientes, inteligentes y fuertes. Sin embargo, siempre pensé que no tenía mucho espacio para ese animal así que nunca me había animado a adoptar el pastor alemán.

Repentinamente, mi esposa y mi hija me invitaron a visitar un lugar donde se recogen los cachorros encontrados en la calle y donde se los puede adoptar. No teníamos la mínima intención de adoptar un perro, bueno, por lo menos yo no. Pero después de todo volvimos a casa con un perrito en miniatura de la familia de los chihuahuas, un poco más robusto que los demás ya que tenía piernas más grandes y fuertes que los chihuahuas normales.

Todos estaban animados, menos yo, porque después de todo mi sueño era un pastor alemán, y ahora tenía un perro callejero. Lo peor es que el bichito era tan pequeño que casi ni podía callejear. Yo estaba seguro de que esa criaturita no me ayudaría mucho en mi programa de ejercicios. Además, sin consultarle a mi esposa, le pusieron al pobre cachorrito el nombre de “Wookie”. Era una vergüenza salir por la calle con esa miniatura y responder cuando nos preguntaban el nombre.

¡Pero yo estaba completamente equivocado! El cachorrito tenía una energía tremenda y estaba siempre dispuesto a salir, correr y saltar. Era un perrito de casa, pero adoraba caminar y así desarrollamos una gran amistad y teníamos también gran cooperación. Él me ayudaba en el ejercicio y yo lo llevaba a caminar: uno de los mayores placeres caninos.

Estamos ya hace cinco años en esta simbiosis y caminamos prácticamente todos los días. Ya hemos subido cinco montañas, caminamos por la playa, por el medio de la ciudad, a la orilla de lagos e incluso por encima de piedras. Este perro fue hecho para andar y explorar. Mucho mejor que muchos de los humanos a los que he invitado para esas aventuras pero cuyos nombres no mencionaré.

Enfrentamos coyotes, zarigüeyas, gatos y hasta serpientes. Claro, no hubo peleas, pero llegamos cerquita de esos animales salvajes. Pero el mayor peligro que enfrentamos fue encontrarnos con un legítimo pastor alemán que andaba suelto en la calle. La mayoría de las veces con Wookie suelto, sin cadena, generalmente obedece. Pero esta vez el perro policía se acercaba rápidamente en nuestra dirección. Wookie desapareció y yo me quedé en el medio de la calle sin saber qué hacer. Ahí recordé que los pastores alemanes son, generalmente, bien adiestrados. Así que le di la orden inmediata: “¡Pare!” y paró. Ahí le di la segunda orden: “¡Siéntate!” y él se sentó. Finalmente le dije: “¡Quédate parado!” y el gigante no se movió. Continué con la caminata y encontré a Wookie un poco más adelante, casi un kilómetro adelante en el recorrido.

Pero Wookie tenía algunos pequeños defectos. Por ejemplo, le gustaba inaugurar edificios nuevos. Cuando se construyó el edificio Centenario de la Universidad de Loma Linda, una semana antes de su inauguración, estábamos caminando tranquilamente alrededor del edificio cuando Wookie tuvo la brillante idea de ir al baño y “descargó” bien enfrente de la puerta central del nuevo edificio. También hizo lo mismo en el edificio de fisioterapia algunos días antes de la inauguración. Claro que tuve que limpiar el ambiente, aunque nadie lo había visto pero ya sabe cómo es, a veces hay cámaras escondidas…

Otro problema, ahora más serio, fue con relación a la estatua de Jesús y de la mujer enferma que tocó sus vestiduras. A Wookie, en general, no le gustan las personas mal arregladas o que de alguna manera los asusten. Hace un escándalo grande cuando se encuentra con personas así. Fue exactamente así con la estatua de Jesús que se puso en Loma Linda. Estábamos acostumbrados a caminar en aquel lugar cuando no había estatua. Después de algunas semanas se la inauguró. Era de noche, la estatua estaba bien oscurecida y las ropas de Jesús flameaban al viento. Cuando Wookie vio aquello por primera vez, se asustó mucho y comenzó a ladrar de manera incesante.

Volviendo al ejercicio, Wookie debe ser un perro muy saludable porque ha caminado de cinco a diez mil pasos por día. Si multiplicamos esto por dos, porque tiene 4 patas, el valor sube de 10 a 20 mil pasos por día y aún más, si estos pasos son de mi tamaño que, en realidad, corresponden a más o menos cuatro pasos del perrito. Así, el total va de 40 a 80 mil pasos por día y un 1 millón 200 mil por mes. ¿Ya se imaginó cuánto ejercicio hizo el pobrecito? Si usamos el valor menor sería 14 millones y 400 mil pasos por año. En 5 años serían 72 millones de pasos. Realmente es un perro aeróbico.

Pero aquí está uno de los secretos del ejercicio: conseguir un amigo o un grupo de personas que tengan los mismos gustos y aprecien las mismas actividades y, si esto no es posible, adopte un perro. Usted y él vivirán más y con más salud, y tendrán muchas aventuras juntos. Y podemos inventar una nueva palabra en español: “Canminadas”.

Caminar es el mejor ejercicio y es, prácticamente, el único ejercicio que Jesús hizo durante su vida adulta. “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino”, Mateo 9:35. No existe motivación mayor que esta. ¿Qué está esperando? Con perro o sin perro, aquí está la manera más sencilla, fácil y barata de practicar ejercicio. No hay más excusas. Me detendré por aquí porque ya llega la hora de salir a caminar con Wookie. ¡Chau!

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