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Hildemar Santos

Hildemar Santos

Salud y Espiritualidad

Cómo prevenir enfermedades y tener una vida saludable.

Un enemigo sutil

Foto: Shutterstock

Trabajé en una prisión de los Estados Unidos aconsejando a los detenidos que tenían problemas con drogas. Todo tipo de historias y tragedias que usted pueda imaginar ocurrió con aquellos presos. Pero algo me marcó en ese lugar, no relacionado a los prisioneros, sino a una policía que trabajaba allí. Ella sufría con una depresión profunda, y nadie lo había notado. Enfrentaba serios problemas en la familia. Era divorciada, tenía dos hijas y se sentía culpable por todo lo que había ocurrido en su matrimonio. Un día recibimos la terrible noticia de que había cometido suicidio. Estuve en el funeral. Una de las cosas más deprimentes de esta vida es asistir a un momento como ese, todavía más se trata de una mujer en sus 40 años y con dos hijas presentes.

Depresión y suicidio son temas que a nadie le gusta comentar. Pero es necesario abordar el asunto y alertar a las personas sobre el problema, principalmente a las que conviven con individuos de alto riesgo. A veces, simples actos de parte de un amigo o pariente pueden salvar vidas.

El suicidio en Brasil es un problema de salud pública relativamente serio. Según la Organización Mundial de la Salud, este es el octavo país con mayor número de casos en el mundo. En 2012 hubo 11.128 suicidios, siendo 9.198 hombres y 2.163 mujeres. Las principales causas están relacionadas a la depresión, el alcoholismo y el estrés debido a problemas socioeconómicos. [Referencia]

¡Actitud!

Esto me hace recordar la historia del “héroe del puente”, en China. Se trata de un individuo que vivía cerca de un puente alto, famoso por la cantidad de personas que iban hasta allá para suicidarse. Ese amigo tenía la costumbre de quedarse en lugares estratégicos, y cuando veía a alguien que amenazaba tirarse, intervenía. El “héroe del puente” corría y el acto se interrumpía. También conversaba, aconsejaba a la persona. Muchos terminaban desistiendo de la idea. ¡Salvó varias vidas!

El objetivo de este artículo es exactamente ese: alertar a las personas para la prevención de una tragedia. Pero no en la última hora, como nuestro héroe, sino actuando antes del momento fatídico. Cuando usted nota a una persona deprimida, que se aísla, que no demuestra más placer por nada en la vida que habla de enfermedad y muerte, que no participa de actividades en grupo, o que tiene un pensamiento negativo exagerado, usted debe hacer algo. A veces, la persona comienza a prepararse como si fuera a mudarse a un lugar lejano, o hace despedidas emocionales, y hasta prepara el testamento.

Su primera actitud no debe ser hablar o dar consejos, sino dejarle claro a la persona que usted está allí para ayudarla. Es hora de demostrar su cristianismo, no juzgando, criticando o haciendo cualquier cosa que pueda aumentar la depresión. Ella precisa notar empatía en usted. Las únicas cosas que deben ser confrontadas en ella son el pensamiento negativo y la falta de autoestima. Y de manera suave, claro. En el caso de la policía, por varios meses ella había desarrollado la idea de que todo lo que hacía estaba mal. Infelizmente, yo no presté atención a eso. De cualquier forma, siempre discordaba con ella diciendo que todos cometemos errores, lo que es normal y aceptable. Sin embargo, su depresión era profunda, y la mayoría de nosotros falló al no reconocerlo.

Factores agravantes y ayuda profesional

El caso del actor Robin Williams estuvo en los titulares de noticias en todo el mundo. ¿Cómo pudo uno de los actores más exitosos de Hollywood, y uno de los más famosos comediantes, acabar con su vida de manera prematura y con premeditación? Esto prueba que nadie está inmune a la depresión y al suicidio. En su caso, además de la depresión, estaba el factor de las drogas y el alcohol. Pero es una razón para prestar atención, no solo a los síntomas mencionados arriba, sino a la personalidad y al hecho de que la persona está buscando en las drogas y el alcohol una salida para su estado mental.

Existen otros factores que pueden estar relacionados con la personalidad depresiva, como la falta de ejercicio, la mala alimentación, el estrés en el trabajo, las relaciones familiares o la falta de ellas. Es fundamental que la persona busque ayuda profesional. Inclusive, la ayuda más importante que un amigo o pariente puede darle a alguien depresivo es motivarlo a buscar un médico.

La ayuda profesional puede significar medicación, la cual debe ser siempre acompañada de consejo psicológico. Muchos se rehúsan a tomar remedios porque no creen que estos ayuden a arreglar algo en su cerebro. Recuerdo a una paciente a quien le aconsejaron no tomar medicación antidepresiva debido a los efectos colaterales. Felizmente, su médico y sus amigos consiguieron convencerla de que eso era importante. Ella continuó haciendo uso de los remedios por algunos meses, superó su crisis y posteriormente logró dejar la medicación. Cuando le pregunté sobre el tratamiento, me dijo: “Si no fuera por la medicación, yo no me hubiera recuperado, pues no había nada en este mundo que me ofreciera alivio. Después que comencé a tomar los remedios, tuve más inspiración para seguir una dieta saludable, para hacer ejercicios, participar de actividades con los amigos y estar más comprometida con las personas. Fue una fase difícil, pero atribuyo a la medicación gran parte de mi superación”.

Un problema que puede comenzar temprano

Esta fue una de las historias con un resultado positivo. Pero otro día recibimos en nuestra clínica a una enfermera para realizar una pasantía. Siempre hacemos una evaluación general de nuestros internos como si fueran pacientes, y los resultados en los niveles de estrés de esta enfermera señalaban un exceso. Al preguntarle sobre posibles problemas personales ella comenzó a llorar y me dijo que su hijo de 20 años había cometido suicidio. Una cosa terrible para toda la familia, y especialmente para ella como madre. Y la situación era todavía peor porque nadie había notado que el joven estaba profundamente deprimido para llegar a ese punto.

Si el suicidio en sí es algo malo, todavía es peor cuando lo comete la juventud. Una pérdida para la familia y para la sociedad. Jóvenes que deberían progresar, producir y tener vidas exitosas, simplemente deciden terminarlas. En Brasil, 6,9 en 100.000 jóvenes entre 15 y 29 años cometen suicidio; una cifra relativamente baja, si se compara con otros países, pero que ha aumentado en los últimos años. [Referencia]

La causa del suicidio entre los jóvenes es más complicada, pero también está relacionada al estrés y a la depresión. En muchos casos está presente el bullying, dificultades académicas y problemas emocionales. Cuando trabajé en Hong Kong, entre 2001 y 2007, el suicidio de jóvenes estaba relacionado principalmente a la presión de la sociedad y de la familia para el éxito en el colegio. El ambiente escolar era muy competitivo. Por ejemplo: los alumnos más exitosos eran los que tenían habilidad en tres idiomas: cantonés, mandarín e inglés. Y muchos estudiantes tenían dificultades para tratar con todo eso.

Fuerza de lo alto

Estudios científicos han concluido que la religión y la fe en Dios pueden estar relacionadas al menor riesgo de suicidio. [Referencias 1 y 2] La explicación a esto es la habilidad de tratar con el estrés, el apoyo de los miembros a personas estresadas y deprimidas, la tendencia a combatir el alcohol y las drogas, y la participación en obras de caridad.

Pero, se debe estar atento y jamás atribuir la depresión de alguien a su falta de fe o espiritualidad. Usar la religión como un arma puede causar más daños que beneficios. El secreto es ofrecer una oración a la persona que está sufriendo y aplicar algunos principios religiosos, pero nunca censurar, juzgar o criticar.

En mi opinión, son cuatro los factores espirituales más importantes para prevenir y ayudar a las personas con depresión e ideas suicidas:

  1. Imagen de Dios: El ser humano tiene un valor especial, pues fue hecho a la imagen de Dios (Génesis 1:26). Y si Dios cuida de toda su creación y mantiene los pájaros y flores, tanto más cuidará de los que están hechos a su imagen. (Mateo 6:30). Esta seguridad debería elevar la autoestima, en general disminuida en la depresión.
  2. Propósito en la vida: No estamos aquí por acaso; existe un plan para nuestras vidas. Además de haber sido hechos a imagen de Dios, él está pendiente directamente de nuestra vida y quiere que tengamos éxito. Donde quiera que estemos, cualquiera que sea nuestra actividad, existe un objetivo. Teniendo en cuenta esta idea, no existe la casualidad. Lo que necesitamos es descubrir cuál es la función que Dios tiene para nosotros (Romanos 12:2).
  3. Ayuda divina: Y cuando viene la depresión, Dios promete ayuda. Él está presente para suplir todas las necesidades, sanar los problemas y aplastar la ansiedad (Filipenses 4:6).
  4. Esperanza: En este mundo habrá dificultades y pruebas, pero hay una promesa de una vida eterna, libre de sufrimiento. Esta esperanza produce fuerza para superar las dificultades, y demuestra que la vida actual en verdad es una preparación para la vida eterna con Jesucristo (Apocalipsis 21:1-4).

Finalmente

Si por casualidad está pasando por un momento de depresión, mi consejo final es busque ayuda, haga una consulta con un médico, psicólogo o psiquiatra. Aunque tenga “alergia” a los médicos, por lo menos durante esta fase debería buscar sus servicios. Practicar actividad física también ayuda. Existen evidencias de que el ejercicio aumenta la producción de serotonina y dopamina en el cerebro, sustancias que están disminuidas en personas con depresión. Evitar alimentos ricos en grasa y azúcar también es aconsejable. Por otro lado, comer más frutas, vegetales y granos integrales también puede producir un efecto positivo.

En conclusión, mi exhortación es que usted, lector, sea un “héroe del puente”, y difunda el concepto de ayudar a los que están en situaciones de riesgo. En mi iglesia, hace muchos años, cuando era líder de los jóvenes había un joven en quien pude identificar síntomas de depresión. Comenzó a aislarse, no participaba de las actividades de la iglesia, su conversación era negativa y estaba siempre triste. Cuando noté la situación, llamé a otros jóvenes y les expliqué que deberíamos intervenir de alguna forma. Hubo una reacción inmediata y todos comenzaron a prestar más atención a ese joven. Su comportamiento fue cambiando y comenzó a tener una vida más activa y positiva. Por lo tanto, preste atención a su ambiente y a las personas a su alrededor, y comience a actuar. Aunque usted no sepa qué hacer, recuerde que lo más importante es demostrar una amistad sincera.

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

 

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