Noticias – Adventistas

Hildemar Santos

Hildemar Santos

Salud y Espiritualidad

Cómo prevenir enfermedades y tener una vida saludable.

Sobra de comida

desperdicio_alimento_reproducaoLeí un artículo sobre un periodista que pasó varios meses comiendo de la basura. Pero no la basura común, sino basura de restaurantes. Él dijo que la comida era sabrosa y que tenía la oportunidad de tener varios menús al visitar la basura de diferentes restaurantes de “comida rápida”. Hasta mencionó que ganaba peso al comer de los restaurantes, porque comía las sobras de McDonald’s, Burger King, KFC y otros. Y todo esto debido a las sobras de comida.

En California, el 40% de las frutas y verduras van a la basura porque no satisfacen el criterio para ser vendidas en el supermercado. No son del tamaño normal, tienen deformidades, su color no es el ideal y así sucesivamente.

Cuando viví en Ibiúna, São Paulo, cerca de la Clínica Adventista Vida Natural, observé el mismo hecho en la región. Ibiúna es considerada el granero de vegetales de São Paulo y tal vez de Brasil. Pero muchas veces los hacendados tenían que tirar camiones enteros de tomate o verduras en la basura o en el río porque no valía la pena venderlos en el CEASA (centro de abastecimiento) debido al precio muy bajo. Era mejor disminuir la oferta y así aumentar la demanda y el precio del producto.

Cuando voy a un restaurante bufé veo la falta de consideración con las personas que pasan hambre. Mirando las mesas de aquellos que terminaron el almuerzo, parecía que ni comieron, porque la comida todavía estaba toda allá en los platos. Qué desperdicio, sólo porque la persona pagó y puede comer de todo, esto no significa servir inmensos platos y tirar la mayoría a la basura.

“Cada año se desechan 26,3 millones de toneladas de comida: volumen suficiente para distribuir 131,5 kg para cada brasileño o 3,76 kg para cada habitante del planeta” (https://www.ecodebate.com.br/2013/08/27). Esto prueba que hay comida suficiente para alimentar a los 13 millones de brasileños que pasan hambre y prueba que el hambre en el mundo podría ser solucionado si hubiera un plan para redistribuir esos alimentos o controlar su consumo.

Una de cada ocho personas en el mundo no tiene suficiente comida y pasa hambre. Treinta y cuatro millones de niños sufren de malnutrición mundialmente y cada año mueren un millón de niños debido al hambre. (actionagainsthunger.org).

Se estima que hay 795 millones de personas que sufren de malnutrición en el mundo. (worldhunger.org) Y pensar que todo eso podría ser resuelto fácilmente con la utilización adecuada de las sobras de comida.

De esta forma cada uno de nosotros tiene una obligación personal para contribuir a la solución del problema del hambre. Y aquí van algunas sugerencias:

– Si usted es una persona normal y tiene medios para vivir como casa, comida y ropa, piense en lo que puede hacer para ayudar a los que no tienen. Procure saber quién pasa hambre en su vecindad, iglesia, escuela o trabajo. También evite derrochar, coma lo que usted consigue y si hubiera resto comparta con sus parientes, amigos o vecinos. Al comer afuera, siempre pida una cajita o bolsa para llevar las sobras a casa y repartir a la familia. Siempre me gustó llevar a casa las sobras de restaurantes y de fiestas, pero esto es genético, porque mi madre y abuela hacían lo mismo. Ahora, desde cuando fui consciente del asunto del hambre, tengo mayor motivación para llevar las sobras a casa, si no va a acabar en la lata de basura.

– Si usted está involucrado en la industria alimenticia o de restaurantes, procure dar cupones o servir alimentos al final del horario. Así tendrá menos sobras. Invente productos que puedan ser hechos de las sobras. Por ejemplo, los restos de frutas se pueden perfectamente cocinar y transformar en mermeladas. Sirva las sobras a sus empleados, gratis.

– Si usted es cliente de un restaurante bufé, sugiero primero que sirva su plato con pequeñas cantidades de diferentes tipos de alimentos, después vuelva y coma un poco más de aquello que más le gustó, así no habrá desperdicios. Evite tomar mucho líquido, así sobra más espacio para la comida. Procure comer más despacio, mastique mejor y aprecie el gusto de los alimentos por un tiempo prolongado en la boca. También aproveche los momentos con la familia y los amigos, al final ir a un restaurante no es sólo para comer. Y no se olvide de educar a sus niños a hacer lo mismo. La mayoría de los desperdicios de alimentos de los restaurantes es por niños no educados a servirse solo lo que van a comer.

– Si usted tiene influencia en las autoridades o es una autoridad, ayude a aprobar la “ley del buen samaritano”, que protege a los donantes de comida de procesos judiciales de personas que tuvieran problemas de salud debido a los alimentos. Esta ley protege a donantes de comida en los Estados Unidos y Europa, pero parece que todavía no fue aprobada en Brasil. El nombre fue adaptado de la Biblia, donde el buen samaritano ayudó a una persona que fue asaltada y herida, puso Neosporin y tiritas en sus heridas, lo llevó a la sala de urgencias local y todavía pagó la deuda. (Bueno, no había sala de urgencias en aquella época ni Neosporin, pero él llevó al herido al lugar donde la persona doliente era tratada u hospedada.).

– Si usted tiene alguna influencia en los medios de comunicación, es la hora de “dar la voz” (disculpe el proverbio antiguo, pero significa denunciar, gritar, contar a todo el mundo). Sin la ayuda de los medios de comunicación, periódicos, canales de televisión, internet y otros, no habrá ningún impacto en la comunidad y la comida va a continuar siendo tirada a la basura.

– Si usted es miembro o autoridad eclesiástica, aquí está la oportunidad de ayudar a los que pasan hambre y darles qué comer. Mi amigo Isaque, de la iglesia brasileña de Chino, en California (EE.UU.) desarrolló una misión de ayudar los pobres hambrientos. Todos los miércoles él va a Los Ángeles al mercado de vegetales (sería el CEASA de Los Ángeles) y consigue muchas donaciones de sobras de comida que él trae y distribuye en su comunidad alrededor de la iglesia.

– Y, finalmente, si usted es un cristiano sincero, involúcrese más en los ministerios a los pobres. Compre más comida que no es perecedera y done la misma para personas o misiones que ayudan a los pobres. No derroche, pero no coma de más, ahí la basura va a ser su estómago. Ayude a combatir el hambre, ayude a los necesitados, sea realmente un imitador de Jesucristo, ¿no es ésta la definición de un cristiano?

Para meditar:

El verdadero ayuno es compartir su comida con el hambriento, albergar al pobre desamparado, vestir a aquel que no tiene ropas y no rehusar ayuda al prójimo (adaptado de Isaías 58:7).

“Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”. Mateo 14:19-21.

Noticias Relacionadas


Comentarios

WordPress Image Lightbox Plugin