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Hildemar Santos

Hildemar Santos

Salud y Espiritualidad

Cómo prevenir enfermedades y tener una vida saludable.

¿Revertir la diabetes en 30 días?

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Foto: Shutterstock

Vivimos en una época interesante. El progreso industrial, la cultura moderna, el aumento del conocimiento en todas las áreas, todo esto es fantástico. Pero con todo este progreso, irónicamente, ha surgido una epidemia de enfermedades crónicas las cuales vienen desafiando gobiernos, líderes y médicos alrededor del mundo. Las enfermedades como diabetes, presión alta, enfermedades cardíacas y cáncer están en boga.

Y parece que el sistema médico moderno no está capacitado para enfrentar esas epidemias. Lamentablemente, un sistema basado en píldoras y atención rápida no logra bloquear las epidemias si no existe una acción de causa a efecto. El sistema todavía se basa en el diagnóstico de un microbio patógeno y en la prescripción de un antibiótico para destruirlo. Cuando se habla de diabetes, sin embargo, no existe un microbio, pero a pesar de eso todavía se prescribe un antibiótico. Si se analizaran las causas: falta de ejercicio, dieta pobre en frutas, verduras y fibras, dieta rica en calorías vacías y exceso de peso, el tratamiento sería bien diferente y eficiente.

La solución de Facebook

Y para empeorar la situación, muchos profesionales aprovechan para lanzar libros y métodos para revertir esas enfermedades, como si fueran milagros o cosa de otro mundo. Días atrás, recibí un mensaje de la “Universidad del Facebook” sobre cómo revertir la obesidad y controlar la epidemia. El programa simplemente consistía en usar una píldora tres veces por día compuesta de té verde, bromelina (extracto de ananá), probióticos y una hierba medicinal. Con esta prescripción, la persona podría modificar y perder peso aunque comiera los alimentos “normales”. La doctora que estaba vendiendo la fórmula presentó tres casos de éxito con el mismo, y resaltó que un frasco del remedio, si fuera considerado el valor real de los cuatro principios activos, costaría más de 300 dólares. “Pero, ¡no se preocupe!, decía la especialista. “¡Usted puede obtener la misma cantidad aquí y ahora por solo 49 dólares!”

También recibí un mensaje de la misma “universidad” sobre un libro para revertir la diabetes en 30 días. Pero, en este caso, el autor fue más listo y no pude saber el contenido del mismo. Pero el autor presentó varios casos de diabetes que fueron revertidos milagrosamente con su método. No reveló el secreto, por supuesto, por “principios” financieros. Y terminé comprando un libro de un amigo mío, titulado Cómo revertir la presión alta en 30 días.

Usemos nuestra razón aquí. Todo lo que aparece en Facebook debe ser puesto a prueba, así como todo en la vida. Esos métodos pueden hasta tener su valor porque fueron desarrollados por médicos. Pero me parece que el esquema es semejante a la venta de productos “farmacéuticos” que usaban los curanderos del siglo XIX para la cura de todos los males. Mi argumento va más lejos. Si sabemos cuáles son las causas de las enfermedades modernas, la conclusión lógica sería desarrollar técnicas de tratamiento que incluyan estas causas, ¿no es así? De otra forma caeremos en la misma trampa de la medicina en general. O sea, la persona engorda porque come mal y no hace ejercicio, pero el tratamiento más importante es una píldora para controlar el apetito y otra para aumentar el metabolismo. Lo peor, una cirugía para cortar parte del estómago. Si la causa es la falta de ejercicio y la dieta inadecuada, por más naturales y efectivas que sean las píldoras no resolverán el problema. Así el secreto de revertir la diabetes en 30 días, o en 20 o 40, no es tan secreto así, y probablemente ya es de conocimiento general de la población.

Hagamos una comparación. Un individuo contrajo neumonía por una bacteria llamada neumococo. El médico hizo el diagnóstico correcto e identificó la causa. En base a esta causa eligió el antibiótico más específico para esa bacteria. Pero él resuelve no usarlo, ignorando el resultado de la cultura bacteriana, y le prescribe al enfermo limonada. Parece una broma ¿verdad? Pero simplemente eso es lo que está sucediendo en el mundo médico en relación a las enfermedades como diabetes, presión alta y enfermedades del corazón.

Las enfermedades crónicas modernas son conocidas, sus causas son claras, su tratamiento y reversión son relativamente fáciles, sencillos y baratos. Pero el punto está en la medicación en un extremo y el suplemento vitamínico en el otro. ¿Por qué? Tal vez, porque es difícil el cambio de hábitos. Tal vez, porque la cultura del país o las costumbres de la región, o la tradición nos llevan a consumir más alimentos ricos y no es fácil cambiar. Tal vez estamos viciados en las píldoras y no logramos visualizar un tratamiento que no las incluya.

El camino al cambio

De todos modos, una cosa debemos decir si queremos prevenir las epidemias modernas. El camino es por medio del cambio de hábitos alimentarios y físicos. Debe hacerse una concientización de la población a nivel individual y en grupo. Es una acción comunitaria, que abarque todos los sectores de la sociedad como los medios de comunicación, la industria alimentaria, las escuelas, los hospitales, las iglesias y los centros comunitarios. Si estos sectores fueran incentivados a la prevención, la epidemia podría contenerse.

Lo digo porque últimamente uno de los factores más importantes en la prevención ha sido el de proveer los recursos en las comunidades para lograrla. El secreto está en aumentar las oportunidades de hacer ejercicio físico en la comunidad y el acceso a alimentos saludables como frutas, verduras, granos integrales y porotos/frijoles. Y la misma fórmula es válida para el individuo. Para revertir las enfermedades crónicas incluyendo la diabetes, basta aumentar el consumo de frutas, verduras, granos integrales y frijoles y hacer ejercicio diario.

Uno de nuestros pacientes que tenía diabetes aplicó la fórmula. La prescripción era consumir 40 gramos de fibra por día y caminar diariamente. Antes de iniciar el programa, él tomaba dos medicamentos para la diabetes e inyecciones de insulina. Al final de los dos meses perdió aproximadamente diez kilos de peso, cambió a un medicamento diario para la diabetes y dejó la insulina. Su experiencia fue relativamente sencilla, pues comenzó a comer solo cereales integrales, porotos/frijoles diariamente (una taza), pan con alto contenido de fibra y de seis a ocho porciones de frutas y verduras por día.

Versículo para meditar:

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. Oseas 4:6. Ese fue un mensaje para el pueblo de Israel hace cientos de años. Para nosotros hoy, tal vez el mensaje no sería tanto por falta de conocimiento, sino ¡por falta de acción!

 

 

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