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Heron Santana

Heron Santana

Iglesia Relevante

Estudios y acciones innovadoras que promueven cambios sociales y ayudan a la Iglesia a ampliar su relación e interacción con la sociedad

Emprendedorismo

El Día del Trabajador es un día de reivindicación y de protesta. Así ha sido desde hace casi 130 años. El punto central fue la definición de la jornada de 8 horas. La defensa de esa causa costó sangre y costó vidas desde 1886, cuando los trabajadores tomaron las calles de Chicago para protestar por la reducción de la jornada. Tres años después, en París, los socialistas decidieron hacer del día 1º de mayo una fecha anual de manifestación. En Brasil la fecha es recordada desde 1895, pero ganó estatus de celebración durante el gobierno laborista de Getúlio Vargas.

En el Brasil de hoy, celebrar el Día del Trabajador es el anti clímax en su más completa traducción. El trabajo está en descenso y el desempleo aumenta. Durante los tres primeros meses de 2015, el desempleo aumentó 7,9%. Casi 8 millones de personas excluidas del mercado de trabajo. Son menos puestos de ocupación en el momento en que el concepto de trabajo carece de reivindicación.

Los jóvenes son los que más sufren con el desempleo. Un reportaje reciente en la revista Istoé divulgó datos desgarradores. Historias de jóvenes preparados, escolarizados, con currículos potenciados por especializaciones y posgrados, pero que ahora forman parte de la fila de desempleo. La crisis y la falta de perspectiva llevaron a la Generación Y a una depresión social. Vale la pena leer el texto en este link.
(http://www.istoe.com.br/reportagens/416144_JOVENS+BEM+PREPARADOS+E+SEM+EMPREGO)
La solución parece ser la reinvención del trabajo, y el secreto puede estar en una antigua práctica, o emprendimiento. Porque el trabajo como nuestros padres y abuelos conocieron, modelado por los sistemas de la revolución industrial, tiene los días contados. El viejo capitalismo dio su contribución cuando limitó el trabajo a apenas un medio para llegar a un fin: atender al llamado cada vez más exigente del consumo. La calidad de vida pasó a ser una distracción. El foco es sustentar un estilo de vida donde todos los caminos llevan al shopping. El trabajo como propulsor de fortunas sociales y miserias individuales.

Recuerdo al periodista francés Paul Lafargue. Autor anarquista, yerno de Karl Marx, siempre dispuesto a meterse en problemas, Lafargue escribió un manifiesto contra el trabajo: “El Derecho a la Pereza”, entre el fin del siglo XIX y el inicio del siglo XX. Es posible discrepar con la ideología de Lafargue, pero su texto da la impresión que disparó a lo que vio y acertó en lo que no vio. Porque el problema no parece ser el trabajo, sino su existencia justificada por el deseo de consumo, cada vez más incesante. Lafargue escribió: “En la sociedad capitalista, el trabajo es la causa de toda degeneración intelectual, de toda deformación orgánica…La abstinencia a la que la clase productiva se condena, obliga a los burgueses a dedicarse al súper consumo de los productos que manufactura desordenadamente…Todas las miserias individuales y sociales nacieron de su pasión por el trabajo”.

¿La iniciativa empresarial puede salvar al trabajo de la crisis? Hay visionarios que piensan que sí. Se levantan voces en defensa, algunas fundamentales, como la de Umair Haque, especialista en estrategia económica, pensador de las nuevas relaciones de trabajo, autor de un libro fascinante: “El Nuevo Manifiesto Capitalista”. Resumen de Haque: el capitalismo y las relaciones de trabajo que conocemos – jornadas de trabajo extensas, crecimiento a corto plazo, competencia a toda costa, problemas sociales, ambientales y económicos pasados para las futuras generaciones – se fueron al pantano. Es preciso reinventar el modelo de capitalismo y el modelo de trabajo. Haque sugiere que el futuro está en el crecimiento inteligente, y éste vendrá de una globalización propulsada por el emprendimiento, la innovación radical y economías emprendedoras que busquen primero resultados, después ingresos.

Si la receta es el emprendimiento, vale la pena prestar atención a lo que sucedió con Israel. La nación judaica tiene un background histórico suficiente para ser un ejemplo perfecto de resiliencia. Comienza en los tiempos bíblicos, con series interminables de esclavitud política y dominación social. Los hebreos siempre lograron sobreponerse, y siempre lograron mantener los pilares de su civilización, de sus creencias y tradiciones. Y aún en el pasado reciente, del Holocausto, de la creación del Estado de Israel, de los conflictos interminables, sirve para hacer que todo sea más sorprendente: ¿cómo una nación minúscula, con tierras que no son gran cosa, un área territorial menor que el estado de Sergipe (Brasil), sin petróleo, sin recursos naturales, en constante tensión militar y política, consigue ser tan inventiva e innovadora, ser referencia agrícola y farmacéutica, dominar con tamaña presencia los premios Nobel de Medicina y de Física, ser algo semejante a Silicon Valley en creación y relevancia de startups, y vivir una especie de permanente milagro económico?

La respuesta puede estar en otro libro fantástico, de lectura agradable y de insights poderosos, llamado “Nación Emprendedora” – El Milagro Económico de Israel y lo que nos enseña”. Si usted cree en la tradición de la cultura religiosa, en el valor de la familia y en el poder de las iniciativas individuales, la lectura le va a resultar inspiradora. “Nación Emprendedora” muestra cómo la cultura religiosa judaica enfatizó la importancia de la lectura y del aprendizaje a lo largo del tiempo. Israel es un modelo de educación. También queda claro el llamado al ejercicio del cuestionamiento y de la curiosidad. Recuerda cierta invitación divina, “Venid y estemos a cuenta” (Isaías 1:18), como incentivo bíblico a la investigación, al cuestionamiento, a entender de hecho cómo suceden las cosas. Otras reflexiones que trae el libro son el valor dado a la tecnología e innovación, la estructura educacional y el respeto a las iniciativas emprendedoras, incluyendo el fracaso de quien se dispone a innovar y emprender. Israel superó todas las adversidades y progresó. Y todo ese progreso sin descuidar las tradiciones, inclusive el Shabbat!

Leer esta inmersión en la historia social y económica de Israel me inspiró a pensar cómo podemos inspirar en nuestros jóvenes esa curiosidad por el emprendimiento. Como adventistas, tenemos tradiciones enraizadas en nuestro estilo de vida, como el sábado, incompatible con el mercado de trabajo en muchas ocasiones. Desarrollar en la juventud esa mentalidad, de que es posible crear su propia historia, caminar con sus propios pies, crear y mantener su propio negocio, sería una contribución social de enorme valor que podría proporcionar la institución adventista.

A continuación hay algunos consejos de cómo las iglesias pueden ayudar a los jóvenes a recorrer el camino del emprendimiento:

1. Incentivar el contacto de los jóvenes con los emprendedores. Sería interesante promover debates con empresarios, especialmente adventistas. Descubrir errores y aciertos. Conversar con quien triunfó y con quien fracasó. Mostrar los caminos recorridos y las adversidades al emprender en un ambiente de negocios hostil como el brasilero.

2. Promover eventos de orientación empresarial. Los líderes espirituales podrían contribuir a la formación de nuestros jóvenes proporcionando a los interesados las orientaciones sobre cómo hacerse dueño de un negocio en Brasil. Una asociación entre la Iglesia y el SEBRAE sería interesante, para crear materias que ayuden específicamente a los adventistas a abrazar el emprendimiento como carrera y estilo de vida.

3. Incentivar el desarrollo de talentos. ¿Cuántos jóvenes están en nuestras iglesias con talentos que podrían desarrollarse? Profesores, panaderos, carpinteros, diseñadores…
La iglesia puede crear las condiciones para que esos talentos sean descubiertos y valorizados. El desarrollo de los talentos ha sido hasta hoy estimulado como un gesto misionero. Y puede también ser una forma de valorizar el surgimiento de pequeños empresarios.

4. Valorizar la cultura digital entre los jóvenes. En las charlas que veo para los jóvenes, se habla mucho de redes sociales y poco de cultura digital. Existen muchos ejemplos de personas que logran hacer lo que les gusta, de forma interesante, porque entendieron la cultura digital. Desde personas que cuidan animales hasta jóvenes a quienes les gusta crear y vender camisetas personalizadas. El secreto es usar la cultura digital para promover en la web los productos y servicios que dan placer y satisfacción al joven emprendedor.

Son sugerencias sencillas, que pueden incluirse en la rutina de encuentros con nuestra juventud, y que pueden determinar el surgimiento de nuevos empresarios adventistas.
Existen otras, y usted puede ayudar a difundir esta reflexión. Lo invito para que envíe su comentario y describa sus experiencias, como emprendedor o como alguien que desea formar parte de esa manera de garantizar el propio sustento y contribuir al desarrollo de la comunidad donde vive y de la iglesia que frecuenta.

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