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Heron Santana

Heron Santana

Iglesia Relevante

Estudios y acciones innovadoras que promueven cambios sociales y ayudan a la Iglesia a ampliar su relación e interacción con la sociedad

Democracia, medios sociales y un llamado a una iglesia pacificadora

Foto: Shutterstock

Hace algunos días, leí el reportaje ¿Las redes sociales amenazan la democracia?, de la revista inglesa The Economist, edición del 4 al 10 de noviembre. Fundada en septiembre de 1843, The Economist es una publicación tradicional de noticias y asuntos económicos con una circulación semanal promedio superior a 1,5 millones de ejemplares. Tiene una línea editorial de abierta defensa al liberalismo clásico, una mezcla de filosofía política y doctrina económica que predica el comercio libre, la defensa de las libertades individuales, el llamado a restricciones a la actuación del Estado sobre estas libertades y la promoción de causas socialmente liberales, como la globalización y la imigración.

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El reportaje es avasallador en el análisis de los medios sociales digitales y su impacto en la difusión de noticias falsas y diseminación de prejuicio, intolerancia y hostilidad. Recuerda cómo el surgimiento de los medios sociales trajo la promesa de una política más transparente y abierta, ya que informaciones precisas y un acceso amplio a la comunicación ayudarían a las personas a combatir la corrupción, el fanatismo político y las mentiras. En vez de eso, lo que se entrega hoy son fake news y ondas agravantes de intolerancia. Los ejemplos presentados en el artículo son muchos. Van desde la interferencia rusa en las elecciones americanas hasta el caso reciente de cómo Facebook, principal fuente de noticias para muchos habitantes de Myanmar, ayudó a profundizar el odio contra los Rohingya, víctimas de la limpieza étnica y que protagonizan actualmente una fuga en masa hacia Bangladesh, buscando refugio contra la intolerancia. “Lejos de traer la iluminación, los medios sociales están esparciendo veneno”, sentencia el reportaje.

Es un escenario que lleva a una reflexión angustiante: si los medios sociales, que proporcionaron libertad de expresión como nunca hubo en la historia humana, amenazan la domocracia, ¿cómo resolver los problemas de esa misma democracia: con más libertad o menos libertad?

Iniciativas

En varias partes del mundo, existen esfuerzos para intentar restringir esas libertades, como también existen iniciativas que intentan garantizar esos derechos. En Brasil, la Ley Nº 12.965/14, conocida como Marco Civil de Internet, es una idea en busca de la garantía de tales derechos. La ley trata de regular el uso de Internet en Brasil proveyendo principios, garantías, derechos y deberes para quien usa la red, como también determina directrices para la actuación del Estado. Sancionado por el Gobierno en 2014, el Marco Civil de Internet nació de un movimiento de resistencia al proyecto de ley de cibercrímenes, de 2007, que prevía tamaña restricción y control al uso de Internet que quedó conocido como el Al-5 digital, una referencia al acto que quedó famoso durante la dictadura, en la década del 60, imponiendo restricción de libertades en favor de la seguridad nacional.

Parece incoherente la idea de defender la democracia restringiendo o controlando libertades. Y no es exactamente eso lo que el reportaje de The Economist apoya o analiza. En el propio texto, hay una descripción lúcida sobre la importancia de la democracia como régimen y como principio. “En una democracia liberal, nadie obtiene exactamente lo que quiere, pero todos tienen la libertad de liderar la vida que elige. Sin embargo, sin información decente, civilización y conciliación, las sociedades resuelven sus diferencias recurriendo a la coherción”.

Señal de atención para la Iglesia

Es un tema que merece la atención de la Iglesia. La democracia es un régimen político en el que los ciudadanos participan de forma igualitaria, directa o indirectamente, en el debate sobre propuestas y en la creación de leyes, y ejercen el poder de gobierno por medio de elecciones que permiten a los ciudadanos elegir a sus representantes. La base de la democracia, por lo tanto, es la garantía de condiciones sociales, económicas y culturales que aseguren el ejercicio libre e igual de la autodeterminación política.

Hay ejemplos que muestran que la democracia es un régimen imperfecto. El estadista británico Winston Churchill dijo, cierta vez, que  “la democracia es el peor de los regímenes políticos, pero no hay ningún sistema mejor que ella”. A diferencia de regímenes totalitarios, sin embargo, la democracia es abierta al ejercicio de libertades individuales. Y la defensa de esas libertades es una oportunidad para que la Iglesia ejerza plenamente sus acciones de evangelización. Principios como Estado laico, separación de la Iglesia y del Estado y libertad de consciencia son valores democráticos. Y es importante resaltar que muchos de esos valores surgieron con la Reforma Protestante. También en esta edición de la revista inglesa, hay un reportaje sobre el legado de la reforma eclesiástica iniciada por Martín Lutero. Recomiendo la lectura. En cierto momento del texto, el sociólogo Jacques Berlinearblau, de la Universidad de Georgetown, escribió que “la separación de los poderes, la tolerancia, la libertad de consciencia, son todas ideas protestantes”.

Al entender y defender las libertades individuales, la Iglesia puede asumir un papel importante en el universo de los medios sociales digitales. En vez de la restricción, puede promover un movimiento de pacificación. La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene cerca de un millón y medio de fieles en Brasil. Claro que no todos tienen acceso a las redes, pero sería interesante ver a la Iglesia liderar un movimiento de pacificación. Quizás esta podría ser una iniciativa conducida por líderes jóvenes de la iglesia, y una pauta a ser trabajada con las generaciones nuevas. Determinar principios de cordialidad, verdad, empatía y comunicación no violenta sería un camino interesante para ayudar a los adventistas en su relación con los medios sociales digitales. Una reacción contra la intolerancia, el odio y la cultura de fake news.

En el libro Joyas de los Testimonios, t. 2, la escritora Elena de White, al escribir sobre la crisis de libertad que habrá en los eventos del fin de la historia humana, sugirió que nuestra actitud ante esa crisis no debería ser de resignación y expectativa, sino de activa promoción y defensa de las libertades. “Es nuestro deber hacer todo lo que está en nuestro poder para evitar el peligro que nos amenaza. Debemos esforzarnos por desarmar el prejuicio y colocarnos en la debida luz delante de la gente. Debemos presentarles realmente lo que está en cuestión, e interponer así la protesta más eficaz contra las medidas destinadas a restringir la libertad de conciencia”, escribió (p. 152). Estar atentos a esos movimientos, huir de las trampas que nos hacen abrazar la intolerancia, defender las libertades como resurso indispensable para la evangelización en escala global y promover la pacificación en las redes sociales como factor crucial para la defensa de la libertad de expresión parecen formar una agenda de las más urgentes que la Iglesia tiene en los días actuales.

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