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Geyvison Ludugerio

Geyvison Ludugerio

Fuera de Caja

Todo lo que usted conocía, conózcalo de nuevo. Innovación y Creatividad en la práctica.

Una iglesia a contramano del mundo

uma-igreja-na-contramao-do-mundoEl primer día de clases siempre es una batalla para los introvertidos como yo. Ese es aquel día en que cuanto menos llamar la atención mejor, al final nadie quiere ser conocido por algún apodo enseguida al principio del año. La última silla es la más atractiva. Basta llegar más temprano y salir más tarde para que nadie lo perciba, hasta que alguien provoque una conversación y ahí sí uno comienza a interactuar con las personas.

Pero mucho de ese sentimiento de camaleón huyendo de la presa es solo producto de nuestra imaginación. La mayoría de las veces los demás tienen tanto miedo como usted y quien tiene el valor de conversar primero no siempre es el más extrovertido, sino solo el más desesperado por una interacción humana. Por estudiar prácticamente toda la vida en instituciones adventistas el asunto “religión” nunca era un problema, por eso yo nunca me preocupaba por explicar cuál era mi fe.

Hasta que en el posgrado, cuando tuve de hecho un contacto más constante con personas que no eran parte de mi círculo de amigos cristianos, me di cuenta que tendría que explicar mis creencias a alguien que no sabía mucho sobre iglesias y religiones. Sólo para tener una idea, en una de las primeras conversaciones con unos compañeros, me preguntaron si el Papa era el pastor de mi Iglesia. En otro momento, se mostraron sorprendidos al saber que la Escuela Adventista era de una Iglesia, así como los productos de Superbom.

Si continuasen por ahí estaría bien, hasta que preguntaran algo sobre profecías o alguna doctrina más complicada de explicar. En ese momento, Jeremías supo encontrar la mejor salida: “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:9). Y así fue durante algunos años.

¿Qué es ser adventista?

Explicar su creencia a otras personas no es una tarea muy fácil. Ellas no entienden todo su contexto, no sirve venir con palabras rebuscadas o conocidas solo en el diccionario “adventista“. Las personas no van a entender. Una idea puede tener sentido en su cabeza, ya que su cerebro hace muchas conexiones entre diferentes conceptos, pero para otras miles de personas ese camino lógico todavía no existe.

El hecho de que pocas personas no conocieran a mi Iglesia me dejaba triste. A veces hasta yo me debilitaba espiritualmente. No veía mucho sentido tomarme todo el trabajo de explicar lo que para mí era lo cierto desde niño. “¡Ah! Que ellos busquen en Google, deja que alguien haga eso por mí, yo no tengo mucho tiempo ahora”.

¡Ah, si los pioneros oyeran eso…!

Imagine a Martín Lutero guardando las 95 tesis en el cajón por tener mucho texto, o por no tener 100 tesis, que sería un número más “redondo”. O si Guillermo Miller se adaptase en las predicaciones sobre el advenimiento y no convenciese a Elena de White (en esa época Ellen Harmon) que a su vez permanecería muy tímida, por ser una mujer, de intentar conversar en una sociedad donde las mujeres no tenían mucha voz. Imagine si Jaime White quedase en casa por no tener creatividad en la elaboración de los textos que enseguida se transformarían en la Lección de la Escuela Sabática.

Un ADN innovador

Hoy es hasta más fácil explicar teóricamente lo que creemos, cuáles son nuestras creencias. Con libros, revistas e Internet, cualquier contenido está a nuestro alcance, pero aun así tenemos vergüenza de contar al mundo lo que creemos. ¡Ahora imagine si los pioneros de la Iglesia Adventista tuviesen un celular conectado a Internet en su mano! ¡Cuesta imaginar!

Un grupo de personas iluminadas por el Espíritu Santo, pero con una pregunta en mente: ¿Quiénes somos? ¿Cómo queremos ser reconocidos? Si no creemos en lo que ellos creen y si creemos en revelaciones que casi nadie cree, al final, ¿quiénes somos?

No sirve decir mucho que somos más de 19 millones de adventistas esparcidos por el mundo, tampoco sirve decir que estamos presentes en más de 200 países y predicamos el mensaje en casi 900 lenguas y dialectos diferentes. Hasta podemos mostrar nuestros hospitales y escuelas que suman más de 1,5 millón de alumnos. Pero, la mejor manera de presentar nuestra iglesia es por medio de un estilo de vida coherente. Nuestras creencias y prioridades nos hacen ser diferentes.

Somos una iglesia que por ADN está a contramano: cuando todos creen estar en lo correcto, donde el camino es más largo y pavimentado, alguien debe mostrar la verdadera dirección a seguir, llena de pozos y bien estrecha. Basados siempre en el estudio de la Palabra sagrada y en comunión constante con Dios. Cuando todo comenzó, la iglesia era apenas un grupo de personas innovadoras y con una fuerte convicción de que con Dios a su lado, la contramano puede ser el camino correcto.

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Puede conocer más sobre la Iglesia Adventista del Séptimo Día a través del portal institucional http://www.adventistas.org/es/institucional/los-adventistas/quienes-son-los-adventistas/.

 O también por la serie “Cómo Todo Comenzó” que será exhibida por la TV Nuevo Tiempo a partir del día 10/10/2016 a las 22 hs. Véala también en el sitio http://nuevotiempo.org/tv/

 

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